ANGEL Delgado entró ayer miércoles en la historia del Bilbao Basket con una actuación espectacular con la que se coloca ya en primera posición para lograr el premio de jugador más valioso de la trigésimo segunda cuando esta se complete la semana que viene. El pívot dominicano acabó ante el Lenovo Tenerife con 27 puntos y 11 rebotes, con solo tres tiros de campo y un tiro libre fallados, y además añadió dos asistencias y dos tapones. En total, acumuló 44 puntos de valoración, lo que supone su mejor marca en esta estadística en la Liga Endesa que supera los 30 puntos que sumó la pasada temporada en un duelo ante el Fuenlabrada y la máxima de cualquier jugador del conjunto bilbaino en la Liga Endesa.
En el curso anterior, Ondrej Balvin logró 41 puntos en el partido en Sevilla ante el Real Betis, que a la vez habían superado los 40 de Germán Gabriel ante el Lleida en la primera campaña del Bilbao Basket en la ACB. Delgado brilló ayer como nunca e impuso su poderío físico y su garra a dos pívots mucho más grandes como Georgi Shermadini y Fran Guerra que a veces sufren en ese juego físico y de contacto en el que tanto disfruta el de Bajos de Haina si la cosa no traspasa el límite. No solo el máximo reboteador de esta temporada encontró sus espacios cerca del aro, sino que también se mostró muy eficaz en las distancias intermedias para desmontar la defensa del equipo canario, que pareció por táctica ceder ese espacio.
Ángel Delgado se creció desde el principio, fue una exhibición de trabajo en la zona y además estuvo muy bien alimentado por sus compañeros, sobre todo por los dos bases. No dejó de fajarse y de pedir el balón: seis puntos y cuatro rebotes en el primer cuarto; cuatro puntos en el segundo; doce puntos, los doce primeros de su equipo en este parcial, y dos rebotes en el tercer cuarto para llegar a la máxima ventaja (56-47); y cinco puntos y cinco rebotes en el último cuarto, donde contribuyó a cerrar el tablero propio e impedir a los tinerfeños sumar en el rebote de ataque.
La labor del pívot dominicano, un ídolo ya en Miribilla, resaltó por su luminosidad, pero todo el Bilbao Basket trabajó con esfuerzo y sin salirse del guion, ni siquiera cuando iban mal dadas. Poco a poco, el equipo fue ajustando su defensa del bloqueo directo que tan bien ejecuta el Tenerife y cerró esa vía en la segunda parte. Había que abrir otras y fue conceder los triples a Emir Sulejmanovic. Tres aciertos del ex del Bilbao Basket permitieron a su equipo dar la vuelta al marcador en el tercer cuarto, pero el bosnio falló los otros seis que tiró y el planteamiento de Álex Mumbrú logró su propósito ya que también logró desconectar a Sasu Salin que siempre a alguien pegado a su camiseta para evitar que entrara en racha.
Total, que los hombres de negro encadenan victorias ante el Valencia, el Real Madrid, el Murcia y el Tenerife en casa de forma sucesiva, lo que tiene un mérito indiscutible, para demostrar que la temporada incluso se les puede quedar corta. El play-off puede ser un objetivo para los tres partidos finales mientras las matemáticas no demuestren lo contrario.