RUBIN KAZAN: Ryzhikov; Kaleshin, Salukvadze, César Navas, Bocchetti, Ansaldi, Ryazantsev, Murawski, Noboa (Min. 88: Natcho), Karadeniz (Min. 65: Martins) y Kornilenko (Min. 62: Sibaya).

Incidencias: Partido de la segunda jornada del Grupo D de la Liga de Campeones disputado en el estadio Centralni de Kazán (Rusia).

BARCELONA: Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Maxwell, Mascherano (Min. 61: Messi), Xavi, Sergio Busquets, Pedro, Iniesta y Villa (Min. 86: Bojan).

Goles: 1-0: Min. 30; Noboa de penalti. 1-1: Min. 60: David Villa de penalti.

Árbitro: Cüneyt Çakir (Turquía). Mostró tarjeta amarilla a Salukvadze (Min. 40), Puyol (Min. 52), Ansaldi (Min. 74), Sibaya (Min. 80) y Piqué (Min. 90+1).

Incidencias: Estadio Centralni de Kazán, unos 30.000 espectadores.

Barcelona. El Barça volvió a estrellarse, por tercera vez en menos de un año, contra el Rubin Kazan, el equipo que ayer le volvió arrancar un empate en su estadio.

Como si se tratase de una pesadilla recurrente o de una broma pesada, el Barcelona volvió a protagonizar su particular día de la marmota al chocar, un año después, contra la misma muralla tártara perpetrada por el estratega Kurban Berdyev.

El técnico del Rubin, con un tasbith (rosario musulmán) en la mano, volvió a explotar todas las virtudes defensivas de su equipo con un planteamiento ultraconservador. Sacrificó a Martins y Carlos Eduardo, los dos fichajes estrella del equipo ruso esta temporada, para disponer dos líneas muy juntas de cinco y de cuatro jugadores y colocar a Kornilenko como única referencia en punta. Con este dibujo, el Rubin enmarañó el partido e interrumpió el ritmo del Barça. En fin, un calco de los dos choques precedentes.

Aún así, el Barça tuvo tres ocasiones claras para adelantarse en el marcador, pero fue Noboa quien adelantó a los locales al transformar un penalti de Alves a Kaleshin.

El equipo de Guardiola aceleró aún más su juego tras la reanudación y adelantó sus líneas consciente de que, para desarbolar a los tártaros, había que aplicarse en la presión y robar el balón más arriba. Y, en una de esas pérdidas de balón del conjunto ruso, Iniesta fue arrollado por Salukvadze dentro del área. La pena máxima la transformó Villa. Con el partido de nuevo empatado, Guardiola dio entrada a Messi y sentó a un irrelevante Mascherano.

Xavi se puso por fin al mando de las operaciones y el partido se animó. Alves, en dos ocasiones, y Messi, que en absoluto pareció acusar los diez días recuperándose de su esguince de tobillo, a punto estuvieron de hacer el segundo para el Barça.