Directora de Gestión Cliente de IMQ Prevención

Esther Enales: "Los servicios de prevención están en primera línea de batalla"

En un año marcado por la incidencia del covid-19 en los entornos laborales, IMQ Prevención ha sabido adaptarse a la situación con celeridad para dar la mejor respuesta a sus empresas

30.11.2020 | 14:12
Esther Enales, directora de Gestión Cliente, junto a Jesús Dalmau, director gerente de IMQ Prevención.

Conscientes de que el coronavirus tiene un peso muy importante en la gestión de la Prevención de Riesgos Laborales en las empresas este año, IMQ Prevención no descansa ofreciendo servicios destinados a convertir los entornos laborales en espacios seguros frente al covid. Ello atendiendo, además, al resto de demandas de sus clientes ajenas a la pandemia.

¿Está siendo el covid-19 el eje de la actividad de IMQ Prevención este año?

—Nosotros solemos decir que la prevención no descansa, es decir, independientemente de la pandemia, las empresas siguen teniendo los mismos riesgos que tenían antes de la irrupción del covid-19 en nuestras vidas, pero evidentemente, el coronavirus tiene un peso muy importante en la gestión de la Prevención de Riesgos Laborales (PRL) en las empresas este año. Lo que empezó siendo un problema de salud pública ha caído en las espaldas de los departamentos de prevención de las empresas y en los Servicios de Prevención Ajenos.

¿En un primer momento, fue la formación sobre seguridad en esta materia su principal frente de acción?

—Las acciones han ido encaminadas en base a la elaboración de los planes de contingencia, de la evaluación del riesgo de exposición, establecimiento de las medidas de prevención donde la información y formación son fundamentales de cara a poder implantar medidas organizativas de higiene y técnicas entre el personal trabajador en una circunstancia tan particular como la actual; evaluaciones de personal trabajador especialmente sensibles en relación a la infección de coronavirus SARS-Cov-2; notificación, estudio y manejo de casos y contactos estrechos en el medio laboral; colaboración en la gestión de la incapacidad temporal; y cooperar con las autoridades sanitarias en la detección precoz de todos los casos compatibles con covid-19.

¿Han respondido a las demandas de formación con las nuevas herramientas digitales (videoconferencias, cursos on line, webinars€)?

—Las nuevas tecnologías han ayudado muchísimo, en aquellos casos en los que está permitida la impartición de la formación a través de estos canales, ya que en un primer momento no podía haber formación presencial y en este momento el tema de los aforos frena en muchos casos la realización de la formación presencial. Por lo tanto, sí es una vía que está facilitando mucho la actividad formativa en prevención de riesgos laborales. Además, para IMQ Prevención ha sido una herramienta de contacto directo con los clientes, ya que a través de los webinars hemos podido realizar 8 jornadas técnicas directamente organizadas por nosotros y hemos participado como ponentes en más de 12 jornadas preventivas, organizadas por otras entidades. Creemos que este tipo de actividades tiene un impacto muy fuerte en los clientes, ya que no solo hablamos de covid, sino de otros temas que a las personas profesionales de la prevención les interesa: adicciones; riesgos derivados del teletrabajo, atrapamientos en maquinaria, planes de autoprotección, evaluación de riesgos psicosociales comunicación de prevención en las organizaciones; y la última celebrada el pasado 20 de noviembre Ley de prevención: pasado, presente y futuro, donde contamos con la participación en el acto inaugural de la vicelehendakari Idoia Mendia y la consejera de Salud, Gotzone Sagardui.

Como a la inmensa mayoría de las empresas, el confinamiento les planteó una situación nueva. ¿Se adaptaron rápidamente para responder a sus clientes?

—Unos días antes de publicarse el estado de alarma, en IMQ Prevención vimos la necesidad de organizar la actividad con el fin de poder seguir dando la prestación en el supuesto de que hubiese un confinamiento de la población, hecho que como todos sabemos así ocurrió con el cese de la actividad no esencial. Ese trabajo nos ha permitido seguir trabajando en todas las áreas para poder seguir prestando nuestros servicios a las empresas a través del teletrabajo. Algunos departamentos trabajábamos desde casa, y otros como Vigilancia de la Salud siguieron prestando su servicio desde los 21 centros que tenemos repartidos por la geografía del País Vasco y Navarra.

