Cuando Javier Godino (Madrid, 1978) habla de Francisco de Goya, parece que lo hiciera de un viejo amigo, compartiendo confidencias, alegrías, victorias y derrotas. Como si lo quisiera con toda su alma. Quizá lo ame, pero lo que queda claro tras una breve charla es que lo admira profundamente. Él será quien se ponga en su piel en el musical GOYA. La melodía de una leyenda, que ofrece una mirada humana y cercana de una de las figuras clave de la historia del arte. Con entradas aún a la venta, se representará en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao del 17 al 19 de abril.
Un musical que recorre la vida de Francisco de Goya. ¿Por qué contar hoy su historia?
Porque yo creo que no hay artista más vigente y más desconocido.
¿Cómo puede ser eso?
Porque tiene tantas facetas… Es un artista tan completo y tuvo una evolución tan brutal que no se le conoce del todo. Y creo que, como los vencedores siempre escriben la historia, ellos la escribieron…
¿Incompleta?, ¿sesgada?, ¿regular?
Regular o con mucha ficción, porque lo que él vivió… el paso de Carlos III a Carlos IV, la Reina María Luisa, el enfrentamiento de Fernando VII contra su padre, la revolución francesa, la llegada del ejército napoleónico, que destrozan Donostia, Zaragoza y un montón de ciudades más, la guerra de independencia…
Una vida azarosa, sin duda.
Este hombre ahí en medio, con toda esa movida, habiendo conocido lo más alto. Conoció a los reyes, conoció a la duquesa de Alba. Todos los secretos. Y, a la vez, siguió siendo un hombre de pueblo, de Fuendetodos (Zaragoza), de su familia y comprometido con el arte sobre todas las cosas. Con su propio arte. Con su propia imaginación. Fue el primer artista, después del Bosco, en usar la imaginación de manera tan brutal.
"Es importante que encontremos un Goya sensible, porque tenemos la imagen del hombre hosco metido en su mundo, un poco romántico a lo Beethoven, contemporáneo suyo"
¿Qué mirada propone la producción? ¿Humanizar al genio, desmontar el mito o añadir nuevas capas al personaje?
El musical se titula La Melodía de una Leyenda, y precisamente busca contar esa leyenda. Por ejemplo, aunque no existen evidencias de una relación con la Duquesa de Alba, en la obra se aborda esta idea. También se explora el mito en torno a por qué se dice que La maja desnuda y La maja vestida son una especie de Venus. ¿Por qué se afirma que se parecen a la Duquesa de Alba? Todo eso se cuenta y se contextualiza dentro de la historia.
¿Y es importante?
Creo que lo que estamos haciendo es importante, porque hemos conseguido hacer un espectáculo divertido y entretenido sobre una historia que podría ser trágica, lenta y aburrida. Y eso acerca al público a la figura. Me encantaría que la gente joven viniera a verlo.
¿Y por qué en este formato?
Creo que es un formato muy interesante para acercarlo al público. Creo que hemos conseguido no aligerar. Más bien, no hemos frivolizado, pero sí aligerado para hacerlo muy accesible, muy humano. Es importante que encontremos un Goya sensible, porque tenemos la imagen del hombre hosco metido en su mundo, un poco romántico a lo Beethoven, contemporáneo suyo. Pero es importante ver al apasionado, el ambicioso. Él quería llegar muy alto. Luego, cuando conoce todo eso se desilusiona mucho.
¿Qué más?
"Esa cosa entre lo reaccionario y lo progresista sigue siendo la base ideológica del Estado español"
Pacifista. Goya era absolutamente pacifista. Es muy importante también hablar de esto. Y yo diría que era antimonárquico, pero esto ya es mi opinión.
Recorren la llegada del pintor a Madrid, su llegada a la corte, la relación con Carlos IV, el amorío con la duquesa de Alba… ¿Cómo se sintetiza un recorrido vital tan largo como azaroso en un espectáculo de 140 minutos?
Se hace con mucho amor. Es imposible caer en lo superficial cuando estamos contando a un hombre que pierde a sus hijos –murieron seis en la infancia–, cuando contamos un hombre que presencia la muerte de la Duquesa de Alba. Él sufrió mucho esa pérdida. Es que es imposible frivolizar cuando estamos hablando de guerras, de dolor, de ambición, de luchas ideológicas. Entonces, aunque hay algo ligero en el mundo musical, es imposible hacerlo superficial.
Resulta curioso cómo muchos de los temas que se abordan en la obra y están directamente relacionados con la trayectoria vital de Goya están de rabiosa actualidad: la polarización, las guerras…
Absolutamente, porque lo que estamos contando, y eso es también lo que quería el autor, Tom Vega, es esa cosa entre lo reaccionario y lo progresista, que sigue siendo la base ideológica del Estado español.
Quizá lo que quieren decir al patio de butacas es que el progreso nunca ha sido lineal y que hay que vigilar los derechos conquistados.
Es una desgracia que ocurre aquí. En Francia, con la revolución, que son unos bestias, mataron a todos los aristócratas o les quitaron todo el poder. Y aquí no hubo revolución popular.
