Bilbao

LOS jugadores del Vaslui rumano reanudaron ayer los entrenamientos sin su técnico, el sevillano Juan Ramón López Caro. Según la versión del club, el preparador andaluz ha desaparecido. Su abogado, Josep Vandellós, en cambio, afirma que López Caro sigue en esta pequeña ciudad, enclavada en una de las zonas más pobres del país, está perfectamente localizable y si no acudió al lugar de trabajo fue porque no había programada sesión alguna hasta mañana. El pasado martes, lo mismo que el miércoles y jueves, ocurrió al revés. Es decir, López Caro y sus ayudantes, José Maqueda y Laurentiu Rosu, fueron a entrenar y se encontraron con las oficinas y vestuario del Vaslui cerrados. De los jugadores, ni rastro, salvo David Rivas y Alejandro Campano, dos de los cuatro futbolistas de la Liga española que han acompañado al técnico en su atribulada aventura rumana.

Sucede que quien un día llegó a ser entrenador del Real Madrid y el pasado año ejerció de seleccionador sub 21 está siendo víctima de uno de los casos de mobbing más evidentes y radicales que se recuerda en el mundillo futbolístico, ejercido con determinación y alevosía por Adrian Porumboiu, un nuevo rico que ejerce de grandilocuente presidente del Vaslui, club de su propiedad que fundó en 2002 y que la pasada temporada logró alcanzar la final de la copa rumana, que perdió frente al Cluj, y la tercera plaza del campeonato liguero, con la consiguiente clasificación para la Liga de Europa.

Semejante éxito, logrado con el legendario ex jugador rumano Marius Lacatus en el banquillo, enardeció a Porumboiu. Pero Lacatus decidió marcharse a vivir a Oviedo para que su hija pudiera progresar en sus estudios y el peculiar mandatario del Vaslui contrató a Juan Ramón López Caro.

Qué pudo ver Porumboiu de bueno y sorprendente en el entrenador lebrijano es un misterio, pues un rosario de fracasos le acompaña desde que el 5 de diciembre de 2005 alcanzara un efímero estrellato sustituyendo al brasileño Vanderlei Luxemburgo en el Real Madrid. Sólo duró hasta final de temporada. Fichó por el Racing y se desvinculó un mes después. Al año siguiente, en el Levante, también fue cesado. Tampoco tuvo suerte en su posterior destino, el Celta. Con este desastrado currículo la Federación Española de Fútbol puso en sus manos a la selección sub 21, que no pasó en el Europeo de 2009 de la fase de grupos, poniendo en peligro la calificación para los JJ.OO. de Londres en 2012.

Y en el Vaslui, con un presupuesto de 10 millones de euros, uno de los más altos en Rumanía, mantiene su racha de fracasos. Sólo ha ganado un partido en cinco jornadas ligueras, ocupa el puesto 12 en la clasificación y la semana pasada fue eliminado de la Liga Europa por el Lille francés.

Tras esta colección de derrotas, Porumboiu, de 59 años, que fue ex jugador y ex árbitro internacional, ejerce una enorme influencia en la Federación Rumana de Fútbol, y posee varias empresas en la zona decidió prescindir de López Caro.

Como es evidente y antes de embarcarse en tan exótica experiencia, el entrenador andaluz firmó un jugoso contrato poniendo el énfasis en las garantías de cobro. Dicho de otro modo. López Caro deberá ser indemnizado con un millón de euros en caso de destitución.

Porumboiu no está dispuesto a pagar semejante suma y ha tomado la vía intimidatoria, decidido a hacerle la vida imposible hasta doblegar su voluntad, y en su defecto tenderle trampas para pillarle en algún fuera de juego laboral con el que lograr el despido procedente.

En consecuencia, López Caro siempre va acompañado por Josep Vandellós, su abogado, atento a cualquier trampa legal. Por eso los jugadores boicotean los entrenamientos, a instancias del presidente, cuando estaban convocados con el técnico, o acuden al trabajo cuando el entrenador les había dado fiesta, según estaba previsto con antelación.

Porumboiu cuenta además con el apoyo de la prensa y la hinchada, que también ejercen una brutal presión contra López Caro, y ha liberado de sus respectivos contratos a los futbolistas fichados a instancias de él, como el deportivista Bodipo, cedido al Elche, mientras que el ex mallorquinista Alejandro Campano se ha ofrecido al Cartagena y el ex bético David Rivas espera que su representante le busque acomodo fuera de lo que considera un "infierno".

Pero el pulso, lejos de haber terminado, crece en encono. Mañana jugadores y técnico vuelven al entrenamiento. ¿Qué nueva artimaña habrá urdido Adrian Porumboiu?