El Gobierno vasco ha solicitado el ‘Guernica’ de Picasso para exponerlo en el Guggenheim. ¿Sería un sueño para Miren Arzalluz?

El Guggenheim siempre ha deseado exponer el Guernica desde su propia concepción, desde la inauguración. Obviamente, en lo personal sería mentir decir que no sería un honor que este museo pudiera mostrar el Guernica, pero la reflexión va más allá. Hay una dimensión artística que es evidente, es una de las obras más importantes de la historia del arte, pero además tiene un simbolismo y una dimensión que están relacionados con la reparación histórica. 

¿Tienen ya pensada en qué sala lo expondrían?

Si, claro, tenemos todo pensado. Cuando se diseñó el museo hubo una sala específica para acogerlo; desde entonces, la reflexión con respecto a la museografía y la idoneidad de los espacios, ha ido evolucionando y se han hecho otras propuestas en diferentes momentos en los que se ha cursado una solicitud formalmente. Hay otras opciones.

¿Qué echa en falta en Bilbao de París?

Durante este año, la verdad es que he ido bastante a París. Hay una gran parte de mi vida que sigue allí en lo personal y también en lo profesional, porque París está en un momento de especial efervescencia en la escena del arte internacional. Sigue siendo un referente, un lugar en el que se concentran muchos colegas, muchos potenciales proyectos, muchas instituciones con las que trabajamos. Hay potenciales proyectos que ya estamos imaginando, por lo menos potencialmente explorando con grandes instituciones parisinas. Ahora, no se puede reproducir París en Bilbao. Está claro que son dos realidades muy distintas, París es una grandísima urbe internacional, y la de Bilbao, que tiene una escala, a mi parecer, muy humana, pero una escena cultural de grandísima calidad. En esta ciudad de esta escala tenemos una propuesta como la del Guggenheim, que colabora, trabaja y conversa con todos los grandes referentes museísticos internacionales. Esto es lo extraordinario.

¿Cuál ha sido la última exposición que ha visto fuera del Guggenheim por placer?

El placer y el trabajo se mezclan porque hace muchos años que organizo mis vacaciones en torno a exposiciones, museos y eventos culturales. Pero hace unos días vi una muy recomendable en Milán, en el Palacio Real, una instalación de Anselm Kiefer de mujeres alquimistas, que me pareció absolutamente excepcional. Se exhibe en una sala, por cierto, maravillosa que todavía mantiene visibles los daños de los ataques durante la Segunda Guerra Mundial y donde se expuso el Guernica en los años 50. La instalación es impresionante, además dedicada a una selección de mujeres que Kiefer identifica como mujeres alquimistas. Además, Kiefer es un artista muy querido en esta casa, con obras excepcionales que le representan en el museo. 

¿Y en el Guggenheim? Recomiéndenos una exposición.

La de Ruth Asawa, que se presenta actualmente en el museo y que es una exquisitez. Quizá también sorprenda porque explora en esa línea que la gente puede identificar entre arte y artesanía, que es técnica y a la vez tan poética. Es realmente una experiencia muy sofisticada y muy acogedora al mismo tiempo.