La música clásica inunda los hospitales de Bilbao

La Orquesta Sinfónica de Bilbao ha acompañado la mañana de los pacientes de Basurto, Cruces y Santa Marina

21.06.2021 | 16:39
La música clásica inunda los hospitales de Bilbao. Marion Desjacques toca el arpa en Basurto

El arpa de Marion Desjacques ha sonado y resonada esta mañana en la sala de espera principal del Hospital de Basurto, también en el gimnasio de rehabilitación y en la Unidad infanto-juvenil. La vibración de los violines de Claudia Bak y Silvia Cantatore han acompañado a los pacientes del Hospital de Cruces en la sala de quimioterapia. En el Hospital de Santa Marina, el hall de la planta 2 ha sido el escenario para el concierto de clarinete, flauta, contrabajo y piano. La Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS) ha decidido celebrar el Día Europeo de la Música aportando una nota para alejar el dolor.

El objetivo de la BOS era sacar la música a la calle, de manera gratuita, dar la oportunidad a todos, sin importar "los orígenes y las jerarquías", de escuchar la fiesta sinfónica que habían preparado. La BOS ha querido acordarse de aquellos que más han sufrido la pandemia y de aquellos que la siguen sufriendo: los ciudadanos que trabajan o son atendidos en los hospitales. Así lo ha certificado el director general de la Sinfónica, Ibon Aranbarri: "A través de la música, de la cultura, trascendemos. Sacamos lo mejor que llevamos dentro como personas y estoy seguro de que redunda, ayuda y acompaña en el dolor o la preocupación".

MÚSICA CONTRA LA PREOCUPACIÓN


Mientras Desjacques acariciaba el imponente arpa, pacientes y citados en Consultas Externas hacían cola o esperaban en el vestíbulo, que bien podría ser un patio de butacas improvisado. "Aquí siempre hay bullicio y preocupación, hoy han bajado el tono a todo el mundo con la música", ha observado Begoña, paciente que estaba haciendo tiempo para entrar a una consulta rutinaria: "Estaba esperando y he empezado a escuchar notas. He creído que era un móvil, fíjate. No me lo esperaba. Hace la espera más llevadera, es precioso. ¡Cómo relaja!, ¿verdad?".

Pacientes con menos urgencia que otros, batas blancas asomándose a los balcones del piso superior y uniformes azules haciendo un parón de unos segundos en mitad del trajín diario del Hospital de Basurto. Esa ha sido la postal. Los pequeños de las familias, acompañados o acompañantes, los más sorprendidos. Sonaba La alondra del compositor ruso Mijail Glinka y luego un fuerte aplauso seguido de un silencio solemne. Tras la reverencia de la intérprete, Arabesque, del francés Claude Debussy. Aplausos de nuevo. Marion Desjacques terminó su particular gala con Norma, del italiano Vizenzo Bellini.

EMOCIONANTE


"No estoy del lado del paciente. Normalmente cuando entro aquí es que ya estoy mal, enferma. Ahora estoy del otro lado y quiero aportar algo más. Estoy bien. Me siento viva, estoy viva", ha explicado Desjacques visiblemente ilusionada tratando de articular una lengua que no es la suya. "Estoy mucho más emocionada que en un concierto normal. Estoy aquí, donde se lucha por la vida", ha añadido. "Siempre que estamos mal estamos solos con nosotros mismos. Me pregunto cómo puedo ayudar a una persona que sufre. La música al menos aporta una luz", ha concluido la concertista.

La BOS está a punto de cumplir 100 años desde aquel 8 de marzo de 1922 en el que empezó su andadura. Por ello, en su programación intentarán condensar en 17 conciertos toda su historia. "Estar aquí, en Basurto y el resto de hospitales, es un pequeño guiño para aquellos que no tienen fácil venir a vernos sobre escenarios", ha indicado Aranbarri, director general. "La música y el arte en general se han manifestado durante la pandemia como uno de los mejores impulsos para normalizar la vida", ha reflexionado el mismo director.

Mientras la arpista parisina acababa su peculiar concierto, una mujer con el brazo en cabestrillo cerraba los ojos para escuchar mejor. Ella, Itziar, que es personal hospitalario, remarcó lo especial del momento. "Salía de una consulta y he decidido sentarme. Me encanta escuchar música, me encanta el arpa", ha expuesto. "¿Cómo no me iba a sentar unos minutos? Y más sabiendo que era la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Es toda una oportunidad. Es emocionante, una maravilla, un mensaje precioso tras un año tan duro", remató mientras el último aplauso cerraba el acto.

noticias de deia