Alerta mundial por el coronavirus

Alex Quintanilla, defensa del área y de la salud

09.04.2020 | 00:09
Alex Quintanilla, con la camiseta de la Unión Deportiva Ibiza.

El excanterano del Athletic e hijo del exleón Txirri es un ingeniero industrial que, integrado en un equipo de quince personas, ha creado un innovador respirador para combatir el coronavirus

Por encima de todo está el equipo". Así quiere que se refleje en este texto. Así cierra la conversación después de atender a la solicitud. Con esa coletilla que es el epílogo de la charla. Con sentimiento de colectivo. Con alma de grupo. Valores que adoptó de su exitoso progenitor.

Alex Quintanilla (2-VII-1990, Bilbao) es futbolista. Deportista de equipo. Juega en la Unión Deportiva Ibiza, segundo clasificado en la Segunda División B. Se formó en la cantera del Athletic, club en el que su padre, "un gran padre y mentor con criterio", conocido como Txirri, alcanzó la popularidad. Para empezar, Fernando Quintanilla imbuyó en su hijo el espíritu de que entrenar a edad temprana en los campos de fútbol de Lezama no es el final de un camino, sino el complemento de quien desea el progreso personal más allá del balón.

Y es que Alex desarrolla labores profesionales de Ingeniería Industrial, sus estudios. Paradójicamente, es especialista en fluidos, presiones y flujos. Si en el terreno de juego trata de ser impermeable como defensor, eso sí, ejerciendo la presión sobre el rival, como ingeniero busca que el aire penetre en los pulmones de miles de pacientes que sufren el coronavirus.

Alex forma parte de un equipo de quince personas, en esta caso en defensa de la salud y no de la portería, que ha diseñado un respirador que pretende paliar la escasez, ser accesible para todos los necesitados y que presenta unas propiedades positivas para el tipo de paciente que ha generado la aparición del maldito covid-19. El proyecto, en el que intervienen empresas vascas, está en la fase de homologación, una etapa incluso más duradera que la parte técnica del desarrollo de la máquina. "Es normal que la burocracia tarde, porque es un proyecto que trata de ponerse al servicio de la salud y que pretende salvar vidas", justifica.

Ventijet, como se denomina el aparato, nace entre las charlas de un suegro, el Doctor Lucas Picazo, y su yerno, Alex. "Ha sido mi suegro durante muchos años. Es el inventor de un respirador que fue innovador a finales de los 90. En su día hablamos mucho sobre el tema y me explicó cómo funcionaba", relata Alex. Ante la inmensa necesidad actual, se rescató la idea, la semilla, para que brotase de nuevo el ingenio. Se retomó la idea original y "hemos tratado de actualizarlo".

La premisa de la creación es "reducir los costes de materiales para fabricar un respirador de bajo coste. Hemos tratado de entregarlo al precio de los materiales. Queremos que los centros sanitarios puedan acceder a él y estar preparados para esta situación y para otras que se puedan presentar en el futuro", comenta el que fuera jugador Bilbao Athletic, Portugalete, Alavés, Valencia Mestalla, Almería, Mirandés, Córdoba y Danok Bat. Precisamente, dos exjugadores de este último club también forman parte del equipo de quince personas que han hecho posible Ventijet. Son Iñaki Cerdá y Alain Astoreca, también ingenieros. También solidarios con la causa.

El respirador es tan económico que cuesta "diez veces menos" que la mayoría de los que existen. Se debe a que "es sencillo en cuanto a materiales". "Lo que es buena es la idea", matiza Alex. "Es un respirador que consigue que la presión media sea más elevada", concreta este trabajador de Ifisa y Enegas, que, en equipo, ha logrado involucrar a las compañías Idelt y HIO Group. Toda a una: la salud.

doble ocupación

Alex ha compaginado la laboriosa fase de creación con su otra profesión, el fútbol. Porque a pesar de que la competición está detenida, entrena en dos sesiones diarias para mantener la forma física. "Mantenemos una rutina de entrenamientos, de nutrición... por videoconferencia, para poder llegar preparados al momento en el que se vuelva a poner en marcha la liga", comenta con optimismo. "Creo que se reanudará, pero supongo que se jugará a puerta cerrada. Sería lo lógico", declara, confiado sin embargo en poder disfrutar de una final de Copa de su Athletic, el que hace que "aflore más la pasión cuando se está fuera de Bilbao", con público en las gradas. "Sería un ambiente precioso, y más en un derbi vasco. Sería alucinante disfrutar de toda la afición vasca, inolvidable si además se resuelve en favor de los intereses del Athletic", subraya. Pero esa es otra historia. "Ahora mismo las prioridades están en lo sanitario", recuerda, para reconducir la conversación hacia lo trascendental, que no es el balón.

Durante lo que es un aburrido aislamiento para muchos, Alex ha visto multiplicadas sus tareas. Si bien, encara las labores con la "satisfacción" de tratar de colaborar en el bienestar social. No obstante, el trabajo no ha concluido.

"Ahora tenemos la responsabilidad de poner los respiradores a disposición de quienes los necesitan cuanto antes". Y eso sigue siendo un trabajo de grupo, porque "por encima de todo está el equipo". Bien se lo instruyó Txirri, que puede estar orgulloso de su hijo y de los colegas de los que se rodea profesionalmente Alex, un defensa del área y de la salud.


noticias de deia