Representantes del Gobierno Vasco, de las diputaciones de Araba y Bizkaia y de los ayuntamientos de Amurrio y Trapagaran, se han reunido esta mañana con miembros del comité de empresa de Tubos Reunidos en la sede del Ejecutivo en Lakua, una cita en la que el Gobierno Vasco ha mostrado su disposición a aceptar a una reestructuración de los 16 millones de euros de deuda con la compañía, pero "siempre de la mano de otros acreedores y haciendo un esfuerzo proporcional". No obstante, han remarcado que "con el nivel de deuda actual es muy improbable encontrar inversores privados" dispuestos a apostar por Tubos Reunidos.
En un comunicado, el Departamento de Industria recalcó su intención de "acompañar a inversores privados que garanticen un proyecto industrial sólido de futuro" para Tubos Reunidos, "siguiendo el modelo de colaboración público-privada que el Gobierno Vasco ha desarrollado en otros proyectos industriales viables en Euskadi".
Por parte de las instituciones han estado presentes en la reunión el viceconsejero de Promoción Industrial del Gobierno Vasco, Andoitz Korta, la viceconsejera de Trabajo y Seguridad Social, Elena Pérez Barredo, la diputada foral de Desarrollo Económico y Sostenibilidad de Álava, Saray Zarate, la diputada foral de Promoción Económica de Bizkaia, Ainara Basurko, el alcalde de Amurrio, Txerra Molinuevo, y el alcalde de Trapagaran, Miguel Ángel Gómez.
En este sentido, los representantes de las instituciones "han trasladado su postura firme en defensa del empleo industrial en Euskadi" y han manifestado que "el proceso de consulta y negociación entre empresa y comité debe llevar a minimizar el impacto social de este ERE".
Asimismo, han expresado su disposición a apoyar un "proyecto industrial sólido de futuro" para Tubos Reunidos, cuyo plan de viabilidad "depende de que la empresa pueda reestructurar su creciente deuda". A este respecto, las instituciones mantienen un "contacto directo" con la dirección de Tubos Reunidos para analizar su plan de viabilidad.
El Departamento de Industria subrayó que durante el día de ayer "hubo conversaciones" entre el propio Departamento y el ministerio de Industria para explorar la "reestructuración de toda la deuda, incluida la de la SEPI". Una deuda que alcanza los 112 millones de euros tras recibir un préstamo participativo de la Sociedad Española de Participaciones Industriales en el año 2021 tras el fuerte parón derivado de la pandemia. "Agradecemos la buena disposición del gobierno español para encontrar una solución al problema de la deuda y hacer así viable a Tubos Reunidos", indicó el Gobierno Vasco, que destacó, por su parte, que está dispuesto a aceptar a una reestructuración de los 16 millones de euros de deuda que Tubos Reunidos, aunque "siempre de la mano de otros acreedores y haciendo un esfuerzo proporcional".
Por último, instituciones y comité de empresa se han emplazado a continuar manteniendo reuniones con el objetivo de compartir la evolución de las acciones que se vayan produciendo tras el anuncio de la empresa.
Al término de la reunión, el presidente del comité de empresa de Tubos Reunidos (UGT), Andrés García, ha señalado que las instituciones consideran "clave" esa restructuración de la deuda. En este sentido, ha recordado que la mayor deuda es con la SEPI y, según ha indicado, los sindicatos les han pedido que les representen ante la Sociedad Estatal y "han aceptado".
El presidente del comité ha indicado que estaban pidiendo implicación a las instituciones y "eso parece que sí" se está concretando. Por su parte, LAB ha emitido un comunicado en el que ha mostrado su preocupación por "la falta de compromisos claros" por parte de las instituciones ante "la destrucción de empleo que plantea la dirección de Tubos Reunidos".
Según ha advertido, el proceso "no se limita" a los 301 despidos planteados por la empresa, sino que esa decisión "tendrá un impacto mucho mayor", ya que afectará también a las plantillas de subcontratas, "generando más destrucción de empleo en las comarcas de Aiaraldea y Ezkerraldea".
Durante el tiempo que se ha prolongado la reunión, los trabajadores se han concentrado enfrente de la sede del Gobierno vasco para mostrar su rechazo a los despidos anunciados por Tubos Reunidos, ya que para este viernes estaba convocada una jornada de huelga de 24 horas convocada en la planta de Amurrio.
El presidente del comité ha recordado que el próximo 17 de febrero está prevista otra reunión con la empresa y para ese día también han convocado una nueva huelga en la planta alavesa. También en la fábrica de Trapagaran hay convocado un paro de 24 horas, en este caso, solo por ESK y LAB.