La campa de Volkswagen Navarra, a rebosar de coches por la crisis de los chips

La dirección decidió fabricar vehículos incompletos durante casi dos semanas para evitar cerrar la factoría de Landaben

11.05.2021 | 10:15

La crisis de los chips y la decisión de Volkswagen Navarra de no cerrar las últimas semanas, a pesar de carecer de esta pieza, han dibujado una imagen inusual en la factoría de Landaben: modelos de Polo y T-Cross incompletos, aparcados en zonas no habituales.

La planta debe instalar todavía en más de 5.000 vehículos este semiconductor, que procede de un mercado en el que la demanda ha superado a la oferta. ¿Por qué esta falta de abastecimiento? A continuación se explican algunas de las claves...

¿CÓMO SE HA LLEGADO A ESTA SITUACIÓN?

Taiwán, Corea del Sur y Estados Unidos concentran el suministro de semiconductores, los chips que hacen funcionar el cerebro de casi cualquier aparato electrónico.

Diferentes sectores requieren esta pieza, como tecnologías, electrodomésticos y automoción, y su rentabilidad varía según el tipo de actividad a la que se abastece.

La pandemia del coronavirus obligó la aprobación de confinamientos para frenar la propagación del virus, extendido por todo el mundo.

DEMANDA DE DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS CON EL CONFINAMIENTO

El teletrabajo potenció la petición de dispositivos electrónicos, como teléfonos móviles, tabletas y ordenadores, y con ello un incremento de chips para los nuevos artículos que solicitaba el mercado, que dejaban gran rentabilidad a los proveedores de los semiconductores.

En ese momento, las plantas de automoción cerraron temporalmente la producción por el covid, por lo que paralizaron momentáneamente la solicitud de chips para sus vehículos, pieza que deja menos beneficio a estos proveedores en comparación con la que obtienen de los sectores tecnológicos.

EUROPA, DEPENDIENTE DE OTRAS ZONAS GEOGRÁFICAS

Tras varios meses inactivos, las factorías automovilísticas comenzaron a recuperar el ritmo de fabricación, y empezó a detectarse esa falta de abastecimiento de semiconductores, al concentrarse más demanda que oferta. A eso se añadieron otros factores como la guerra comercial entre Estados Unidos y China; o la sequía que padecía Taiwán, ya que estas piezas necesitan mucha agua para su confección. Todo ello mostró la dependencia que tiene Europa sobre estos distribuidores al carecer de una industria propia.

"Los semiconductores se han convertido en un mercado persa, en el que se lleva la mercancía, quien más paga", define un profesional que trabaja en el sector de la automoción.

A finales del año pasado, el Grupo Volkswagen anunció que iba a ajustar la producción de sus fábricas de todo el mundo debido a un "cuello de botella" en el suministro de uno de los componentes necesarios para sus vehículos: los semiconductores.

En concreto, la multinacional germana aseguró que la distribución de esta pieza estaba causando "considerables perturbaciones" a los fabricantes de todo el planeta, y que iba a perjudicar a la construcción de modelos basados en la plataforma MQB de las marcas VW, VW Vehículos Comerciales, Skoda, Seat y, en menor medida, Audi.

TRES DÍAS DE CIERRE

La alarma en VW Navarra se encendió en marzo cuando la carencia de esta pieza provocó el cierre de la planta de Landaben tres días, exactamente el chip se correspondía a una centralita de la radio, que se coloca en la guantera (modelo IMB).

Quince días después, el problema continuaba y la dirección convocó de urgencia al comité para informar de que barajaba la posibilidad de volver a clausurar, y señaló que cada jueves confirmaría a la parte social si podía asegurar la programación para la semana siguiente.

Desde entonces conservan esta dinámica, y han salvado cada envite; pero porque la dirección prefirió mantener abierta la factoría a pesar de no disponer de parte de estos chips para la producción de los Polo y T-Cross.

VW Navarra optó por fabricar más de 5.000 vehículos incompletos a la espera del semiconductor de la centralita de la radio durante casi dos semanas.

Esto ha llevado a que la factoría estacione estos coches en lugares inusuales y que la capacidad de almacenaje se encuentre a rebosar, con el consiguiente peligro de que si estas unidades no pueden acabarse, VW no tendrá la posibilidad de fabricar más modelos incompletos.

La planta ha comenzado este lunes a producir coches con todos los semiconductores, pero es una incógnita saber cuándo van a completar las más de 5.000 unidades que han salido de la cadena los pasados días.

¿21 DE MAYO?

La dirección baraja la posibilidad de que el viernes 21 de mayo, marcado como día de regulación, pueda obtener algún pedido para los vehículos afectados. Si esto ocurriera, parte de la plantilla saldría del ERTE para realizar su instalación. Pero todo son interrogantes que van resolviéndose minuto a minuto y que van a prolongarse durante todo el año.

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