La automoción produce 724.000 coches menos al año que antes de la pandemia

El principal fabricante vasco, Mercedes, confirma un ERTE de 30 días hasta junio con el pago del 70% del salario

27.01.2022 | 00:27
Imagen de uno de los accesos de la fábrica de Mercedes en Gasteiz.

Las fábricas de automoción del Estado español vieron desplomarse su producción el año pasado hasta niveles incluso inferiores a los de 2020, cuando estalló la pandemia. El número de nuevos vehículos en 2021 fue de 2,09 millones, un 7,5% menos que en 2020 y un 25% menos que en 2019, es decir, 724.000 vehículos menos que en el ejercicio anterior al covid. La falta de microchips ha golpeado al sector y las dudas siguen condicionando los planes de las grandes factorías. El principal fabricante vasco, Mercedes Vitoria, puso ayer miércoles sobre la mesa a los sindicatos un ERTE con 30 días de parada hasta junio y con el pago únicamente del 70% del salario.

La dirección de la fábrica alavesa, la más grande de la CAV con 5.000 trabajadores, justifica la medida en que persisten las dificultades para conseguir piezas para ensamblar las furgonetas. Y argumenta también que el escenario de incertidumbre hace imposible mantener las condiciones del último ERTE, en el que se complementó la nómina de la plantilla hasta el 80% (en ambos casos se paga el 100% de extras y vacaciones). Los sindicatos de la planta mostraron ayer mismo su disconformidad con el nuevo sistema de retribución, y la dirección ya avanza que si no hay un acuerdo en el periodo de consultas aplicará el expediente de manera unilateral.

La principal fábrica vasca prorroga así el ritmo a ralentí que arrastra prácticamente desde que comenzó la pandemia. Al difícil contexto económico y social se une la escasez de ciertos componentes claves en el vehículo, una situación que ya forzó varias paradas en 2021 y sigue lastrando los planes de la planta alavesa. Y eso tiene consecuencias negativas también sobre la larga lista de proveedores de Mercedes, que contienen el aliento a la espera de que pase la tormenta o, al menos, lleguen fondos europeos enfocados al coche eléctrico que alivien la situación.

El ecosistema empresarial vasco en torno a la automoción es muy diverso, y lógicamente las firmas más grandes tienen mayor capacidad para resistir. Las vizcainas CIE Automotive y Gestamp, dos de las referencias vascas a nivel de componentes, mantienen las medidas de regulación ante las dificultades en el sector. Se trata de adaptar el ritmo de trabajo a lo que demandan los clientes, pero la situación no llega a ser crítica y se confía en que pueda cambiar el año que viene.

"No es un problema de demanda. El consumidor quiere comprar, y al final eso es lo más importante", señalan fuentes del sector, que esperan un 2022 "de transición" hacia un 2023 en el que ya sí se reponga la cadena de suministro y se reactive la producción.

En el caso del Estado español el frenazo del sector es muy acusado. La asociación de fabricantes Anfac dio a conocer ayer miércoles un descenso de más de 700.000 vehículos respecto a 2019 ante la escasez de microchips, una cuarta parte menos de las unidades producidas en el año previo al covid. Eso se traduce en medidas de regulación de empleo para 2022 que podrían afectar a 25.000 trabajadores en las principales factorías del Estado.

Gigantes como Seat en Catalunya, Renault, con presencia en Valladolid y Palencia, Ford, en Valencia, o la propia Volkswagen en Pamplona han reducido su producción este año a causa de la falta de piezas, con el consiguiente impacto en la cadena de proveedores y las correspondientes medidas de regulación sobre la plantilla. La figura del ERTE, muy recurrida en el peor momento de la pandemia, mantiene su protagonismo en el sector en este 2022.

caída de la producción

-25%

El volumen total de vehículos fabricados en las plantas del Estado el año pasado fue de 2,09 millones, lo que supone una cuarta parte menos que en 2019, el año anterior a la pandemia (aquel año se fabricaron más de 2,8 millones de unidades).

Además, la línea es descendente ya que sigue bajando el ritmo productivo en relación a 2020, en concreto un 7%.

 

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Millones de horas menos se han trabajado en 2021 a causa de esta bajada productiva respecto a 2019, que han sido repartidas en medidas de flexibilidad, básicamente ERTE. Se prevé que 25.000 trabajadores del sector sigan en ERTE en este 2022.

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