Cuatro y Medio de San Fermín

Urruti paga el peaje

El delantero de Zaratamo no juega a su mejor nivel e Iñaki Artola no perdona para pasar a la siguiente ronda del Cuatro y Medio de San Fermín

09.02.2020 | 06:05
Urrutikoetxea se dispone a golpear la pelota durante el partido de anoche en Arrigorriaga.

El de Zaratamo no juega a su mejor nivel e Iñaki Artola no perdona para pasar a la siguiente ronda

Duración: 43:55 minutos de juego.

Saques: 1 de Urrutikoetxea (tanto 7) y 5 de Artola (tantos 3, 5, 6, 12 y 21).

Faltas de saque: 2 de Artola.

Pelotazos: 214 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 4 de Urrutikoetxea y 6 de Artola.

Errores: 11 de Urrutikoetxea y 7 de Artola.

Marcador: 1-3, 1-4, 2-7, 5-8, 6-9, 7-10, 8-10, 9-11, 10-15, 11-16, 12-18, 12-19, 13-21 y 14-22.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de 100 a 70 a favor de Urrutikoetxea.

Incidencias: Partido correspondiente a los octavos de final del Torneo de San Fermín del Cuatro y Medio disputado en el Frontón Municipal de Arrigorriaga. Media entrada. En el primer partido, Víctor-Ibai Zabala ganaron a Alberdi-Aretxabaleta (22-16).

arrigorriaga -Las tensiones de la final y el esfuerzo físico del Manomanista hicieron mella en Mikel Urrutikoetxea. El zaratamoztarra no estuvo a su mejor nivel, sin la chispa habitual ni poder meter mucha velocidad a la pelota. Demasiado hándicap para medirse en una especialidad tan explosiva como la del Cuatro y Medio.

Urrutikoetxea dio facilidades e Iñaki Artola no perdonó. En los octavos de final de la jaula de San Fermín, el alegitarra fue muy superior. Tampoco acertó en exceso, ni realizó un partido de campanillas, pero consiguió sacar el compromiso adelante gracias a su mayor pegada y un acierto letal con el saque. Artola mandó en el marcador desde el inicio y controló la renta sin demasiados problemas, a pesar de cometer varios errores consecutivos en el ecuador del choque. Así pudo avanzar a la siguiente ronda con un cómodo resultado de 14-22.

El delantero guipuzcoano fue superior en el enfrentamiento de ayer. Tuvo otro ritmo, otra marcha más y mandó en la mayoría de los intercambios de golpes. Su derecha hizo correr muchos kilómetros a Urrutikoetxea y en los tramos finales esa labor de desgaste le permitió encontrar más huecos.

Aunque antes la velocidad de su juego ya puso en complicaciones al vizcaino. El zaratamoztarra apareció frío en el partido, sin poder encontrar su sitio y la pelota no le entró bien en la mano. Urrutikoetxea estuvo errático durante todo el partido y no paró de acumular errores, en total sumó 11 yerros, demasiados para hacer frente a un encuentro de estas características.

Esos fallos fueron los que pusieron muy cuesta arriba el partido para Urrutikoetxea. Artola también estuvo errático y eso hizo que el partido nunca tuviera continuidad. Sin embargo, el alegitarra siempre se las ingenió para tener un plus más. Erró menos y al mismo tiempo su saque le permitió hacer mucho daño.

Desde el comienzo El disparo inicial le permitió abrir un importante hueco de 1-7 al inicio y ya nunca perdió la ventaja. Solo esos fallos que salpicaron su tarjeta con demasiada asiduidad le impidieron poner pies en polvorosa. Urrutikoetxea quedó muy tocado, pero vivo.

No sentenciar el encuentro hizo que Artola sufriera más de lo esperado después de su arrollador inicio. Urrutikoetxea resurgió y dejó retazos de su mejor versión. Aun sin la velocidad de piernas vista en el último Manomanista, su infinidad de recursos le permitieron sobrevivir a la lluvia de golpes y cambiar el signo del partido. Varios fallos de Artola estrecharon la ventaja y dos buenas jugadas, finalizadas con un gancho y una volea magistrales pusieron el 9-10 en el marcador.

Aunque esto solo fue un canto del cisne final, una reacción llegada a base de orgullo y que permitieron que el corazón aportara lo que unas justas piernas no podían. Urrutikoetxea empezó a venirse abajo. Todo lo contrario que Artola.

El delantero de Alegia fue a más, vio la victoria y con la confianza de llegar a 22 se soltó. Arriesgó a la hora de buscar los ángulos e hizo que el zaratamoztarra tuviera que realizar muchos metros para salvar una pelota tras otra. El mando era de Artola y ya no lo soltó.