¿La pandemia está teniendo graves efectos en las empresas, por afectar a la salud de los trabajadores?

—Si hay algo que ha puesto de manifiesto esta pandemia es que vivimos inmersos en un tiempo de incertidumbre, saber enfrentarse al día a día en esta situación es muy difícil, ya que en las últimas décadas, a excepción de la crisis económica de 2008, creíamos que éramos nosotros quienes marcábamos el ritmo de los acontecimientos. Y de repente llega un virus y nos abre los ojos. Eso hace que tengamos miedo, inseguridad, desconfianza, no sabemos si nuestros hijos e hijas, nuestras parejas, compañeras y compañeros pueden estar contagiados y contagiarnos a nosotros. Con ello aumentan los cuadros de ansiedad, depresión, es decir, esta pandemia nos afecta a nivel de salud mental, estábamos acostumbrados a proyectarnos en el futuro, en lo que haríamos, y estos son tiempos para vivir el presente.

¿La información de los trabajadores es la principal arma contra el riesgo de contagio y evitar así confinamientos, por ejemplo?

—La información es importante, pero no tenemos que confundirla con la sobre información, creo que es importante dotar a las personas trabajadoras de las ideas fuerza, que debemos repetir como un mantra: distancia social, mascarilla, higiene de manos y ventilación frecuente. Pero también hay que recordar que la salud es una responsabilidad individual, las personas debemos tomar conciencia de que somos responsables de nuestra salud, las empresas nos podrán dotar de EPIs, nos podrán informar de las medidas de seguridad, pero ponerlas en marcha, hacer caso de las recomendaciones es una acto de cada uno de nosotros y esa responsabilidad no la podemos depositar en terceros.

El teletrabajo, que parece haber venido para quedarse, ha implantado una nueva forma de trabajar. ¿Qué riesgos conlleva en materia de salud laboral este nuevo escenario laboral?

—El entorno doméstico se convierte en un entorno laboral de la noche a la mañana, y en la inmensa mayoría de los casos, ese entono doméstico no está adecuado para que se pueda desempeñar una actividad laboral sin exponer a las personas a los riesgos ergonómicos derivados de una mala disposición de los equipos, de los tipos de mesa o sillas utilizados etc. Las personas trabajadoras refieren dolores cervicales, lumbares...

¿También está afectando a nivel psicológico?

—Desde el punto de vista psicosociológico, la afección también es importante. Hay personas que por su forma de ser llevan mejor el estar en casa teletrabajando, y sin embargo otras lo están llevando mal, necesitan volver a su rutina y relacionarse con más personas, que no únicamente con las de su entorno familiar. Las jornadas de trabajo se vuelven interminables, resulta difícil la desconexión y hay que autoimponerse los límites. Y eso ha llevado a muchas empresas a contactarnos porque veían necesario algún tipo de actuación desde el ámbito psicosocial para dotar a las personas de herramientas par afrontar mejor la situación.

¿Están preparadas las empresas desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales para hacer frente a una situación que se alarga en el tiempo?

—Yo creo que sí. Desde el fin del confinamiento, las empresas se han convertido en espacios seguros frente al covid, ya que se han implantado las medidas de seguridad básicas, que como he dicho antes son: la distancia social, la higiene de manos, la ventilación frecuente y el uso de mascarilla, que en Euskadi es obligatorio en todos los centros de trabajo desde el 6 de noviembre, tanto si las personas están en sus puestos como si permanecen en espacios comunes

¿Cuál es el balance general de este ejercicio?

—La pandemia ha puesto de manifiesto la capacidad de las personas y de las organizaciones para adaptarnos a las nuevas realidades. La prevención de riesgos laborales está en primera línea de batalla para hacer frente a un problema de salud pública en el ámbito laboral. En esta situación, se ha evidenciado la capacidad de trabajo de las personas que constituimos IMQ Prevención para dar respuesta a las empresas que confían en nosotros.