portugalete. Tres banderas, tres ganadores. Primero fue Urdaibai, luego Kaiku y ayer... ¡Tirán! No entraba en las quinielas, todos esperaban otro duelo entre los gallos vizcainos, o incluso que Orio culminase la genial imagen dada en las dos primeras regatas, pero el remo es caprichoso. Más que el remo, la ría es caprichosa. El miércoles, en la presentación de la Bandera Ambilamp, José Manuel Monje le echaba piropos al campo de regatas portugalujo, pero lo cierto es que, si bien es el lugar perfecto para los espectadores, la ría se muestra como una trampa para los equipos. El azar, la suerte en el sorteo de tandas y los cambios tan bruscos de intensidad de las corrientes entre una tanda y otra, condicionan sobre manera la regata. Ocurre en todos los campos de regatas, pero no hay más que ver algunas de las consecuencias de la prueba de ayer para comprobar que lo de la ría en Portugalete pasa de castaño oscuro.
La Bandera Ambilamp comenzó una hora después de la pleamar. Cuando Zumaia, Tirán, Castreña y Pedreña iniciaron la primera tanda la marea estaba bajando, pero la corriente, sobre todo en las calles centrales, no era tan pronunciada como lo serían en las siguientes mangas. Los gallegos, en la calle dos, no tardaron en meter un par de botes de ventaja. A su espalda, remando todos por las calles centrales intentando aprovechar el empuje de la corriente, Zumaia empezaba a ganar su guerra particular con Castreña. Tras la ciaboga Tirán tenía ventaja suficiente para hacerse con la calle de Zumaia y los dos botes se pegaron a la orilla portugaluja para afrontar el largo de vuelta. Esa táctica en los largos de ida y de vuelta fueron una constante en todas las tandas. Finalmente, Tirán ganaría con solvencia la primera manga y Zumaia conseguiría llegar a meta incluso antes que Pedreña, arañando un punto de oro más en la lucha por huir del último clasificado.
Pero en Portugalete flotaba ya una sensación rara. Los equipos de las otras tandas sabían que se iban a encontrar con una corriente más pronunciada y, para colmo, el viento comenzó a hacer acto de presencia complicando aún más el trabajo de los remeros.
Las sospechas se confirmaron cuando ninguno de los cuatro equipos de la segunda tanda mejoraron el tiempo de Tirán en la primera ciaboga. Astillero, por la calle dos, se exprimió para intentar la misma jugada que los gallegos, pero no pudo sacar ventaja suficiente para meterse a la vuelta por delante de San Pedro en la calle uno.
Portugalete, que tenía su calle pegada a la margen derecha de la ría, comenzó a carburar y se hizo con el control de la tanda. En el último largo Joseba Mancebón buscó durante unos segundos el centro de la ría, lo que propició que San Pedro le diera alcance, pero en cuanto la Jarrillera se volvió a refugiar en la orilla, se hizo de nuevo con la proa de la regata. Su tiempo en meta era 17 segundos peor que Tirán. Los equipos de la tanda de honor tendrían que hacer magia para hacerse con la Bandera.
La segunda manga dejó un equipo tocado. Hondarribia penó por la calle tres y firmó un tiempo que le colocaba décimo en la jornada. Después del batacazo de Laredo, los de Mikel Orbañanos completaban un fin de semana para el recuerdo. Ahora en la general son octavos, a dieciséis puntos del líder.
La tanda de honor se disputaba con Orio en la calle uno, San Juan en la dos, Kaiku en la tres y Urdaibai en la cuatro. Los tres primeros equipos de la general llegaron igualados a la ciaboga, pero el proel oriotarra perdió el remo corto y perdieron algo de tiempo. Mientras Kaiku y Urdaibai colocaban sus remos a un metro escaso por la orilla derecha, Orio recuperaba tiempo pegado a Portugalete, llegando a ponerse primero en la segunda ciaboga.
Orio se llevaría la tanda de honor, todo un aviso de sus intenciones. En una txanpa final preciosa Kaiku superó en meta a Urdaibai, mientras en una esquina los remeros de Tirán celebraban entre abrazos una bandera inesperada. El otro triunfador fue Zumaia, que finalmente fue séptimo y cuenta ahora con siete puntos de ventaja sobre Castreña.