liga de campeones

Miedo a ganar y perder en Anfield

Liverpool y bayern aplazan al partido de vuelta el desenlace de una eliminatoria decepcionante

08.02.2020 | 02:10
Joshua Kimmich (d) del Bayern en acción ante Georginio Wijnaldum (i) del Liverpool.

Liverpool 0-0 Bayern de Múnich

LIVERPOOL: Alisson; Alexander-Arnold, Matip, Fabinho, Robertson; Wijnaldum, Henderson, Keita (Min. 6, Milner); Salah, Mané y Firmino (Min. 76, Origi).

BAYERN DE MÚNICH: Neuer; Kimmich, Süle, Hummels, Alaba; Thiago, Martínez, James (Min. 88, Sanches); Gnabry (Min. 91, Rafinha), Lewandowski y Coman (Min. 81, Ribery).

Árbitro: Gianluca Rocchi (Italia) amonestó a Henderson, del Liverpool y a Kimmich del Bayern.

Incidencias: Anfield , unos 53.000 espectadores.

liverpool - Dos equipos concebidos para marcar goles, preparados a atacar, dos equipos llamados Liverpool y Bayern, a los que un duelo en Europa los condenó a tener miedo a buscar el gol y encontrar una victoria que se perdió en las gradas de Anfield. La condición de eliminatoria a ida y vuelta maniató a ingleses y alemanes y les ayudó, especialmente a los bávaros, a especular con un resultado que lo deja todo abierto para el duelo en Múnich. Jürgen Klopp se llevó la victoria particular de no encajar en casa y Niko Kovac la de que su rival no sacara ventaja de Anfield. Al final, todos, más o menos, contentos.

Cada uno llegó con sus propias dudas, los locales, escasos de centrales, con las bajas de Virgil Van Dijk por lesión y de Joe Gomez y Dejan Lovren, por lesión, y los visitantes por la hegemonía cedida en Alemania.

Kovac avisó en la entrevista previa al partido de que lo que más ansiaba era evitar un arrollamiento Red en los primeros veinte minutos. Los alemanes templaron la temperatura del encuentro, pero Anfield era una caldera a punto de explotar y un pase en profundidad de Henderson para que Salah, en escorzo, probara los guantes de Neuer levantó la pasión.

El Liverpool inclinó el campo a la meta de Neuer y Mané, completamente solo tras un rebote, pegó la pelota con el tobillo y al tremendo fallo le siguió un puñado de ocasiones, la mayoría en un impreciso Mané.

En la segunda parte y, aunque los ingleses sostuvieron más el balón, el miedo a ganar (y a perder) atenazó a ambos conjuntos. Ninguno decidía bien cuando llegaban a los últimos metros y Klopp, con la entrada de Milner y Origi dejó claro que el no recibir goles también valía.

En el partido de vuelta, el próximo 13 de marzo, ya no podrá existir ese miedo a ganar. - Efe