La muerte, la identidad, la memoria y las zonas más oscuras del ser humano son los puntos en común que tienen las tres novelas escritas hasta el momento por Ioritz Sánchez, quien compagina su faceta de escritor con la de presidente de la Cruz Roja de Busturialdea. Aprovechamos para conversar con él en una semana marcada por el Día del libro celebrado el pasado 23 de abril.

Y van tres. Tras ‘A la vista de los muertos’ y ‘Bitácora de un fallecido’, la nueva novela, 'Los pedazos de un ángel', ¿continúa la trama de las anteriores? ¿Podríamos hablar de una trilogía?

No, en este caso no hay continuidad directa entre las novelas. ‘Los pedazos de un ángel’ es una historia completamente independiente de ‘A la vista de los muertos” y ‘Bitácora de un fallecido’. Pero sí que hay algo que las conecta, y es el tipo de historias que me interesa contar. Me gusta pensar más en un mismo universo temático que en una trilogía como tal. En las tres novelas hay una exploración de la muerte, la identidad, la memoria y las zonas más oscuras del ser humano. Cada libro se puede leer de forma independiente, pero si los lees todos, quizá encuentres ese hilo común en la forma de mirar la realidad.

'Los Pedazos de un ángel' se puede adquirir  a través de Amazon

'Los Pedazos de un ángel' se puede adquirir a través de Amazon Ioritz Sánchez

¿Cuál es el argumento de ‘Los pedazos de un ángel’?. 

La novela sigue a Daniel, un hombre que llega a Málaga para investigar la desaparición de su hermano Javier, un artista obsesionado con un cuadro llamado ‘El Ángel Caído’. A medida que avanza la investigación, Daniel descubre dibujos, pistas y testimonios que no solo le acercan a su hermano, sino también a una realidad cada vez más inquietante, donde no sabe si lo que está viendo es real o producto de su propia mente. Es una historia de misterio, pero sobre todo es un viaje hacia dentro, hacia los límites de la obsesión y la fragilidad de la mente. 

¿En esta ocasión te has basado o inspirado en sucesos, o hechos que tienen que ver con la realidad?.

No está basada en un caso concreto, pero sí bebe de muchas cosas reales: el mundo del arte, el mercado oscuro de obras, y sobre todo las emociones humanas. Me interesaba mucho explorar cómo una obsesión puede ir creciendo poco a poco hasta deformar la realidad. En ese sentido, aunque la historia es ficción, las sensaciones y los conflictos son muy reales.

La última vez que hablamos contigo tenías ya adelantado este libro, ¿Cuánto tiempo has necesitado para escribirlo?. 

Es un libro que llevaba tiempo rondándome la cabeza. Desde la idea inicial hasta la versión final han pasado aproximadamente 10 meses, pero lo más importante no ha sido el tiempo, sino el proceso. Ha sido una novela muy reescrita, muy trabajada a nivel de atmósfera y de ritmo.

Me imagino que cuando escribes un tercer libro tienes cierta experiencia y vas corrigiendo posible errores anteriores. ¿Crees que hay una evolución en tu narrativa? ¿Qué fue lo más difícil de poner sobre el papel en esta historia?.

Sí, sin duda hay una evolución. Con cada libro aprendes a escuchar mejor la historia y a ser más exigente contigo mismo. En esta novela he cuidado mucho más el ambiente, el ritmo y los silencios. Antes quizá explicaba más; ahora me interesa sugerir. Lo más difícil fue mantener ese equilibrio entre realidad y duda: que el lector no tenga claro si lo que ocurre es externo o nace de la mente del protagonista.

¿Qué tipo de poso o reflexión te gustaría que deje este libro en el lector cuando cierre la última página?.

Me gustaría que el lector cierre el libro con una sensación incómoda, pero reflexiva. Que se pregunte hasta qué punto conocemos realmente a las personas que tenemos cerca… y también a nosotros mismos. Y, sobre todo, que piense en lo fácil que es cruzar esa línea entre la obsesión y la pérdida de uno mismo.

Tras la publicación de esta nueva novela ¿cómo van las ventas? ¿Dónde se puede adquirir?. 

'Los pedazos de un ángel’ se publicó en noviembre de 2025, y está disponible en Amazon y a través de mi cuenta de Instagram “ioritz1998”. En cuanto a las ventas, estoy contento con la acogida. Más allá de números, lo importante está siendo la respuesta de los lectores, que está siendo muy positiva.

Ahora que tienes tu tercera novela, ¿notas que tienes un público fiel?

Sí, poco a poco se va formando una base de lectores que repiten, y eso es lo más bonito. Al final, escribir es un acto bastante solitario, muchas tardes y noches acompañado únicamente de bocetos y algún que otro café. Pero cuando ves que hay gente que espera tu siguiente historia, todo cobra sentido.

Hoy en día, con la inmediatez de las redes sociales, mantener a la gente pegada a un libro es un reto. ¿Cómo ves el futuro de la literatura vasca juvenil y adulta actual?

Es un reto, sin duda. Vivimos en un contexto de consumo rápido, y la literatura requiere tiempo y pausa. Pero también creo que hay un espacio para historias que enganchen de verdad. Si consigues atrapar al lector emocionalmente, el libro compite perfectamente con cualquier pantalla. Sobre la literatura vasca y actual, creo que hay mucho talento y voces muy interesantes. Quizá el reto está más en la visibilidad que en la calidad.

¿Estás trabajando en algo nuevo actualmente que nos puedas adelantar, o estás en fase de barbecho y descanso?

Ahora mismo estoy en una fase intermedia, dejando reposar ideas y ordenando todo lo que ha sido este último proceso. Creo que es importante ese pequeño “barbecho” entre proyectos para poder volver con más claridad. Pero sí, hay algo que ya empieza a tomar forma. Probablemente será una historia más personal, menos ligada al suspense como tal, aunque manteniendo ese interés por lo humano que siempre está presente en lo que escribo. Siento que en la próxima novela quiero poner algo más de mí, acercarme a una historia más emocional, más introspectiva, donde el conflicto no esté tanto fuera, sino dentro de los personajes. Me atrae explorar una línea más cercana a obras como Noches blancas, donde lo esencial no es la acción, sino la emoción, lo que no se dice y todo aquello que permanece latiendo en silencio. Aún es pronto para decir mucho más, pero sí puedo adelantar que será un paso diferente dentro de mi trayectoria.