Bilbao. En una alarde de falsa modestia, probablemente, pero sobre todo de calculada astucia Pep Guardiola, entrenador del Barça, reconoció ayer y se responsabilizó públicamente del fracaso del Zlatan Ibrahimovic en el equipo azulgrana. En vísperas del estreno liguero en el Camp Nou, hoy frente al Hércules, el técnico barcelonista ha optado por la humildad para responder al torrente de críticas con las que el delantero sueco lanzó contra el filósofo, como irónicamente le llama, tras su polémico traspaso al Milan, y en definitiva para tratar de edulcorar una operación realmente ruinosa para las arcas del club azulgrana.
Porque el incuestionable y absoluto éxito futbolístico ha mitigado la gestión de Guardiola en los fichajes, sobre todo el de Ibrahimovic, el más caro en la historia del club culé, que fue comprado al Inter por 45 millones de euros, más el traspaso de Samuel Eto"o, valorado en 20 millones, a la entidad milanista. La operación alcanzó los 65 millones. Un año después, el delantero sueco era vendido al AC Milan por 25 millones de euros.
De los diez fichajes realizados por el Barça en las dos primeras temporadas de Guardiola con entrenador, sólo tres (Alves, Piqué y Keita) han arraigado y triunfado bajo su batuta. El resto (Hleb, Cáceres, Ibrahimovic, Henrique, Kerrison, Maxwel y Chigrinsky) han sido un absoluto o relativo fracaso. También destaca sobremanera el fiasco del central ucraniano, comprado por 25 millones al Shakhtar Donetsk en el verano de 2009 y vendido al mismo club un año más tarde por 15 millones. Sin embargo, Guardiola en este caso jamás dio su brazo a torcer. Sigue empeñado en la altísima calidad del futbolista (de la que no dejó rastro alguno, más bien al contrario, en su efímero paso por el Barça); y si accedió a su venta fue por una urgencia: el club necesitaba el dinero para pagar las nóminas de sus empleados.
Con todo, los renglones torcidos del entrenador azulgrana son muescas comparado con el ojo clínico que ha tenido promoviendo a jóvenes de la cantera, su capacidad para gestionar el grupo, al estética del juego propuesto y desplegado o el altísimo nivel competitivo demostrado en los ocho títulos, sobre todo la Copa de Europa de 2009 y dos ligas, acumulados en sendas temporadas. Es decir, Guardiola también yerra, pero difícilmente puede ser sujeto de una crítica medianamente severa.
"Ibrahimovic debe saber que no supe hacerlo mejor, que él lleva más de ocho años como profesional y yo sólo dos como técnico", señaló Guardiola en respuesta a los airados desplantes del sueco. El preparador azulgrana añadió: "Quiero agradecerle todo el esfuerzo, todo el trabajo y toda la dedicación en el año que ha estado con nosotros. Entiendo que no estuviera a gusto trabajando conmigo, pero yo lo único que puedo decir es que, para mí, ha sido un placer entrenarle y he aprendido mucho de él" dijo. Para rematar su cristiana respuesta, Guardiola recordó la faceta positiva de Ibrahimovic, a quien deseó todo tipo de éxitos en su nuevo destino, que "marcó doce goles en quince partidos y dio muchas asistencias en el primer tramo de la Liga y ayudó a este equipo a ganar cinco títulos". Aunque añadió: "a veces, los caracteres y las personalidades de unos y de otros hace que todo sea más complicado, y pasaron algunas cosas que quedan entre él y yo y el club las sabe", matizó enigmáticamente Guardiola.
El técnico azulgrana también sorprendió en su comparecencia ante los medios de comunicación al pronosticar que el Hércules, el rival con el que el Barça inaugurará la temporada liguera en casa, irá a por ellos en el mismísimo Camp Nou.
"Hay equipos que te esperan y otros que te vienen a buscar, y me da la sensación, también por lo que le he visto, de que el Hércules vendrá a buscarnos desde el principio", adelantó Guardiola.
El técnico azulgrana dio a entender que en las filas azulgranas debutará el argentino Mascherano, el Jefecito, hacia quien Pep también se deshizo en elogios.