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Urdaibai recupera parte de la ventaja perdida el sábado en Moaña gracias a la exhibición realizada en aguas de Boiro, que le sirvió para aventajar en nueve segundos a Hondarribia
Bilbao - Urdaibai quedó herido después de la regata del sábado en Moaña. Hondarribia asestó un duro golpe a la liga con su victoria y los dos puntos recortados. La herida abierta la semana pasada se hizo más grande y mientras los ánimos de la afición crecieron al presentir un final ajustado, la calma instaurada en Bermeo con aquel colchón conseguido a mitad de temporada empezó a reducirse. Era necesaria una reacción. Sacar el orgullo y mandar un aviso. Acallar todas las voces que dudan y dar un golpe en la mesa. Urdaibai está lejos de ser derrotado. Así, las calmadas aguas de Boiro las convirtió en un maremoto la Bou Bizkaia. Ciclón imparable, un misil que bogó a una velocidad de vértigo. Cambiando la tendencia igualadísima de esta Eusko Label Liga durante menos de veinte minutos. Siendo muy superior a todos los rivales. Los entrenados por Joseba Fernández acabaron con nueve segundos de distancia, pero siempre fueron a más y agotaron a la Ama Guadalupekoa que cerca estuvo incluso de perder el segundo puesto en favor de Kaiku.
Los botes de la tanda de honor volvieron a tener un día más el tiempo de Zierbena como referencia. Los galipos bogaron junto a Ondarroa, Tirán y San Juan y desde la primera palada fueron superiores. Los pupilos de Juan Zunzunegui son más regulares cada regata y los lunares del principio de temporada empiezan a desaparecer. Sin cambios de viento y con las aguas inmutables durante toda la mañana, Zierbena no contó con la ventaja de un cambio de escenario entre tandas, pero aun así, no varió su plan de romper la disputa desde el inicio y probar suerte en su asalto a la bandera. Mandó con comodidad en los tres primeros largos y en el cuarto, la Erreka sanjuandarra empezó a acosarle. Entonces, los galipos subieron una marcha más y consiguieron ganar la tanda con un tiempo que les sirvió para ser cuartos en el global del día.
Con las referencias claras y la estrategia bien interiorizada, la salida de Urdaibai estuvo a la altura de sus mejores momentos de la temporada. Mucha potencia para arrancar, alto número de paladas, conectadas a posteriori con una remada larga, profunda que agitó las aguas gallegas. Orio se quedó completamente clavado, Kaiku se mantuvo en tierra de nadie y Hondarribia empezó a vivir un tormento. Los hondarribitarras se engancharon a la popa de la Bou Bizkaia y trataron de mantener el ritmo. Había mucho en juego y mantener la esperanza se convirtió en obligación. La sensación de superioridad de los bermeotarras se notó a partir de su brutal inicio, pero las rentas no se ampliaron demasiado y todavía hubo mucho trabajo que hacer, más después de una primera ciaboga en la que la Ama Guadalupekoa acertó y consiguió pegarse de nuevo.
Urdaibai abrió ligeramente la distancia, pero Hondarribia pudo mantenerse entero. Vivo en la pelea, a la espera de un desfallecimiento bermeotarra y con mejores sensaciones que en el largo de ida. Sin embargo, esa fase fue como un momento de carga de la Bou Bizkaia. Mantuvo su duro ritmo, pero a la vez guardó para el momento definitivo, para la explosión que iba a suceder pocas paladas después. La cuadrilla patroneada ayer por Eneko Bilbao viró en la ciaboga, apenas perdió velocidad y salió como un caballo desbocado dispuesto a romper la regata. Fue el remate definitivo. El gancho con el que se mantuvieron los hondarribitarras se soltó definitivamente y Urdaibai voló. Imparable. Abrió una franja cercana a los seis segundos en un campo de regatas donde abrir huecos era muy complicado. La potencia bermeotarra salió a relucir una vez más y volvió a verse que cuando tirar y tirar es la única solución, son la trainera referencia del Cantábrico.
La regata quedó sentenciada en el tercer lago, pero Urdaibai no se conformó. Quiso mandar un aviso y dejar claro que lo ocurrido en las últimas dos regatas no será la tendencia de lo que queda de temporada. No paró de apretar a cada palada. Exprimirse hasta el final, sin especular y consiguiendo una victoria cómoda en un año en el que es más común sufrir hasta el último minuto que poder celebrar la victoria con antelación. Ayer, Urdaibai disfrutó sobre el agua, no como Hondarribia, al que se le hizo larga la regata y cerca estuvo de ser superada por un Kaiku que vigiló a su adversario y a punto estuvo de dar un susto. Por su parte, la Bou Bizkaia se sintió con fuerzas y consiguió un triunfo que sirve para darles una bocanada de oxígeno importantísima para el final de temporada. Tres puntos a defender en dos regatas y una de ellas ante su público. Antes está La Concha.