¿Y si Francisco de Goya fuera un monstruo?
El escritor Sergio del Molino presenta este lunes en Bilbao 'La hija', donde ficciona la biografía de la ahijada y discípula del pintor de la corte
¿Y si Francisco de Goya fuera un monstruo? Esa es la incógnita que planteaSergio del Molino en su última novela, La hija (Alfaguara, 2026), donde ficciona la vida de Rosario Weiss, ahijada y discípula del pintor de la corte. El autor presentará la obra este lunes en la Biblioteca de Bidebarrieta, en Bilbao, en un encuentro conducido por el periodista Félix Linares. La cita será a las 19.00 horas, con entrada libre hasta completar aforo.
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"En Goya hay algo de rebeldía y de revolución y, a la vez, una honestidad que me conmueve"
Cuenta Sergio del Molino (Madrid, 1979) que la figura de Rosario Weiss es una pieza incómoda en la construcción del mito de Francisco de Goya. Plantea, dice, “una pregunta incomodísima”: si era su hija, ¿por qué la desheredó? ¿Por qué la dejó en la indigencia en su testamento?
"Entonces, nos tenemos que plantear si Goya realmente es un tío admirable o es un monstruo. La duda permanece y yo intento salvarle, porque creo que hay indicios", explicó en una entrevista con Europa Press con motivo del lanzamiento de la novela.
La obra se articula como una suerte de díptico: en una primera parte, el autor se adentra en la narrativa histórica para deslizarse después hacia la ficción documental y el ensayo literario, todo ello aderezado con elementos de autoficción. El punto de partida lo constituye un relato de Antonio Rascón, cuya voz se inspira en la necrológica de Rosario Weiss, fallecida en 1843 con tan solo 28 años.
La "primera chispa"
Por otro lado, Sergio del Molino explica que “la primera chispa” que encendió su nueva novela se encuentra en una escena del ensayo El último Goya, de María-Santos Sainz. En ella, una niña pasea con Francisco de Goya por los bulevares de Burdeos, ciudad en la que se exilió tras el regreso de Fernando VII de España por su oposición al absolutismo.
A esta lectura siguieron otras y, tras una extensa labor de investigación, surgió La hija. Pese a sostenerse sobre una sólida base documental, la novela no renuncia “a la inventiva y la especulación”, explican desde Alfaguara. La editorial la define, además, como una obra fronteriza entre ficción y realidad, un territorio que permite a su autor explorar el pasado “con una mezcla de libertad y audacia”.
Ecos de actualidad
En una entrevista concedida a Europa Press, Sergio del Molino apunta que encuentra ecos de aquella época en la actualidad: "Hoy, en España, hay las mismas discusiones que hace 200 años. Mientras antes se arreglaban a tiros, ahora se solucionan en Twitter", sostiene.
El autor va incluso más allá y, pese a no reconocerse como catastrofista, dice haber hallado similitudes en debates "muy polarizados" como el futuro de la monarquía."Si escribes literatura, el presentismo está bien porque nos interesa el pasado en la medida que podemos aprender del presente con ello", destaca.
En ese sentido, señala que el principio del siglo XIX fue una época "hiperpolarizada" donde se producían debates políticos que, dice, "nos suenan mucho en cuanto al tono, la refriega; en cuanto a lo irreconciliable de los bandos". "Hay muchas cosas que nos suenan, incluso, salvando las distancias, porque se planteaban ya qué hacer con la monarquía, un debate que España está todavía planteándose constantemente y en unos términos muy parecidos", afirma.