bilbao. Después de gastarse 250 millones de euros en fichajes de futbolistas estelares y de clase media para afrontar la temporada 2009-10 y otros 80 para afrontar la presente campaña; después de no ganar título alguno desde el curso 2006-07; después de caer sistemáticamente en los octavos de final de la Liga de Campeones un año sí y otro también; harto de no acariciar copas. Acuciado, por historia, categoría, presupuesto y exigencia de una afición nerviosa, Florentino Pérez ha decidido comprar directamente a José Mourinho, chamán, brujo y mago a quien ha invocado, cubriéndole previamente de dinero y poder, para que realice el gran sortilegio: convertir al Real Madrid en campeón de la Copa de Europa.

No descansaré hasta conseguir la décima", clamó el pretencioso presidente del club blanco el pasado domingo, durante la asamblea general ordinaria del club, que aprobó las cuentas de la entidad, pese a reflejar una deuda de 244,6 millones de euros.

Sin embargo, nadie pone en cuestión su capacidad de gestión para seguir generando recursos económicos, no en vano el Real Madrid prevé ingresar durante esta campaña 442,3 millones de euros.

Otra cosa bien distinta es su vertiente de hincha prepotente, supersticioso y con síndrome de abstinencia, condiciones que le han llevado a perder los papeles con fichajes tan relumbrantes y caros que salieron rana (Kaka, Benzema...), mientras despedía a otros, como Wesley Sneijder y Argeen Robben, que resultaron clave para que el Inter de Milán, el club destinatario, ganara la Liga y Copa italiana y pusiera un sensacional colofón a la temporada derrotando al Bayern de Múnich en la final de Champions, disputada en el mismísimo Santiago Bernabéu, bajo la batuta de Mourinho.

En consecuencia, el técnico portugués, que devolvió la Copa de Europa al Inter después de 45 años de espera, se ha convertido en el gran referente de la Liga de Campeones que hoy arranca en su primera jornada de grupos.

José Mourinho será el encargado de reflotar al Real Madrid en Europa tras cinco temporadas sin pasar de octavos de final y para este reto también tendrá, como principal oponente, como en la Liga, al Barcelona de Pep Guardiola.

Sin embargo, esta competición no será, ni mucho menos, cosa de dos y, a los mencionados, se unirán los habituales Chelsea, Bayern de Múnich, Inter de Milán, Manchester United y Arsenal, todos ellos con un mismo objetivo: el cetro continental.

Llegar a la final de Wembley del 28 de mayo no será fácil y, por este motivo, los equipos se han reforzado a conciencia y, el que más ha invertido en ello ha sido, precisamente, el Real Madrid, que se ha reforzado con Mesut Ozil, Sami Kedhira, Di Maria y Pedro León.

Pero el duro peregrinar blanco hacia la décima será complicando desde sus comienzos, pues el Real Madrid tendrá que superar a Milán, Ajax y Auxerre en la primera fase.

Más asequible lo tendrá, a priori, el máximo rival blanco, un Barcelona que ha gastado casi 70 millones en contrataciones como la de David Villa y Javier Mascherano y que quiere recuperar el trono europeo del que fue expulsado por el Inter que dirigía José Mourinho.

El equipo italiano, vigente campeón y entrenado ahora por Rafa Benítez, ha quedado encuadrado en el grupo más difícil sobre el papel ya que se medirá al Werder Bremen alemán, al Tottenham inglés y al campeón holandés, el Twente.

El rendimiento de los de Benítez se presenta como una incógnita ya que, a pesar haber logrado la Supercopa de Italia, su derrota ante el Atlético de Madrid en la Supercopa de Europa y la mala imagen mostrada en el inicio liguero hacen que los italianos tengan difícil revalidar su título continental.

Desde que levantara el trofeo en Madrid en mayo, el Inter ha permanecido relativamente tranquilo durante el mercado de fichajes de verano. Vendió al delantero Mario Balotelli al Manchester City y sumó a su plantilla a dos prometedores jugadores que regresaban al club tras jugar como cedidos el pasado curso, el delantero Jonathan Biabiany y el centrocampista Coutinho, de vuelta de Parma FC y CR Vasco da Gama, respectivamente.

Con todo y tras conquistar Europa nuevamente, más de 40 años después de los dos triunfos consecutivos del club en la década de 1960, los jugadores del Inter están ansiosos por demostrar que su motivación sigue intacta.

La apuesta del Bayern Su rival en la final del año pasado, el Bayern, también tiene asumido su papel de favorito e intentará progresar en la Bundesliga y en Europa con el mismo bloque que tan buenos resultados le dio la temporada pasada.

Otros que siempre son favoritos son los equipos ingleses. No obstante, en las últimas seis ediciones y, a excepción de la última, siempre han tenido, al menos, un equipo en la final.

De los cuatro presentes (Chelsea, Arsenal, Manchester United y Tottenham) el principal favorito es el club dirigido por Carlo Ancelotti, que ha empezado la temporada como líder intratable de la competición doméstica en Inglaterra.

Arsenal y Manchester volverán a ser los equipos más temidos de los grupos H y C, respectivamente. Los gunners de Cesc Fábregas quieren volver a la final donde ya estuvieron en 2006 y, para ello, tienen un grupo asequible que les medirá al Shaktar Donetsk ucraniano, al Sporting de Braga luso y al Partizán serbio.

El Manchester United, por su parte, compartirá grupo con el Valencia de Unai Emery, equipo que, tras perder a David Villa y David Silva, afronta esta competición esperando ser el tapado de la misma y con el recuerdo de las finales de 2000 y 2001 presente.

A pesar de todo, nada es seguro en la máxima competición continental donde cada año surgen grandes sorpresas y algunos, a priori favoritos, sufren serios correctivos.

En todo caso, la apuesta de los grandes clubes es fuerte para llegar al trofeo más codiciado, el que salva una temporada entera y con el que cualquier jugador sueña, la Liga de Campeones.

Seis debutantes La Champions contará este año con la participación de 20 conjuntos que no disputaron el torneo el año pasado, y entre ellos, seis caras nuevas que darán un nuevo aire a la competición.

Se trata del Sporting de Braga portugués, que ya ha eliminado al Celtic y al Sevilla en las rondas de clasificación; el Bursaspor turco, el Hapoel Tel-Aviv de Israel, el holandés Twente y el Zilina de Eslovaquia. Para el Bursaspor y el Twente estar en la Champions League es el premio por ganar la liga en sus respectivos países la pasada temporada.