ESPAÑA: Casillas, Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Alba, Busquets, Xavi, Iniesta, Silva (Min. 52, Navas), Pedro (Min. 79, Mata) y Fernando Torres (Min. 94, Javi Martínez).
ITALIA: Buffon, Maggio, Barzagli (Min. 46, Montolivo), Bonucci, Chiellini, Giaccherini, Pirlo, De Rossi, Candreva, Marchisio (Min. 79, Aquilani) y Gilardino (Min. 91, Giovinc).
Tanda de penaltis: 1-0: Candreva. 1-1: Xavi. 2-1: Aquilani. 2-2: Iniesta. 3-2: De Rossi. 3-3: Piqué. 4-3: Giovinco. 4-4: Ramos. 5-4: Pirlo. 5-5: Mata. 6-5: Montolivo. 6-6: Busquets. Bonucci falla. 6-7: Navas.
Árbitro: Howard Webb (Inglaterra). Amonestó a Piqué y a De Rossi.
Incidencias: Estadio Castelão, unos 59.000 espectadores. Los capitanes Casillas y Buffon leyeron antes del partido un manifiesto en contra del racismo. Italia portó brazaletes negros en memoria de Stefano Borgonovo.
fortaleza (Brasil). España accedió a la final soñada de la Copa Confederaciones, en Maracaná ante Brasil, tras poner de su parte una vez más el factor fortuna en la tanda de penaltis final (7-6), tras un gran duelo sin goles ante Italia, que volvió a demostrar que es la selección que más hace sufrir a la roja.
Cinco años después el destino tenía deparado otro momento imborrable para la generación de oro del fútbol estatal. De nuevo Italia y unos penaltis. Como en los cuartos de final de la Eurocopa 2008 el día que España se liberó y desató su época dorada. Otro empate sin goles. Con más sufrimiento por el perfecto planteamiento de Italia que se topó con Iker Casillas y acabó llorando su mala fortuna en suerte última, con Navas de héroe sentenciando una tanda de penaltis perfecta hasta el fallo del central Bonucci.
España tuvo un desgaste inhumano. Convertido en referencia mundial por sus éxitos, saltó al césped con tal oficio que ningún rival le intimida. Son sus enemigos los que modifican su identidad para buscar el camino de hacer daño a los campeones. Italia lo consiguió en el primer partido de la última Eurocopa. Prandelli tenía la formula. Más aún cuando comprobó que dejarse llevar por una apuesta valiente en la final le costó una goleada.
Italia cambió su dibujo. Eliminó espacios poblando el centro del campo con un 3-4-2-1. Atacó con velocidad, siempre por el costado con superioridad numérica sobre Arbeloa y Jordi Alba. Las ayudas de Pedro y Silva no llegaron. Ninguno jugaba cómodo en ataque como para desdoblarse en defensa.
Escenario favorable a Italia Los minutos y la falta de ideas generaron ansiedad. España se adentraba en la precipitación. Añoraba el protagonismo de Iniesta que no encontraba líneas de pase, con Fernando Torres en uno de esos días en los que se convierte en una isla en punta. El escenario se posicionaba a favor de Italia. Fue cuando Sergio Ramos lideró la defensa y emergió la figura de Iker Casillas. A los 36 minutos dejó una de esas paradas salvadoras que dan partidos. Maggio estaba en todas y su cabezazo colocado se encontró la estirada del capitán cuando el balón se encaminaba a la red.
Los campeones del mundo y Europa se tambaleaban pero nadie pudo dudar de ellos. En su peor momento ante el único rival que le ha hecho sufrir, apareció Torres para rozar el gol en una acción individual.
En la prórroga y con los futbolistas reventados, España tuvo ocasiones de sobra para solventar el partido antes de llegar a los penaltis. Nadie fallaba. Tras seis aciertos el central Bonucci disparó a las nubes y Navas no perdonó.