¿Seguro?
La revolución popular fue para luchar contra los franceses, porque Carlos IV y Fernando VII les habían entregado España. Entonces, el pueblo tiene que defender lo que no defienden los reyes.
"Creo que hay algo que me resuena de Goya que tiene que ver con ser honesto consigo mismo y con luchar por su arte"
La música llega donde la palabra enmudece. Hábleme de las 24 canciones originales que acompañan al libreto: ¿Cuál es su papel dentro del relato?
Tienen una mezcla entre clásicos y pop rock. Y eso lo hace muy cercano. Hay canciones que suenan a los 80, hay canciones que suenan a los 60 y hay canciones que suenan al siglo XIX. De alguna manera, todas son clásicos. No vamos a hacer reggaetón.
¿Y por qué no?
Mira, en un momento cantamos una jota pop, en una escena en la que él habla de Zaragoza y de su origen. Lo hacemos con ese estilo jotesco, pero con mucho respeto, por supuesto. Y sí, tiene ese toquecito pop, porque el autor quiere que la gente se quede con las canciones, con la animación. Añade una capa de clasicismo, belleza y emoción.
Usted es Goya sobre el escenario. ¿Cómo se enfrenta un actor a un personaje clave de la historia del arte?
Con mucha responsabilidad, con un desafío y con placer, porque yo ya quiero pasármelo bien. Y creo que hay algo que me resuena de Goya que tiene que ver con ser honesto consigo mismo y con luchar por su arte.
¿Ha visitado mucho su obra?
He ido a ver muchas veces, sobre todo, los grabados. Me están fascinando. Los Desastres de la Guerra me conmueven. Como estamos tan revueltos políticamente, creo que ahí tengo un anclaje emocional con esa parte.
Se siente interpelado.
Absolutamente. Y también por la parte de la imaginación. Creo que todo eso de la imaginación oscura… no es pagano porque salen demonios, aunque también hay monstruos que sí lo son. Pero él de pronto hace cosas que son revolucionarias contra el pensamiento religioso. En Goya hay algo de rebeldía y de revolución y, a la vez, una honestidad que me conmueve. Cuando el texto está bien escrito, te emocionas solo. Además, tengo unos compañeros estupendos.
Un personaje honesto con su arte "y con lo que le sale de los cojones"
¿Por dónde empezó la construcción del personaje: por el pintor, por el hombre o por el contexto histórico?
Tenemos el texto, que al final es la base. Ahí hicimos mucho trabajo, porque es un proceso de creación para el que solo dispones de 45 días de ensayo. El texto tenía altibajos que había que limar. Había muchos aspectos que requerían desarrollo y ajuste. Además, cuanto más investigas, más cosas van surgiendo, precisamente porque se trata de un trabajo creativo. Toda esa propuesta de construir las situaciones y de definir cómo se comunica con los distintos personajes es lo principal. Y luego, yo creo que lo más importante es la persona. En ese sentido, me he basado mucho, aunque no de forma estricta, en cómo él vive la vida.
Después de habitarlo función tras función, ¿quién es Goya para usted?
Fíjate, me viene un amigo mío, artista. No ha tenido mucho éxito y vive metido en su mundo. Guarda secretos. Un hombre austero, dedicado a su arte, como si tuviera un tótem al que dedicar su vida. Es un personaje que tiene que ver con ser honesto consigo mismo, con su arte y con lo que le sale de los cojones
¿Qué momento de su biografía le ha resultado más difícil de llevar a escena? ¿Por qué?
Ahora mismo, por ejemplo, me está costando especialmente el momento en el que muere la Duquesa de Alba y cómo él vive esa pérdida. En la leyenda que contamos en el musical, planteamos que hubo una relación tortuosa entre ellos, que llevaban un tiempo sin verse y que, cuando él se entera de que está enferma, acude a visitarla en su lecho de muerte. Es una despedida. Y ese momento, ahora mismo, es el más difícil para mí: entender cómo este hombre experimenta el dolor de la pérdida.
Y al contrario, ¿cuál es el que más disfruta?
El final, que muestra a un hombre que ha aceptado toda la lucha que ha tenido a lo largo de su vida. Porque los artistas en España, muchas veces, tenemos que sufrir, pelear y seguir peleando constantemente. Es un país complicado para triunfar. No creo que nadie sienta que triunfa del todo aquí: siempre habrá una mitad que te critique y otra mitad que te quiera.
¿Hay alguno que le sobrecoja pese a la repetición?
La última canción: Para ganar hay que perder. Es una letra que funciona como el ocaso de la vida de Goya, un momento en el que ya habla del final, del aprendizaje. Hace balance: recuerda sus conflictos, sus luchas, todo lo que ha tenido que atravesar. Y llega a esa conclusión: que para ganar hay que perder. Un “ganar” que no tiene que ver con el éxito, sino con algo más profundo, más cercano a la felicidad.
A pocos metros del teatro, el Museo de Bellas Artes conserva obra de Goya. ¿Ha podido acercarse a mirarla durante el proceso?
No lo conozco todavía, pero iré, por supuesto.