Copa

Irresistible Mirandés

06.02.2020 | 06:22
Los futbolistas del Mirandés festejan uno de los goles.

El equipo de Andoni Iraola alcanza las semifinales de Copa tras superar de punta a punta al Villarreal

real madrid-Real Sociedad

Mirandés4

Villarreal2

MIRANDÉS: Limones, Alexander, Odei, Sergio, Franquesa (Min. 84, Kijera), Malsa, Antonio Sánchez, Álvaro Rey, Álvaro Peña (Min. 67, Guridi), Merquelanz y Matheus Aias (Min. 78, Marcos André).

VILLARREAL: Andrés Fernández, Mario, Funes Mori, Sofian Chakla (Min. 46, Rubén Peña), Xavier Quintillá, Samuel Chukwueze (Min. 64, Paco Alcácer), Anguissa (Min. 70, Moi Gómez), Cazorla, Ontiveros, Gerard Moreno.

Goles: 1-0: Min. 13; Matheus. 1-1: Min. 31; Ontiveros. 2-1: Min. 46; Merquelanz, de penalti. 2-2: Min. 55; Cazorla, de penalti. 3-2: Min 57; Odei. 4-2: Min. 93; Antonio Sánchez.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Colegio vasco). Amonestó a Merquelanz, Iborra, Chakla, Mario Gaspar, Chukwueze y Cazorla.

Incidencias: Cuartos de final de la Copa. Gran entrada en Anduva.

bilbao - Concebido para sobrevivir en Segunda, donde maneja el presupuesto más bajo de la categoría, el Mirandés es un gigante en la Copa. El David de la competición apedreó al Villarreal con una onda cargada de fútbol, fe y entusiasmo. Es la obra que promulga Andoni Iraola, ideólogo de un equipo que alcanzó las semifinales de Copa tras ejecutar sucesivamente a Celta, Sevilla y Villarreal. Una hazaña, tres exhibiciones. La Copa del partido único es una bendición y el lugar idóneo para las gestas. El Mirandés completó otra hazaña en su biografía con una victoria demoledora que le emparenta con aquel equipo de 2012. Con la mirada iluminada de los visionarios, el Mirandés, valiente, intacto el espíritu que le validó para despachar al Celta y Sevilla en Anduva, asomó grácil, exuberante y feliz. Bajo el credo de Iraola y su fútbol ofensivo y descarado, se alistó a la conquista del Villarreal, pasmado ante el entusiasmo feroz de una muchachada dispuesta a otro volteo magnífico.

Con esa premisa secuestraron la pelota entre transiciones veloces y el fútbol combinativo de jugadores con buen pie. Martin Merquelanz, que hace la mili cedido por la Real en Anduva, dislocó la defensa amarilla, aterida a cada aparición del delantero. Su zurda fue la primera en anunciar otra noche de ensueño. Su disparo fue la antesala al gol de Matheus, el Pichichi del torneo. Merquelanz, omnipresente, peinó el saque largo de Limones y el brasileño bailó samba frente a Funes Mori antes de vacunar a Andrés Fernández. El Mirandés gobernaba con pulso firme el duelo ante un Villarreal incapaz de desencriptar a los de Iraola, dinámicos con la pelota y cerrando los pasillos al submarino amarillo, desconectado en la línea de medios. No hubo noticias de Cazorla, tampoco de Gerard Moreno, sin soldadura. Discurría el duelo por la senda diseñada por Iraola cuando una falta inocua retrató a Limones. Ontiveros pateó y se estancó el portero. Observó el bote de la pelota antes de la celebración castellonense. El empate no mejoró al Villarreal, inalterable, hasta que en el último fotograma del primer acto se coló la mano de Quintillá. De Burgos Bengoetxea revisó las imágenes y Merquelanz batió a Andrés Fernández desde los once metros.

En el retorno a la acción no fue necesaria la aportación del VAR. Odei palmeó el centro de Ontiveros y Cazorla no perdonó la pena máxima. El fútbol, caprichoso, impredecible, maravilloso, devolvió a Odei la redención cuando el Villarreal aún celebraba la igualada. En una falta dirigida por el guante de Merquelanz, el vizcaino cantó bingo. Fue el preludio a una fiesta irrepetible certificada por Antonio Sánchez tras un contra sideral en la que intervino Merquelanz para lanzar al Mirandés de Iraola a la gloria de las semifinales. Irresistible.

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