SEGUNDA DIVISIÓN B

Goñi complica el sueño de la Cultural

Un gol en el 93 noquea a unos durangarras que un minuto antes tuvieron la victoria en las botas de Ekain

08.02.2020 | 22:07
Ekain bate de cabeza al portero del Calahorra.

Cultural de Durango1

Calahorra2

CULTURAL DE DURANGO: Errasti, Jurgi (Min. 74, Alonso), Jagoba (Min. 74, Txapu), Galarza, Aranda, Iparra, Zuazo (Min. 60, Pradera), Ekaitz, Amorrortu, Ekain y Unai.

CALAHORRA: Zabal, Yasin, Pereira, Javi Barrio (Min. 46, Emilio), Echaide, Almagro, Obeng (Min. 88, Benito), Parla, Ubis (Min. 80, Cárdenas), Adrien Goñi y Carralero.

Goles: 0-1: Min. 57; Obeng. 1-1: Min. 87; Ekain. 1-2: Min. 93; Goñi.

Árbitro: Fernández Pérez (Asturias). Amonestó a los locales Ekaitz, Zuazo, Galarza y Pradera.

Incidencias: Unos 400 aficionados en Tabira.

durango - Aunque la Cultural estuvo muy cerca de encadenar su tercera victoria consecutiva, fue el Calahorra el que se llevó el gato al agua en un trepidante final. Y es que Ekain, que firmó las tablas en el minuto 87, tuvo en sus botas el 2-1 ya pasado el 90. No acertó y Tabira lo lamentó, sobre todo cuando Adrien Goñi se sacó de la chistera un golazo en el último suspiro para poner aún más complicada la salvación a los durangarras, que seguirán colistas y a ocho puntos, como mínimo, de la zona tranquila.

Igor Núñez introdujo tres novedades en su once respecto al de la semana pasada en Gijón, al dar entrada a Aranda, Zuazo y Ekain en detrimento de Txapu, Alonso y Unzueta. Los durangarras salieron con la intención de adueñarse del balón, pero su rival también protagonizó posesiones largas en el arranque. Así, el cuero habitaba más a ras de hierba de lo que suele ser habitual en la categoría, aunque las ocasiones no aparecían. La primera, de los visitantes, se fraguó en el ecuador del primer acto tras un pelotazo de Barrio, quien se coló a última hora en la alineación por la lesión de un compañero en el calentamiento y después fue él quien tuvo problemas para alcanzar el descanso sobre el verde. Su envío dejó solo a Ubis, que se precipitó y disparó flojo a las manos de Errasti. Aunque sin oportunidades claras, el Calahorra, con las líneas muy juntas para desactivar el juego vizcaino, llegaba con mayor facilidad.

La primera ocasión destacable de la Cultural tuvo lugar en el minuto 38 mediante un tiro de falta de Jagoba que obligó a estirarse a Zabal. Acto seguido, el cancerbero volvió a emplearse a fondo para evitar el gol olímpico del lateral zurdo local. A punto estuvieron los vizcainos de abrir la lata justo antes del descanso en la mejor opción del duelo hasta ese momento. Amorrortu conectó en el interior del área con Ekain y éste cruzó demasiado su disparo ante la salida de Zabal. Recogió el esférico Ekaitz antes de que saliera, pero lo mandó al lateral de la red.

Los de Núñez volvieron a avisar poco después de regresar del vestuario. Amorrortu se coló por banda izquierda y su centro encontró a Zuazo, quien trató de controlar con el pecho y vio cómo el cuero se le marchaba largo. Contestó el Calahorra con tres ataques por banda derecha. En el primero, el centro de Carralero no tuvo rematador. En el segundo, Emilio estrelló el cuero en el larguero. A la tercera, fue la vencida. Yasin le ganó el pulso a Jagoba, se metió hasta la cocina y cedió a Obeng para que fusilase a Errasti.

Después del 0-1, pasó un mal momento la Cultural, que logró reponerse y lanzarse a por la igualada. Empezó a generar faltas en campo rival y, a veinte del final, Iparra recogió un rechace y probó la dureza de los guantes de Zabal. Aprovechó el Calahorra para armar una contra en la que Carralero no definió. Respondió con fiereza el cuadro local, pero nadie pudo empujar el centro de Pradera, que se paseó por el área chica. El empate acabó llegando. Lo hizo en el saque de una falta cabeceada por Ekain al fondo de la red. Transcurrido ya el 90, Pradera se coló hasta la línea de fondo y conectó con Ekain, que le pegó mal cuando Tabira ya cogía aire para cantar gol. El jarro de agua fría cayó en el último minuto del descuento. Goñi armó una volea y el cuero dibujó una parábola letal.