El IMQ abona 1,5 millones para nutrir el fondo de pensiones

El Montepío señala que la aportación no cubre el porcentaje acordado y se mantiene el pulso

23.03.2021 | 00:47
La junta general de accionistas de octubre aprobó la entrada de un socio externo.

Las aguas revueltas en las que se mueve el Igualatorio Médico Quirúrgico no dan tregua y mantienen el barco fuera de las rutas que marcan las cartas de navegación. La Sociedad de Médicos de IMQ anunció el lunes el desembolso de 1,5 millones de euros destinados a la aportación anual de la compañía al fondo de pensiones, en el que participan la mitad de los accionistas y 141 empleados. El caso es que esa cantidad está por debajo del porcentaje que reclama el Montepío, el 1% de las primas netas de seguros.

De modo que el gestor de la EPSV considera que faltan casi 966.000 euros y el ingreso no rebaja las tensiones internas. Ocurre además que el consejo libera esos fondos, retenidos hasta ahora a la espera de un acuerdo, después de una reunión controvertida en la que no participó el presidente del Montepío sino un miembro del consejo de administración de la sociedad, Juan Goiria, que forma parte del fondo. Lo cierto es que el esquema empresarial del IMQ es todo un laberinto de compañías.

Simplificando, la Sociedad de Médicos –los accionistas– controla un 55% de la aseguradora y Adeslas el 45% restante. IMQ Seguros es la principal fuente de ingresos, la estructura más potente, y aunque la sociedad dominante, el Grupo IMQ, es propiedad exclusiva de los médicos, los accionistas dieron permiso en octubre del año pasado al consejo para alcanzar un acuerdo con un socio –SegurCaixa Adeslas es la única opción abierta– y liberalizar la venta de acciones.

La dirección negocia en estos momentos esa operación, pero un grupo de accionistas que concentra al menos el 42% del capital se opone al proceso. El Montepío se ha convertido en un frente de batalla en la guerra por el control de la compañía. Llevan meses reclamando que se abonen las aportaciones al fondo de pensiones –en concreto 2,46 millones– y son la punta de lanza de la oposición al actual consejo, perfilado precisamente en la última junta tras prescindir de todos los vocales contrarios a la operación.

blindaje anti-opa
 

El enfrentamiento es total y la dirección de IMQ ha intentado forzar la convocatoria de la asamblea del Montepío –propiedad de los 534 médicos asociados a la EPSV– para tomar su control y allanar el aterrizaje de Adeslas.

En el trasfondo de ese choque está el juicio que se celebrará el próximo 13 de abril para anular el blindaje anti-OPA, la acción de oro, que bloquea la entrada de un accionista externo si el Montepío no está de acuerdo.

Se da la circunstancia de que el gestor del fondo de pensiones tiene esa capacidad de veto a pesar de que técnicamente solo controla un 0,01% de las acciones del grupo. Sin embargo, se trata de una cuestión ligada precisamente al complejo entramado societario de la compañía, ya que cabe interpretar que esa participación residual está en manos de la mitad de los accionistas de la sociedad principal, los médicos que voluntariamente participan del fondo de pensiones. En ese contexto y complicando todavía más la lectura de los movimientos, la Sociedad de Médicos anunció ayer lunes que la aportación de 1,5 millones al fondo de pensiones a cuenta del ejercicio 2020 se produce de cara a "atender" la petición de la Asociación, socio promotor de la EPSV, tras un encuentro celebrado el pasado jueves.

En esa reunión participó como representante de la citada Asociación Juan Goria, que como consejero de IMQ Seguros votó en contra de la aportación al fondo de pensiones. Mientras, sigue sin haber un mínimo acercamiento al Montepío.

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