Diez días atrás, Unai Gómez sufría una aparatosa caída jugando contra el Barcelona y abandonaba el césped ayudado por dos asistentes. Iban diez minutos escasos y la antinatural postura de apoyo de su pierna derecha disparó los temores a una lesión grave. Al de 48 horas, el club informaba de la levedad del contratiempo, una contusión en la rodilla, y en cosa de pocos días ya participaba en los entrenamientos. Hasta aquí los apuntes de un episodio reciente protagonizado por el bermeotarra de 22 años, fresco en la memoria colectiva. Pero si se preguntase cuál era la demarcación que Unai ocupaba ese día, mucha de la gente que estuvo en San Mamés o ante la televisión, no sabría qué responder.
Las dudas podrían considerarse algo anecdótico, pero no lo son; solo reflejan una realidad que está marcando la carrera de un futbolista próximo a completar su tercer curso en la élite. Aunque a estas alturas haya superado el centenar de actuaciones en el Athletic, cifra estimable a su edad, Unai desempeña el rol de comodín y a cada año que pasa ve cómo se va ampliando el abanico de funciones que le adjudica el entrenador. En este centrocampista habitual en categorías inferiores, tiene Ernesto Valverde la solución más a mano para paliar ausencias o ajustar el sistema del equipo.
Polivalencia
En la plantilla existen otros jugadores que destacan por su polivalencia. Sería el caso de Iñigo Lekue, que se desempeña en la defensa por ambas bandas, incluso por el centro, y hace años también actuaba más adelantado. Alex Berenguer sería el equivalente en ataque: ha demostrado ser capaz de manejarse en los cuatro puestos más ofensivos del dibujo que utiliza Valverde. A esta pareja se sumaría Unai, quien en la campaña 2023-24 tuvo una misión prioritaria en el equipo. En 22 de las 33 veces que participó fue ubicado por detrás del ariete, en dónde suele estar Oihan Sancet, a quien suplió con enorme frecuencia tal como revela la estadística. Además, tuvo ocasión de probar hasta tres días en el círculo central y en un encuentro ejerció por el ala izquierda.
Aquella experiencia debió dejar satisfecho al debutante, estar conectado a la competición de principio a fin del calendario y rebasar el millar de minutos son objetivos complicados para una promesa. Un aliciente para el futuro que encima se aseguró gracias al contrato ofrecido por la directiva de Jon Uriarte. Corría el mes de octubre y con apenas cuatro partidos a sus espaldas, Unai firmaba un acuerdo que vence en junio de 2028. Se diría que los responsables lo tuvieron clarísimo, vieron una apuesta segura y obraron en consecuencia.
En su segunda temporada, las estadísticas fueron creciendo, tuvo casi dos mil minutos y fueron muy poquitos en la plantilla los que intervinieron en más compromisos que Unai, que se plantó en 47. Pero no sería el tiempo de competición lo único que experimentó un alza, asimismo se registró un aumento de puestos en la tarjeta del zurdo. Uno de los factores que influyó negativamente en sus intereses fue que Valverde probó con Berenguer en la media punta y le gustó lo que vio. En el lado positivo, si de lo que se trata es de contar para el entrenador, resaltar que Unai se estrenó en la banda derecha y como la pieza más avanzada del esquema. También jugó más a menudo por la banda izquierda y como medio.
Temporada actual
Esta dinámica se ha mantenido en la temporada en curso: de media punta ha jugado menos que en los años previos, pero no ha parado de picotear como punta, extremo derecho e izquierdo, medio y hasta lateral izquierdo. En total lleva ya una treintena de partidos, pero menos minutos, aunque ha habido bastantes ausencias por lesión en las plazas que él acostumbra a alternar.
En el cuadro se adjuntan los totales del recorrido trazado por Unai desde su debut en agosto de 2023 hasta la fecha. Extraer conclusiones acertadas apoyándose exclusivamente en los números no siempre resulta fiable, pero algo sí revelan. Unai sigue siendo un complemento, alguien valioso para Valverde por su disposición a adaptarse a labores distintas, en general muy sacrificadas en el aspecto físico. Pero no le convence para convertirlo en un fijo.
Hay que suponer que ese baile de puestos no favorece las cualidades de nadie. Seguro que el futbolista tiene sus preferencias y acaso en singular, no en plural. Ese constante ir de aquí para allá tampoco contribuye a la estabilidad, la regularidad, la confianza. Lo mismo puede decirse del hecho de estar entrando y saliendo del once o ser un asiduo en los finales, en la fase más desordenada de los partidos, pero no es menos cierto que al menos Unai Gómez está enchufado a las competiciones, algo que no todos sus compañeros pueden decir.