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Encuentro: Comercio local, el valor de la cercanía

Las tiendas que hacen barrio: el comercio local de Bilbao

Este sector de la capital afronta un momento clave marcado por la digitalización, el relevo generacional y los cambios en los hábitos de consumo, como se pondrá de manifiesto en el encuentro del próximo lunes

Las tiendas que hacen barrio: el comercio local de BilbaoFreepik

En Bilbao, como en otras muchas ciudades y pueblos, el comercio local sigue siendo mucho más que una actividad económica; es identidad propia de ese lugar, es vida de barrio y es cohesión social. Sin embargo, atraviesa un momento decisivo para mantener esa esencia de la que ha bebido décadas. Entre la presión de las grandes plataformas digitales, los cambios en los hábitos de consumo y los retos internos del sector, la ciudad se enfrenta a la pregunta clave de qué modelo comercial quiere para su futuro y cómo afrontar los retos que vendrán con este.

Los datos muestran una realidad compleja. En los últimos años, el Ayuntamiento de Bilbao ha impulsado decenas de medidas para reforzar el sector, orientadas a mejorar su competitividad y modernización. Aun así, el comercio de proximidad vive una transformación profunda. 

La digitalización avanza, pero de forma desigual: solo un 30% de los comercios de todo Euskadi cuenta con una página web y apenas un 13% ofrece la opción de la venta de manera online . Es decir, la mayoría sigue dependiendo del cliente físico, en un contexto donde el consumo se ha desplazado en parte hacia plataformas globales.

Y todo esto sin tener en cuenta otro reto importante y que no es otro que el relevo generacional al que se enfrente el sector como en otros ámbitos laborales de corte tradicional. 

Aspectos todos ellos que se pondrán sobre la mesa en un nuevo encuentro organizado por DEIA para este próximo lunes 23 de marzo en la sede de la Cámara de Comercio de Bilbao. Una interesante jornada que contará con la presencia de Kontxi Claver, coordinadora de Políticas Económicas y concejala delegada del Área de Desarrollo Económico, Comercio, Turismo y Empleo en el Ayuntamiento de Bilbao; Antonio Seco, director de Comercio y Emprendimiento de la Cámara de Comercio de Bilbao; Jorge Aio, gerente de BilbaoCentro; Ibon Ayastuy, presidente de ACE Barakaldo; Julia Dieguez, presidenta de Deusto Bizirik y Luis Arbiol, presidente de Bilbaodendak.

Todos ellos serán moderados por Jon Gómez en este encuentro en el que Kontxi Claver no se sentará a la mesa de debate, sino que hará la apertura de esta interesante jornada que se desarrollará bajo el título ‘Comercio local, el valor de la cercanía’. 

¿Cómo será nuestro comercio local?

A todo lo dicho anteriormente se suma el cambio en los hábitos de consumo. Más de la mitad de la población ya compra por internet de forma habitual, especialmente en el caso de la población más joven . Aquí la competencia ya no está a dos calles más abajo, sino sobre todo en la amenaza de las grandes plataformas globales capaces de ofrecer precios más bajos, entregas rápidas y catálogos infinitos. Y ante eso una pequeña tienda de Bilbao, ni de otra ciudad, puede competir en igualdad de condiciones. 

El comercio de proximidad y de cercanía juega otra liga. No compite solo en precio, sino en cercanía, confianza y experiencia. Y ahí está una de sus mayores fortalezas. Porque las tiendas hacen barrio. Generan relaciones, dan seguridad, crean identidad. Sin ellas, las ciudades corren el riesgo de convertirse en espacios impersonales, en barrios dormitorio donde la vida se limita a entrar y salir de casa antes o después del trabajo.

Sin embargo, hay retos estructurales que no se pueden ignorar. El relevo generacional es uno de los más urgentes. El comercio vasco tiene una media de 23 años de antigüedad y más del 70% de sus responsables supera los 45 años. En muchos casos no hay continuidad asegurada y cuando llega la jubilación, el negocio cierra. Y con cada cierre de esa persiana se pierde no solo actividad económica, sino historia y tejido social en el barrio.

Desde instituciones y asociaciones, como se pondrá de manifiesto en este encuentro del lunes, se insiste en que este relevo no debe verse solo como un problema, sino como una oportunidad. La llegada de nuevas generaciones puede traer aire fresco: digitalización, nuevos modelos de negocio, nuevas formas de conectar con el cliente. Programas impulsados en Euskadi buscan precisamente eso, facilitar el traspaso de negocios y evitar cierres que serían irreversibles.

Toca renovarse

La digitalización, de hecho, es el otro gran eje del cambio de este sector. No se trata únicamente de abrir una tienda online, sino de integrar lo digital en el día a día: redes sociales, sistemas de gestión, marketing, relación con clientes de forma no presencial... Algunos ejemplos ya funcionan. Comercios han demostrado que se puede combinar tradición y tecnología, con miles de pedidos online sin perder su esencia .

Pero no todos los comercios tienen los mismos recursos para dar ese salto. Y ahí aparece otro reto: acompañar a los pequeños negocios en esa transformación para que no se queden atrás. Porque si no se adaptan, la brecha con las grandes plataformas seguirá creciendo.

Aun así, hay señales positivas. Según el Observatorio del Comercio Vasco, más del 22% de los consumidores ha incrementado su gasto en comercio local en los últimos años . Es decir, existe una conciencia creciente sobre la importancia de comprar cerca. La gente valora el trato, la calidad, la proximidad. Pero esa intención no siempre se traduce en hábitos reales.

Y ahí está una de las claves del futuro, como coinciden todos los ponentes invitados a esta mesa por DEIA. El comercio local no depende solo de políticas públicas o de la innovación de los propios comerciantes. Depende también de las decisiones cotidianas de la ciudadanía. Cada compra es un voto. Un voto por el tipo de ciudad que queremos.

Porque la realidad es clara: cuando compramos en plataformas externas, gran parte de ese dinero sale del territorio. En cambio, cuando lo hacemos en el comercio local, ese dinero se queda, genera empleo, sostiene familias y mantiene vivos los barrios.

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Por eso, el reto de Bilbao es construir un modelo comercial que sea fuerte, competitivo, sostenible e innovador. Un comercio capaz de convivir con lo digital sin perder su esencia. Que apueste por la cercanía, pero también por la modernización. Que combine tradición y futuro. No es solo una cuestión económica. Es una cuestión de ciudad. Porque sin comercio local, Bilbao no sería Bilbao. Sería otra cosa: más homogénea, más impersonal, menos viva.

Por eso, el mensaje cada vez se repite más, desde instituciones hasta asociaciones vecinales y de comerciantes locales, es que hay que comprar en el comercio local. No como un gesto simbólico, sino como una apuesta real por el modelo de ciudad. Porque las tiendas no solo venden productos de calidad. Construyen comunidad. Y en un momento de cambios acelerados, esa puede ser, precisamente, su mayor ventaja.