La templanza gradúa a Mendizabal-Irastorza

La combinación superó en La final del Master Series de Markina a los vizcainos Hormaetxea y Aimar, que cometieron demasiados errores

09.02.2020 | 09:29
Eric Irastorza golpea el cuero en La Uni de Markina-Xemein, que registró un llenazo en la final del Master Series.

La combinación superó en La final del Master Series de Markina a los vizcainos Hormaetxea y Aimar

Duración: 61:20 minutos de juego.

Saques: 5 de Mendizabal.

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 332 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 10 de Mendizabal, 3 de Irastorza, 11 de Hormaetxea y 1 de Aimar.

Errores: 3 de Mendizabal, 5 de Irastorza, 7 de Hormaetxea y 5 de Aimar.

Marcador: 15-9 y 15-11.

Incidencias: Final del Master Series de Markina, que está encuadrado dentro del Jai Alai World Tour que patrocina DEIA, disputado en el frontón La Uni de Markina. Lleno.

Markina-Xemein - Erik Mendizabal y Eric Irastorza impusieron ayer su lógica en la final del Master Series de Markina, primera prueba puntuable del circuito Jai Alai World Tour, que cuenta con el patrocinio de DEIA. El delantero de Mutriku y el zaguero de Bidarte ejercieron mucha presión sobre los vizcainos Alex Hormaertxea y Aimar Aldazabal, que vivieron un envite siempre a la contra. No tuvieron ni un respiro. Los errores les pasaron factura ante un tándem serio, sereno y sin estridencias. Mendizabal mandó con el saque en los primeros compases, ahogando al dinamitero Hormaetxea, un genio sin opciones, para después erigirse como el máximo exponente del remate en el segundo joko. El delantero guipuzcoano, además, asombró con posturas imposibles y unas piernas de jilguero, traviesas, para abortar posibles problemas para su compañero. Irastorza, por su parte, asumió el mando en la zaga. Sin la exuberancia de la juventud, el poderoso guardaespaldas suple cualquier carencia de transporte con una visión de juego inmensa y arabescos de lujo. Irastorza es un tótem que se le atragantó a Aimar, delantero reconvertido a zaguero que tuvo la mala suerte de enfrentarse a un tipo cerebral y suelto en todas las posturas.

La lógica de Mendizabal e Irastorza se cimentó en la solidez y en la asunción de responsabilidades. Si bien el guardaespaldas estuvo inteligente en los cuadros largos, el puntillero acumuló kilómetros y no tiró del gatillo fácil para poner en riesgo el tanto. La templanza es un grado.

Vestidos con el traje de la sorpresa, Hormaetxea y Aimar no pudieron dar continuidad a su gran actuación del domingo ante los favoritos Iñaki Osa Goikoetxea e Ibon Aldazabal, a los que tumbaron en una cita impecable. Ayer no tuvieron el día en La Uni de Markina, que registró un llenazo. Los vizcainos acumularon errores fatales y el camino, lleno de piedras, se les empinó en los dos jokos. La única opción de ganar provenía de la magia del bermeotarra, un extraordinario delantero que destila espectáculo por los cuatro costados. Sin embargo, atascados en un escenario que marcaba un frontis delante y otro detrás, la necesidad de ajustar, de tirar de arquitectura, se convirtió en una algo tan imperante que acabó siendo la única salida. Una huida hacia adelante. Y tal circunstancia significa jugar con fuego, en el cable del funambulista. Sin red. Y no fueron capaces de concretar el más difícil todavía, más aún con la deriva de la primera manga, fría y huérfana de los remates de Hormaetxea.

La mala fortuna persiguió a los azules desde los primeros compases, que vivieron siempre a remolque. Abrió las hostilidades el fenómeno de Bermeo con un resto a la chapa. Y no levantaron cabeza. Mal asunto. Asimismo, el saque de Erik, cincelado con escuadra y cartabón para evitar a Hormaetxea, fue una tortura para el artista. Evitado Alex, Aimar tuvo que resistir. Los colorados se fueron 10-4 y 12-5. Un palo de Mendizabal alumbró que las posibilidades vizcainas pasaban por una demolición. Hormaetxea a punto estuvo de obrar el milagro. Se acercaron 12-9, pero un error propio y dos tantos inmensos de Erik derrumbaron la primera manga.

En la segunda hubo más pimienta por los fogonazos del delantero de Bermeo, que fue a tumba abierta en el resto. Sin embargo, dos fallos de Aimar tras el 9-8 acabaron por dar alas a Mendizabal-Irastorza, que no perdonaron y se llevaron las txapelas.

noticias de deia