LONDRES. Un escándalo de dimensiones considerables asola a la FIFA después de que el diario inglés The Sunday Times desvelara en su edición de ayer que dos altos cargos del máximo organismo del fútbol mundial hayan sido cazados en el instante en que vendían sus votos de cara a la elección de la sede del campeonato del Mundo de 2018. La FIFA ha anunciado su intención de investigar las acusaciones formuladas por el rotativo, que al parecer dispone de imágenes de vídeo donde se aprecia cómo reciben una cantidad de dinero a cambio de votar en un sentido concreto.
Un grupo de periodistas del diario se hizo pasar por empresarios que querían apoyar la candidatura de Estados Unidos al Mundial -antes de que este país se retirara de concurso-, haciendo hincapié en que actuaban al margen de la campaña oficial estadounidense, y lo que se encontraron fue a varios directivos dispuestos a comerciar con su voto y a otros altos cargos dispuestos a ejercer de intermediarios.
En el vídeo grabado por el periódico, el nigeriano Amos Adamu, miembro del comité de la FIFA que determina las sedes del Mundial, pide 500.000 libras (unos 571.000 euros) -la mitad por anticipado-, que invertiría en "un proyecto personal" de construcción de campos de fútbol artificiales en su país. El otro directivo que ofreció su voto a cambio de dinero, en este caso para construir una academia deportiva, fue un vicepresidente de la FIFA, Reynald Temarii, quien además aseguró a los reporteros que había recibido ofertas de, entre 10 y 12 millones de dólares, por parte de otros dos países candidatos.
The Sunday Times revela también que partidarios de dos de los países que optan al Mundial 2018 están ofreciendo en torno a 750.000 libras (858.000 euros) por voto, que los receptores podrían destinar a "proyectos personales". Un ex miembro del comité de la FIFA advierte en declaraciones al periódico de que si Inglaterra no entra en el juego de la compra de votos perderá la oportunidad de acoger la Copa del Mundo. "Inglaterra tiene buenas razones para acoger el Mundial, pero si no hace pactos... Es triste pero es la realidad", declara sin reparos la fuente sin identificar.
Los periodistas del rotativo inglés hablaron con seis miembros y ex miembros de la cúpula de la FIFA que les ofrecieron actuar como intermediarios en la negociación de votos, y todos les sugirieron que pagaran sobornos a los miembros del comité ejecutivo. The Sunday Times expresa sus dudas de que la candidatura inglesa, que ha manifestado su intención de jugar limpio, pueda tener opciones a resultar elegida para acoger el Mundial 2018 en el sorteo secreto que se celebrará dentro de siete semanas, en el que participarán los 24 miembros del comité ejecutivo de la FIFA. El diario subraya que la normativa del organismo prohíbe a todas las partes implicadas en las candidaturas entrar en ningún tipo de negociación o colaboración para influir en los votos. Inglaterra compite por acoger el Mundial con Rusia y las candidaturas conjuntas de España y Portugal -la favorita a alzarse con el triunfo final- y Bélgica y Holanda. El pasado viernes Estados Unidos se retiró de ese concurso y dijo que optaría en cambio al Mundial 2022 junto con Japón, Qatar, Australia y Corea del Sur.
código disciplinario "La FIFA ya ha solicitado toda la información y documentos relacionados con este asunto y está a la espera de recibir el material", se aseguraba ayer en una comunicación escrita encabezada por el presidente Joseph Blatter. "La FIFA analizará inmediatamente el material disponible y sólo cuando este análisis haya concluido podrá decidir cualquier eventual paso futuro", indicaba el organismo futbolístico. Mientras tanto no hará ningún otro comentario al respecto. El artículo 62 del código disciplinario del organismo advierte de que quienes intenten sobornar a miembros de la FIFA, jugadores o árbitros serán sancionados con multas económicas, inhabilitación para ejercer cualquier actividad en el fútbol y prohición de acceder a un estadio. Además, la FIFA ve "poco probable" retrasar su decisión sobre qué países serán la sedes de estos Mundiales, según anunció ayer el miembro del comité ejecutivo de la FIFA, Chuck Blazer.
el caso de salt lake city El precedente más claro de corrupción en un proceso de elección de una sede para un acontecimiento deportivo es el de los Juegos de invierno de Salt Lake City en 2002. Los encargados de la candidatura hicieron cuantiosos regalos a los miembros del COI como viajes a la Superbowl o cirujías estéticas. La investigación del COI, presidida en aquel momento por Samaranch, terminó con diez miembros expulsados y otros tantos sancionados.