En Euskadi nacen cada año unos 175 niños con cardiopatía congénita y más del 85 % de ellos alcanzan la edad adulta, aunque muchos presentan algunas secuelas o complicaciones que requieren de seguimiento especializado durante toda la vida, como arritmias, disfunción ventricular, lesiones valvulares o hipertensión pulmonar.

Estas cardiopatías son las malformaciones congénitas más frecuentes, con una incidencia de entre ocho y diez casos por cada mil nacimientos, de los cuales al menos seis presentan una patología moderada o grave.

Unidades especializadas

Osakidetza cuenta con unidades especializadas y de referencia dotadas de equipos multidisciplinares, capaces de ofrecer una atención integral, continuada y adaptada a la complejidad de estas patologías.

Con motivo del Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, que se celebra este sábado, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza han subrayado la importancia de disponer de estas unidades.

La Unidad de Cardiopatías Congénitas del Adulto del Hospital Cruces es la unidad de referencia en Euskadi y en el Estado cuenta, además, con la acreditación para la atención de pacientes también de otras comunidades autónomas que requieren un alto nivel de especialización diagnóstica, terapéutica y tecnológica.

Aquí, Osakidetza ofrece una atención integral a adolescentes y personas adultas con cardiopatías congénitas y garantiza la continuidad asistencial desde la etapa pediátrica.

Muchas cardiopatías congénitas pueden detectarse durante los controles del embarazo o en los primeros días de vida, mientras que otras pasan desapercibidas y no se diagnostican hasta la edad adulta.

Además, determinados síndromes genéticos, como Down, DiGeorge, Noonan, Williams o Turner, se asocian con frecuencia a este tipo de cardiopatías.

En la actualidad, la prevalencia estimada de lesiones cardíacas congénitas en la población adulta es de alrededor de 250 casos por cada 100.000 habitantes, lo que implica que hoy existen más personas adultas que pediátricas viviendo con una cardiopatía congénita.