Arte y pandemias durante cuatro siglos en Viena

21.12.2020 | 01:12
'Austria y la cólera', de Leopold Bucher (1835), en la que se puede ver al Mal envenenando el agua.

Una exposición en Viena recuerda que La vida en Europa ha estado marcada por enfermedades contagiosas

LA muestra Antepasados del Coronavirus. Máscaras y epidemias en la corte vienesa 1500-1918 repasa las pandemias en la ciudad de Viena durante la Era Moderna para demostrar que, a pesar de los últimos 100 años de tranquilidad, convivir con enfermedades contagiosas es algo muy normal. La exposición se inauguró el viernes, dos semanas después de concluir en Austria un segundo confinamiento y de que los museos volvieran a abrir sus puertas.

Para la comisaria de esta muestra en el Palacio de Schönbrunn, Monica Kurzel-Runtscheiner, los avances tras la II Guerra Mundial provocaron que las pandemias se considerasen superadas. Sin embargo, "el cierre de fronteras, escuelas, universidades, teatros y óperas ha sido bastante normal en la Era Moderna", puntualiza. Hasta en nueve ocasiones la peste bubónica azotó Viena a lo largo de su historia y el arte mostró sus consecuencias, lo que se puede ver en esta exposición a través de cuadros y grabados. La familia real de los Habsburgo estaba convencida de que las continuas oraciones y ofrendas del rey Carlos VI a su tocayo san Carlos Borromeo hicieron que Dios acabara con la peste en 1713, lo que derivó en la construcción de monumentos religiosos para agradecer la intervención divina. Para mostrar su gratitud se construyó la Iglesia de San Carlos, en la céntrica Karlplatz, y se erigió la Columna de la Peste en el casco antiguo, un lugar que hoy se llena de velas para recordar a las víctimas de la covid en Austria. La epidemia se superó con medidas similares a las actuales como cierre de fronteras, imposición de cuarentenas y reducción de la vida social.

viruela
 

Ni los rezos ni la restricción a la movilidad fueron suficientes para superar la siguiente epidemia: la viruela. Si la peste apenas llegó a las clases altas, esta enfermedad afectó a miembros de la corte vienesa y a destacadas figuras como Mozart (1756-1791). La exposición muestra cómo la viruela marcó a la familia real, cobrándose la vida del rey Fernando IV y José I. La emperatriz María Teresa impulsó en 1767 campañas de inoculación de pus de pústulas –sistema anterior a la vacuna– que permitían que el cuerpo desarrollase defensas. Una parte de la sociedad era muy escéptica sobre los efectos adversos de ese método por lo que las campañas no tuvieron mucho éxito. Más adelante, cuando se desarrolló una vacuna efectiva, la población seguía mostrando reticencias y llevó mucho tiempo y campañas convencer a la gente para que se la pusiera.

cólera
 

La epidemia del cólera, que se desarrolló durante el siglo XIX puso a prueba unas medidas de prevención que no funcionaron, ya que se pensó erróneamente que era provocada por humos tóxicos y no por la ingesta de agua. La incertidumbre y el miedo a contagiarse de una enfermedad de la que se desconocía el origen llevó a la psicosis a la población vienesa, que se protegía como podía con remedios caseros para no inhalar los supuestos efluvios dañinos. Igual que en la crisis del coronavirus, donde el humor en las redes sociales ha servido para canalizar las frustraciones y afrontar la realidad, la población recurrió a bromas para sobrellevar la enfermedad. La exposición muestra cómo los dibujantes de la época parodiaron las indumentarias que se usaban de protección, los remedios caseros para taparse la boca o los recursos para ahuyentar los humos llevando hierbas olorosas como incienso y romero a todas partes o frascos de perfume debajo de la nariz.

gripe española
 

'Jaque a la gripe', caricatura sobre el uso de máscaras en 1918.

Estos memes decimonónicos se repitieron durante la llamada gripe española, cuando las tiras cómicas de los periódicos austríacos bromeaban con el uso de mascarillas en espectáculos o con el cierre de teatros y colegios para prevenir contagios. El uso de mascarillas fue algo muy extraño para una sociedad que, según la comisaria, no había asociado taparse el rostro a la prevención de enfermedades sino a celebraciones, como el carnaval, o ritos funerarios. Todavía hoy la sociedad austríaca es reticente a usar mascarillas. De hecho, para permitir su uso general se tuvo que cambiar una polémica ley de 2017 que vetaba el burka y establecía la prohibición de taparse la cara en espacios y edificios públicos, según destaca la muestra, abierta hasta el 11 de abril, siempre y cuando la pandemia lo permita.

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