roma-belgrado. El Ministerio del Interior italiano culpó ayer a la policía serbia de no haber informado del peligro que conllevaba la llegada a la ciudad de Génova de 1.800 ultras serbios para el encuentro contra Italia de clasificación a la Eurocopa.

El ministro del Interior, Roberto Maroni, también trasladó sus críticas a la UEFA, que puede multar a Italia por haber dejado entrar en el campo a los ultras serbios con un arsenal de petardos, bengalas, y objetos cortantes.

"Escribiré a Michele Platini para que UEFA adopte el sistema italiano de seguridad en el fútbol, pues si estuviese en vigor estos delincuentes no habrían venido a Italia", dijo ayer Maroni.

El ministro se refería a la normativa italiana que impide que en caso de que se declare un partido de alto riesgo puedan viajar los aficionados del club visitante. Maroni también defendió la labor de la policía italiana "que debido a su profesionalidad evitó una tragedia como la de Heysel", donde el 29 de mayo de 1985, en la final de la Copa de Europa en Bruselas, murieron 39 personas.

Mientras, el número dos de Interior, Alfredo Mantovano, afirmó ayer durante un programa radiofónico que en el fax que la policía serbia envió a los colegas italianos "no se mencionaban posibles riesgos".

Aunque las autoridades serbias pidieron disculpas al Gobierno italiano por la violencia de los ultras, cuyo comportamiento obligó a la suspensión del encuentro y provocó incidentes antes, durante y después del partido, también advirtieron que habían enviado un fax comunicando la llegada de los hinchas.

"En el fax de la policía serbia sólo se hablaba de la llegada a Génova de 1.300 hinchas con billete. Luego nos comunicaron que llegaban con sus propios medios y en cuatro autobuses, que luego se convirtieron en nueve y se pasó a cerca de 1.800", añadió Mantovano. "Como no hubo información, no se realizaron controles a la llegada a Italia de los serbios, por lo que es absurdo atribuir ahora a Italia la omisión de los controles de seguridad", agregó Mantovano.

Por su parte, el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, explicó al canal de televisión SKYTG24, que se ha pedido a las autoridades serbias competentes explicaciones sobre "por qué no llegaron estas informaciones" respecto a la peligrosidad de los ultras.

Sin embargo, horas antes, el ministro del Interior serbio, Ivica Dacic, criticó a la policía genovesa por la manera en que manejó los incidentes. "La intervención de la policía italiana podría haber sido mucho mejor. No se les debe permitir (a los hinchas) ingresar al estadio llevando este tipo de cosas", dijo el funcionario en Belgrado.

Además del bochornoso espectáculo ofrecido a la comunidad internacional, en el cruce de reproches sobre la falta de previsión subyace las previsibles represalias que adopte la UEFA y el temor a un castigo ejemplarizante.

La Federación Serbia de Fútbol (FSS) convocó a una sesión de urgencia para hoy con el objetivo de discutir medidas tras lo sucedido en Génova. Además, el organismo presentará ante la Comisión Disciplinaria de la UEFA un informe buscando comprensión para recibir una sanción lo más leve posible.

Por su parte, el presidente de la UEFA, Michel Platini, prometió ayer "tolerancia cero" contra quienes provoquen disturbios en competiciones deportivas a nivel continental. Está previsto que la UEFA tome una decisión sobre las sanciones a Italia y Serbia el próximo 28 de octubre.

la versión del jefe ultra Mientras tanto, el supuesto jefe de los ultras serbios, Ivan Bogdanov, que está detenido en Italia, explicó que la violencia que desencadenaron en Génova era una protesta contra la Federación de fútbol de Serbia y no tenía matices políticos o nacionalistas.

Según Gianfranco Pagano, el abogado de Bogdanov, de 30 años, su cliente negó ser el jefe de los ultras y pidió disculpas a Italia por lo sucedido, al explicar que fue una reacción contra la Federación serbia de fútbol.

Según Pagano, Bogdanov también se distanció de los posibles matices políticos de los actos violentos al asegurar que era "un nacionalista, pero como todos los serbios" y que sobre todo era un "un gran hincha del Estrella Roja de Belgrado".