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Seis intensos minutos y medio caminando en los pies de los migrantes sin papeles por el desierto

El cineasta Alejandro González Iñárritu presenta su experiencia inmersiva en Bilbao

Seis intensos minutos y medio caminando en los pies de los migrantes sin papeles por el desiertoOskar Gonzalez

La experiencia, catártica y conmovedora, dura seis minutos y medio, y es solitaria, de principio a fin. El recorrido empieza en una sala oscura donde se ve un texto en el que Iñárritu explica su obra: no es un montaje teatral, tampoco es una película, todo está basado en historias reales. El itinerario continúa en la sala fría, previa a la experiencia virtual, donde están depositados zapatos reales de inmigrantes, entre ellos, algunos de niños pequeños.

La sala recrea un cuarto de detención, conocido popularmente como hielera. Es un cuarto con muros blancos donde hay algunas bancos de metal. Lo llaman hielera porque el aire acondicionado está a su máximoy los migrantes pasan allí horas, incluso días, cuando la patrulla fronteriza los arresta. 

En el desierto mexicano y descalzos

Tras unos minutos sintiendo el frío de la soledad y la angustia, un cartel invita al espectador a descalzarse antes de adentrarse en un set. De improviso, gracias al caso virtual, estamos en el desierto mexicano, solos y descalzos y en el cielo irrumpe un helicóptero atronador, con el faro apuntándonos sin piedad. A nuestro lado, una señora gime de dolor y se desmaya, una pareja con un niño y gente desesperada corren para escapar. Tienen terror y se abrazan.

Alejandro González Iñarritu durante la rueda de prensa

Iñárritu ha explicado que hay al menos 14 puntos de vista diferentes en esta historia.Llegan dos todoterrenos, descienden los policías y nos apuntan con el fusil. Los guardias preguntan por el pollero (la personas que lleva a los migrantes a EE.UU.) pero nadie en el grupo lo delata. “Si lo hacemos, nos matan”, contesta una de las mujeres. 

Un joven con las esposas, sobre la arena, y apuntado en la cabeza, cuenta obligado su historia, como todos los otros. Y tú estas allí, de pie, sufriendo con ellos. Y cuando entras en contacto con sus cuerpos, como un ectoplasma, les ves el corazón, la sangre, la carne.

Uno de los agentes te apunta directamente

Son solo seis minutos y medio pero de una intenso dramatismo. Te apartas para evitar que el fusil del policía te apunte. Eres uno más, uno de los migrantes sin papeles que realiza este peligroso viaje por el desierto en busca de un futuro mejor. De repente, uno de los agentes apunta directamente hacia ti. 

En pocos segundos, todo desaparece y estás en el desierto, solo otra vez. La imagen es preciosa y te ayuda a volver a la calma.

Pero falta algo más para finalizar la visita: en una decena de pantallas están las historias de los emigrantes que ayudaron a Iñárritu a construir esta obra. En sus rostros, se reconoce a los personajes con los que hemos vivido este peligroso viaje.

Romper la dictadura del encuadre

En palabras de Iñárritu, Carne y arena nace del deseo de “romper la dictadura del encuadre” y permitir una experiencia directa, “caminando en los pies del migrante, por debajo de su piel y dentro de su corazón”. 

Bilbao es el punto de partida de una nueva gira internacional de esta experiencia inmersiva producida por Legendary, Emmerson Collective, Fundacione Prada Phi Studio y 90_20, que incorpora una actualización tecnológica desarrollada junto a Industrial Light & Magic para reforzar su potencia sensorial y su capacidad de acogida.

La exposición Carne y Arena de Alejandro G. Iñárritu ha llegado a Bilbao de la mano del Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia, BBK y EITB, y estará abierta hasta el 20 de junio de 2026. Se ubica en el Plató 5 de la sede de EITB en Bilbao y las entradas se pueden adquirir en la página web de EITB a un precio de 10 euros