El sector musical vasco ha cerrado 2025 entre grandes éxitos y retos pendientes. El balance realizado por sus agentes comparte un doble diagnóstico: la existencia de un momento creativo, activo y con capacidad para generar grandes éxitos, con importantes desequilibrios internos. Esos retos para 2026 pasarían por reforzar el tejido de base, garantizar la supervivencia de las salas y de los circuitos pequeños y medianos, mejorar las condiciones laborales de los y las músicas, avanzar hacia modelos de financiación más estables y desarrollar políticas culturales que acompañen el crecimiento artístico con estructuras sostenibles.

2025 ha sido un año de gran actividad creativa y éxitos para la música vasca, pero el sector mira con preocupación la polarización entre los macroconciertos y grandes producciones y la realidad de los proyectos pequeños y medianos, que forman la base del tejido musical, destacan desde la asociación Musika Bulegoa, entidad encargada de realizar un balance elaborado a partir de las aportaciones de asociaciones, industria, salas, compositores/as y músicas/os, así como los principales retos que se abren de cara a 2026.

En el apartado de la industria musical, 2025 se ha caracterizado por vivir una serie de éxitos históricos aunque desde una base frágil, destacan. La presidenta de Musika Industriaren Elkartea (MIE), Amaia Ispizua, asegura que “ha sido un año histórico para la música en euskera”, con proyectos capaces de llenar grandes estadios. Sin embargo, advierte que este crecimiento convive con una realidad frágil: la de miles de grupos y artistas pequeños y medianos que sostienen el tejido musical desde abajo y para quienes vivir de la música es casi imposible.

A pesar de las cifras récord de venta de entradas y del crecimiento del consumo digital, “no se reparten de forma equitativa y tienden a concentrarse en los grandes proyectos”, indica Ispizua. En el plano artístico, la escena vasca se revela “viva, diversa y creativa”, con una escena emergente en la que hay una mayor presencia de proyectos liderados por mujeres, “aunque la igualdad real sigue siendo una tarea pendiente”, denuncia.

Discográficas

Los responsables de la industria musical valoran 2025 como “un buen año” en términos generales y con un mantenimiento de las ventas digitales y un comportamiento positivo del formato físico, según explica Andrés Camio, de Elkar. “El alto nivel de algunas producciones recientes ha contribuido a un incremento notable de las ventas, sobre todo en la Feria de Durango”, aclara.

Por su parte, desde Bidean Produkzioak, Julen Caminos describe 2025 como un año “muy activo, pero vivido con preocupación”. Señala que el público tiende a concentrarse en los grandes eventos, lo que dificulta la viabilidad de los proyectos pequeños y medianos. “La dificultad para vender entradas en salas y la progresiva desaparición de espacios de pequeño y mediano aforo generan un escenario complicado para los grupos que empiezan”, denuncia.

Música en vivo

La reivindicación sigue viva y siendo constante desde el sector de la música en vivo, que solicita “la creación de ayudas económicas directas por parte de la administración destinadas específicamente a las salas, tanto para programación como para equipamientos”, indica Gotzon Uribe, presidente de Kultura Live. Además, se advierte la necesidad de “hacer frente a la situación de indefensión” de las salas privadas frente a programaciones públicas financiadas con fondos públicos –auditorios, pabellones, espacios abiertos o grandes eventos– que compiten directamente con su actividad y no dejan de aumentar.

Los músicos

La polarización y precariedad domina la situación de los principales agentes del sector, según la asociación Musikari, que denuncia una falta de recursos económicos que dificulta consolidar la estructura de la asociación y avanzar en sus fines. A su vez, consideran “imprescindible” reforzar el sentimiento de pertenencia y el apoyo del conjunto de músicos vascos. En un plano más amplio, Musikari señala que la inestabilidad laboral de los y las músicas refleja una realidad que no siempre se visibiliza en otros ámbitos, y reclama un mayor respaldo específico para quienes sostienen la creación desde posiciones más precarias.

Desde una valoración personal como música, Sara Azurza apunta que, aunque la industria se está expandiendo y diversificando, también atraviesa un proceso de polarización. El protagonismo de los macroconciertos se produce a menudo en detrimento de los conciertos pequeños y medianos, para los que “no existen suficientes recursos, espacios ni circuitos estables”. La solución pasaría por una mayor representación del sector y de políticas que tengan en cuenta la diversidad de realidades de los y las músicas, así como de reforzar la presencia, visibilidad y participación de las mujeres.

En una línea similar, Ana Arsuaga (Verde Prato) valora positivamente su recorrido artístico y las posibilidades de creación y colaboración a distintos niveles, tanto locales como estatales e internacionales. Sin embargo, destaca que el sector sigue estando lejos de garantizar unas condiciones económicas suficientes para sostener “una vida profesional digna”. En su opinión, las y los músicos continúan siendo “el eslabón más débil de la cadena”, a pesar de que toda la industria se sostiene sobre su trabajo creativo.

Música clásica

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Finalmente, desde el ámbito de la música contemporánea y clásica se destaca que 2025 ha sido “un periodo especialmente productivo y dinámico”, según Helga Arias, compositora y presidenta de Musikagileak. Confirmada la madurez y relevancia del sector, se revelan también una serie de “desafíos estructurales”, como “la necesidad de crecer y diversificar públicos mediante estrategias de mediación cultural y proyectos pedagógicos; el aumento de los costes de producción asociados a propuestas artísticas cada vez más complejas y la tensión entre ambición artística y viabilidad económica en un contexto de presupuestos ajustados”.

Desde Musikagileak se subraya también la importancia de avanzar hacia modelos de financiación plurianual y de reforzar el trabajo en red y la colaboración interinstitucional como claves para garantizar la continuidad y el desarrollo del sector.