REAL SOCIEDAD: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Rivas, Aranburu, Sutil, Xabi Prieto, Zurutuza (Min. 70, Viguera); y Joseba Llorente (Min. 77, Tamudo).
VILLARREAL: Diego López; Capdevila, Marchena, Musacchio, Ángel; Senna (Min. 77, Rubén), Bruno, Cazorla (Min. 59, Nilmar), Borja Valero, Cani (Min. 59, Jeffrey Montero); y Rossi.
Gol: 1-0: Min. 58; Xabi Prieto.
Árbitro: González González (Castilla- León). Amonestó a Cazorla, Marchena, Capdevila, Llorente, Rivas y Zurutuza.
Incidencias: Unos 25.000 espectadores en Anoeta.
DONOSTIA. La Real continúa en estado de gracia. El equipo realista desplegó una sobresaliente carta de presentación en su regreso a su hábitat natural, la Primera División. Los de Martín Lasarte se impusieron al Villarreal, uno de los nobles de la categoría, en un encuentro en el que mostraron una versión mejorada de las señas de identidad que les permitieron proclamarse campeones de Segunda el curso pasado.
Nosotros lo teníamos claro desde el ascenso, pero ahora ya lo saben el resto de clubes de la élite. La Real pretende despegarse por la vía rápida del cartel de recién ascendido. Para la Liga 2010-11, hay dos equipos que han subido, Hércules y Levante, y un histórico que regresa para quedarse de donde nunca debió haber salido. Para lograrlo este equipo necesita garantizar una línea de credibilidad y la mejor forma de alcanzarla es con actuaciones portentosas como la de ayer.
La Real ganó y lo hizo sufriendo muchísimo, pero es que nadie puede pensar que el camino de la consolidación será sencillo. Por Anoeta compareció ayer un Villarreal que cuenta en sus filas nada más y nada menos que con dos campeones del mundo y cuatro de la Eurocopa. Para vencer un envite tan exigente había que imponerse en la batalla en el campo, la de los jugadores, y en la de la pizarra. Lasarte sacó con nota su primer examen en la élite. El técnico uruguayo supo leer perfectamente el encuentro, al retrasar la posición de su doble pivote para que formara con sus centrales un cuadrado de seguridad impenetrable.
Cuadrado defensivo Resulta complicado sacar conclusiones definitivas del encuentro de ayer en cuanto al juego, porque el Villarreal es un equipo al que le gusta tener el balón y tocar hasta aburrir. La evaluación completa llegará cuando empiecen a comparecer por Anoeta los conjuntos de la parte baja, que vendrán a cerrarse, lo que exigirá mucho más fútbol, pero la Real enamoró a todos ayer con una lección de concentración, agresividad y despliegue físico. Hay que reconocer que el juego sin bandas de los amarillos favorecía enormemente las cualidades defensivas de los realistas. La línea de tres mediapuntas, compuesta por Cani, Borja Valero y Cazorla, volcaba su juego hacia el centro con combinaciones de funambulistas. Son capaces de hacer hasta una pared en el área pequeña, pero tienen problemas en el terreno de la contundencia. A los realistas no les importó perder el balón antes del descanso, pero cerraron todas las líneas de pase y sólo se vieron inquietados por remates lejanos que, como todos conocemos en Anoeta, pese a que fuera parecen no enterarse, deben ser perfectos para poder superar a Bravo.
La Real sólo creó peligro en el primer acto a balón parado y en las jugadas en las que hacía acto de presencia Zurutuza. El de Rochefort tiene mucha clase, pero debe asumir mucha más presencia y protagonismo si quiere ser la referencia del fútbol de ataque realista. La mejor oportunidad llegó en un libre directo, por una discutible cesión, que lanzó Sutil y se estrelló en la barrera que estaba colocada en la línea de gol. Los realistas iban a más, y Carlos Martínez y Xabi Prieto rozaron el gol de cabeza en sendos centros en jugadas de estrategia del jienense.
Tras el descanso, la Real arrancó decidida a por el triunfo. Cuando muchos dudábamos de su poder físico debido al desgaste defensivo anterior, los blanquiazules demostraron estar como tigres. El líder de su exhibición fue un Joseba Llorente que no paró de animar, motivar y desgastar a sus ex compañeros. El de Hondarribia demostró que tenía sangre en los ojos en un balón largo que le lanzó De la Bella. En el minuto 57, Zurutuza asistió al borde del área a un Prieto que estaba desconocido hasta ese momento. El donostiarra frenó, buscó a Llorente, que se la devolvió con un taconazo sublime con su pierna mala, y, con su habitual sangre fría, cruzó el balón a las redes. El tanto provocó el delirio en una grada que sigue rendida a los pies de la Real. La prueba de los futbolistas, la del nivel de calidad que puede marcar diferencias, también la sacaron adelante los blanquiazules, como demostraron en esta jugada.
De ahí hasta el final, el Villarreal achuchó mucho, con un Jefferson muy incisivo en banda y unas combinaciones con excesivos detalles delicatessen, pero los locales lograron amarrar un triunfo con sabor a gloria. En el último minuto, fue Claudio Bravo quien amarró el primer triunfo de la Real.