El Foro de Davos representa una de las citas imprescindibles de la economía mundial. Su lenguaje menos encorsetado que los de las cumbres como el G-20 o el G-7, así como la presencia conjunta de líderes políticos, financieros y empresariales de todo el mundo le convierten en una ocasión única para lanzar mensajes que pueden entenderse como una declaración de intenciones para el futuro por parte de todos ellos. En la jornada de hoy, fue el turno de intervención para Ignacio Galán, el presidente de Iberdrola, que hizo énfasis en el rol que van a desempeñar las redes eléctricas. “Serán un vector de liderazgo y competitividad mundial”, dijo el presidente de la compañía vasca, que hizo un llamamiento a los países a “transformar y modernizar” estas infraestructuras, puesto que la demanda global de electricidad se va a duplicar para el año 2050, según los cálculos de Iberdrola.
En el último año, la compañía ha hecho especial hincapié en la necesidad de que los países acometan una mayor inversión en sus sistemas de redes eléctricas. De hecho, en lo que concierne a la empresa, es donde va a concentrar más esfuerzos en los próximos años. Así, por ejemplo, la actividad en redes de Iberdrola en Reino Unido se va a consolidar como principal destino inversor de la firma para los próximos años, con un total de 14.000 millones de euros hasta el año 2031. Además, en el Estado, Iberdrola tiene previsto desembolsar 9.000 millones de euros en este concepto dentro de su Plan Estratégico 2025-2028. Pero necesita también unas políticas energéticas nacionales que incentiven la electrificación. En este sentido, Galán celebró la iniciativa European Grid Package de la Comisión Europea, que pone el foco en las redes eléctricas y reclamó “la priorización de proyectos críticos, la agilización de permisos y remuneraciones adecuadas que atraigan capital hacia actividades reguladas esenciales para la transición”.
A este respecto, Iberdrola y otras compañías del sector están reclamando que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia eleve su retribución a las redes eléctricas para el periodo 2026-2031, de forma que pase del 6,58% que ofrece la CNMC en su última resolución al menos un 7%. Además, han encontrado, la semana pasada, el aval del Consejo de Estado a sus tesis.
Galán subrayó ayer que la electrificación es “imparable”, y puso como ejemplo que todas las nuevos utilidades que están surgiendo en los últimos años, como centros de datos, o vehículos eléctricos, dependen ya de la electricidad, y aseguró de que la demanda global crecerá un 50% para 2035 y se duplicaría para 2050. “Eso exige triplicar la inversión en redes eléctricas, reforzar la generación limpia y dar seguridad regulatoria a quien invierte”, apuntó el presidente de Iberdrola, que remarcó que la firma tiene previstas para los próximos cuatro años inversiones cercanas a los 60.000 millones de euros, “de los cuales más de dos terceras partes irán destinados precisamente a ese sector de las redes eléctricas. Y para acometer estas inversiones se precisan marcos estables, predecibles e incentivadores”, agregó.
Durante su intervención, Galán también aseguró que la seguridad energética es inseparable de la seguridad de los Estados y reclamó, además, lo que definió como “pragmatismo tecnológico”. “Todas las tecnologías cuentan, pero cada país debe usar sus recursos naturales: sol donde hay sol, viento donde hay viento; no tiene sentido planificar contra la geografía”, dijo al respecto el presidente de Iberdrola.
Por otra parte, Iberdrola, junto a otras grandes energéticas y grupos industriales de España y Portugal, llamó ayer a la “acción urgente” y a la adopción de las medidas necesarias para desbloquear el potencial de la Península Ibérica y liderar la transición energética y la reindustrialización europea. En el marco del Foro, y por segundo año consecutivo, la Iniciativa Ibérica de Industria y Transición Energética (IETI), en la que participan, además de la energética vasca, empresas como ACS, EDP, Galp, Moeve, Naturgy, Repsol y Técnicas Reunidas, presentó su perspectiva actualizada sobre la contribución de España y Portugal a la competitividad europea a través de la reindustrialización impulsada por la transición energética, informó la agencia Europa Press.
Así, la IETI pidió acelerar el despliegue de infraestructuras, reforzando la inversión en infraestructuras críticas como las redes eléctricas, el almacenamiento, el transporte y la logística. En este sentido, la Iniciativa recuerda que, a principios de este año, más de 70 empresas industriales en España alertaron sobre la situación crítica de las redes de distribución eléctrica, donde actualmente se rechaza la mayoría de las solicitudes de conexión. Igualmente, considera que la revisión de los esquemas de remuneración podría acelerar el ritmo de incorporación de capacidad y de construcción. Además, aboga por reforzar la ambición y la coordinación en torno a la competitividad, creando y escalando ecosistemas industriales en ámbitos estratégicos de crecimiento, como los combustibles y moléculas renovables, las baterías, la defensa, la habilitación tecnológica y la inteligencia artificial; así como por orientar la regulación a la competitividad, simplificando y estabilizando marcos centrados en resultados y mejorando la facilidad para hacer negocios.
Así, la iniciativa subraya que España y Portugal pueden situarse a la vanguardia de la competitividad europea, gracias a unas condiciones naturales que se traducen en una ventaja de costes en energías renovables de un 20% y a una sólida base en combustibles renovables, en un contexto de aumento de los anuncios de inversión en sectores estratégicos como los centros de datos, la movilidad electrificada y los combustibles renovables, junto con nuevas incorporaciones de capacidad eléctrica. No obstante, advierte de que persisten algunas brechas estructurales, como la necesidad de simplificar los marcos regulatorios y de garantizar la competitividad de costes de las tecnologías más relevantes. l