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¿Qué pasaba con Marvin Gaye y el mundo hace 50 años?

31.01.2021 | 00:56
Portada del disco.

El cantante grabó su obra maestra y uno de los mejores discos de la historia, 'What's going on', ahora con inéditos

marvin Gaye era ya el Príncipe del Soul en 1971, equiparado a iconos como Sam Cooke y Otis Redding, cuando publicó What's going on Motown, para muchos el mejor disco de todos los tiempos. Esta elegía encadenada que a ritmo de soul, funk y aires latinos convertía a su autor en un activista que criticaba la deriva social y política de su país, se recupera, medio siglo después, en una versión en formato digital y con inéditos.

En 1971, Gaye era un vocalista respetado que había subido a la cumbre de las listas en el último lustro gracias a canciones como How sweet it is (to be love by you), Ain't no mountain high o I heard it through the grapevine, baladas románticas y piezas más rítmicas de la factoría Motown, en ocasiones compartidas en dúos con Diana Ross, Mary Wells o Tammy Terrell. La muerte de esta última y sus múltiples problemas personales condujeron a que grabara su obra maestra.

La tensión con su violento padre (que acabó con su vida) y en su matrimonio con Anna, hermana del propietario de la Motown, Berry Gordy, su consumo de cocaína y el deseo de una mayor trascendencia social de su obra condujeron a la creación de What's going on. Pero no le resultó fácil grabarlo, ya que debió enfrentarse a múltiples problemas y a la incompresión generalizada –"es la mayor mierda que he oído nunca", llegó a decir Gordy– en su entorno cercano.

Gaye quería que su creciente activismo se reflejara en un álbum que le alejara de su imagen de crooner sensual. Y la puerta se le abrió con una canción compartida entre Al Cleveland, autor al servicio de Motown, y Obie Benson, miembro de The Four Tops. Este último se preguntó "¿qué pasa?" tras ver cómo la policía reprimía una manifestación contra la guerra de Vietnam. Cuentan que el What's going on original fue rechazado por la líder de la canción protesta de los 60, Joan Baez. Pero Gaye la cogió al vuelo y la modifícó, en su letra y sonido, antes de lanzarla como single.

Nº1 absoluto 

Él mismo produjo el single que daría título al disco, grabado en julio de 1970 a espaldas de la dirección de su sello, que no veía con buenos ojos su implicación social, cada vez más concienciado con la miseria de los guetos y los daños de la guerra. Apoyado solo por Stevie Wonder, la canción se editó el 20 de enero de 1971€ y fue un bombazo. Nº 1 absoluto, entonces sí, se vio espoleado por Gordy para que completara el álbum en un mes.

Se inicia con la canción titular, crónica del momento social con un saxo y una cadencia sensual que coronan una excelsa sección de cuerdas y capas de voces superpuestas que contrastan con la profundidad de sus versos, en los que implora comprender qué está pasando a sus padres y a su hermano, veterano de Vietnam. "Madre, hay demasiadas como tú llorando, hermano, demasiados como vosotros muriendo€ la guerra no es la respuesta", canta Gaye, que critica las cargas policiales y refleja la desconexión generacional entre los gobernantes y familias con la juventud hippie.

Con el apoyo de los poemas del ¡ascensorista de la Motown! redondeó varios temas para el álbum, que se volvía más rítmico en What's happening brothers, con coros omnipresentes y el sentimiento crítico que Springsteen arrojó en Born in the USA por su abandono de los veteranos. "La guerra es un infierno, ¿cuándo terminará? No puedo encontrar trabajo, amigo, no entiendo lo que pasa en esta tierra", cantaba.

La crítica a los efectos de la heroína resuena en la elegante Flyin' high (in the friendly sky); el temor por la infancia se cuela en Save the children, tema con versos recitados y su respuesta cantada que deriva en funk orquestal; la religión copa God is love; la preocupación ecólogica domina Mercy mercy me (The ecology), de melodía irresistible y guitarra y saxo lúbricos; el amor convierte en una oda con pianos, flautas y rock latino Right on; la unión regresa con el mantra Wholy holy y el soul-funk-latino Inner city blues (Make me wanna holler) aboga por la mejora de los guetos. Y concluye con un "Dios sabe adónde nos dirigimos", interpelación general vigente hoy, medio siglo después.

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