El grupo vizcaino El Reno Renardo, conocido por una longeva discografía que mezcla sonidos heavy metal con humor y sátira social, acaba de adelantar las primeras fechas de la gira de su vigésimo aniversario, que coincide con la publicación de un disco nuevo. De momento, se confirman dos conciertos en Bilbao, en mayo y agosto, el primero de ellos gratuito.

De hecho, el arranque de la gira de presentación de su disco Queso fresco, queso curao (Maldito Records), que se editó hace unas semanas, tendrá lugar en la capital vizcaina, en las fiestas del barrio de Zurbaranbarri el próximo 10 de mayo y con acceso gratuito. El concierto oficial de presentación oficial del álbum tendrá lugar en el Kafe Antzokia el 23 de agosto, en el marco de la programación del Antzoki en Aste Nagusia. Las entradas para esta segunda cita están ya a la venta. 

El Reno Renardo surgió en 2006 de la mano de Jevo (integrante de Valhalla y Soulitude), como un proyecto paralelo y con “la única intención de divertirse, haciendo algo poco habitual como es juntar heavy metal con humor y sátira social”, según la propia banda. Los dos primeros discos se grabaron y autoeditaron de manera anónima y se distribuyeron por la red. En vista del éxito obtenido y de las constantes ofertas recibidas para llevarlo al directo, el proyecto dio el salto en 2009 al conformarse como banda.

La banda ya ha editado 8 discos y es un fenómeno en las redes sociales, hasta tal punto de tener casi 15 millones de reproducciones solo en su canal oficial de Youtube, y varios millones en otros canales. Sus discos cuentan las descargas por decenas y centenas de miles, y sus canciones también están disponibles en todas las plataformas de distribución digital gracias a un acuerdo con el sello Maldito Records.

A su bola

El Reno Renardo siempre ha reivindicado trabajar a su bola. “Hacemos lo que nos apetece, y punto”, asegura el cuarteto vizcaino, que puede alardear de haber compuesto ya 150 canciones y “haber ganado dinero” con sus actuaciones en directo. “Han pasado ya 20 años desde que Jevo empezó a hacer el monguer con una guitarra. Éramos unos jóvenes músicos, pero sobre todo amigos, que emprendíamos un viaje con una mochila llena de sueños e ilusiones”, reflexionan. “Hemos llenado salas, tocando en grandes festivales, acumulado millones de reproducciones en YouTube y llegado a tener más de 50.000 oyentes mensuales en Spotify”, apostilla el cuarteto.

Disco nuevo

El Reno Renardo ha publicado recientemente su décimo disco de estudio, Queso fresco, queso curao (Maldito Records), en el que alternan temas nuevos con otros antiguos y remozados. El álbum, ya disponible en todas las plataformas, es “potente como un roquefort caducado”, explican los bilbainos.

El vacile y el heavy de El Reno Renardo ha regresado, como suele suceder cada dos años. En el último lustro habían publicado El mundo se va a la mierda (2021) y Regreso al metalverso (Maldito Records), en el que alertaban de los peligros de las redes sociales y las nuevas tecnologías, e ironizaban sobre el modo de vida del ser humano en este milenio.

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“Yo no tengo la culpa de haber nacido en Bilbao, de ser tan guapo y tan salao/centro del universo y capital mundial, donde se corta el bacalao/”. Son solo algunos versos del tema De Bilbao, con el que se cierra el regreso de El Reno Renardo. El tema incluye guiños al funicular de Artxanda, el Guggenheim, los pintxos de Somera, el Arenal, la Catedral, el chuletón, la txapela, el mus… Y en el estribillo se oye “dicen que exagero y me llaman fanfarrón, yo soy de Bilbao guarda la cartera, esta ronda pago yo”. 

El nuevo disco incluye 14 canciones –entre ellas Sonda anal, Yisuscraist, No quiero ir al gym, Tonto del pueblo, Amamos la birra, Toroturadores, Vomito...– que transitan por los caminos del heavy clásico y tradicional, y en las que se siguen riendo de todos y todo metiéndose hasta las trancas en temas como la política, el sexo, el fútbol, la religión, el mundo de los toros, la ultraderecha, el negacionismo o el culto excesivo al cuerpo. Incluyen también una versión de Allí me colé, de Mecano, con letra modificada y teclados aunque adaptada a su mundo vacilón.