El callejón de las botxerías

Historia de dos rebeldías triunfantes

18.09.2020 | 01:20
Gonzalo Olabarria, Marian Egaña, Fenando Pérez, Ibon Arambarri y Juan Ignacio Vidarte, en los exteriores del Azkuna Zentroa.

LA rebeldía puede ser un don maravilloso. Es ella la que dispara la creatividad, la exploración, el progreso y las revoluciones; es ese mismo espíritu rebelde el que propició que la vieja Alhóndiga de Bilbao no cayese en el olvido como las ruinas de un antiguo almacén de vinos o el que llevó a Lee Krasner a superar la larga sombra de Pollock, su compañero de vida y de camino en el arte hasta hacerse con un nombre propio y reconocido, tal y como pudo contemplarse en la exposición Lee Krasner. Color vivo que se presentó en el Museo Guggenheim. Como ven, la de hoy es la historia de dos rebeldías triunfantes.

Arranca esta crónica con una página señalada en el libro de historia del Bilbao moderno. No por nada, se celebró, en un encuentro matutino, el décimo aniversario de Azkuna Zentroa, una efeméride mayúscula que se redondeó, echándose la tarde, con una jornada de puertas abiertas a la creación artística enmarcada en la celebración.

A la hora del angelus arrancó una cita presidida por el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, que tuvo la virtud de propiciar el reencuentro de viejos actores del arranque (Marian Egaña, primera maquinista de La General de este proyecto y muy emocionada, José Luis Sabas, Ibon Areso, Lourdes Fernández o Javier González Durana, entre otros...) y fuerzas vivas de la cultura y la sociedad civil de hoy. Todo ello contó con las ilustraciones musicales de la BOS, con Ibon Arambarri al frente, el coro Rossini, acompasándose a la garganta soprano de Miren de Miguel, o la destreza pianista de Carlos Imatz. La presentadora Udane Goikoetxea fue dando paso a los discursos, virtuales algunos y presenciales otros, para marcar el compás de la ceremonia.

El acto fue una demostración de lo que supone Azkuna Zentroa, un punto de encuentro y una veneración a la cultura. Al mismo se acercaron el director de Azkuna Zentroa, Fernando Pérez, Gonzalo Olabarria, Nekane Alonso, Lorea Bilbao, José Luis Burgo, Olatz Fernández, Francisca Iturrriaga, Juan Ibarretxe, Alfonso Gil, Koldo Narbaiza, Carmen Muñoz, June Unzueta, Kepa Odriozola, Itxaso Erroteta, Ekain Rico, Jone Goirizelaia; el director del Museo Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte; el del Museo de Bellas Artes, Miguel Zugaga, y el de Bilbao Arte, Jon Zapater, entre otros; artistas de la talla de David Hornback, Jesús Mari Lazkano o Mavi Revuelta entre otros; el director de DEIA, Iñaki González, y el director comercial, Kike Hermosilla, Bárbara Epalza,Itziar Ijalba, Alazne Martín, Rakel Esparza, la bodeguera María Victoria Cañas, y una larga nómina que disfrutó del encuentro.

Se sumaron a la celebración, además de los citados, Gorka Martínez, Inés Monguilot, Joserra Taranco, Susana Andrés, María José Alonso y otro puñado de apellidos financieros; Gonzalo Márquez, Ane Epalza; José Ignacio Malaina y Andoni Olivares, del Teatro Arriaga, Jorge Aio, de Bilbao Centro, David Barbero, Aitor Cobanera, Javier Agirregabiria, Joseba Agirrerazkuenaga, Fernando Bayón, Andoni Iturbe, José Luis López, Edurne Ormazabal, Joserra Rey, Natxo Otalora, Ricardo Pérez y toda una corte alhondiguescasi se me permite decirlo así.

Al rojo vivo Iba la tarde camino de la noche cuando las puertas del Museo Guggenheim que dirige Juan Ignacio Vidarte se abrieron de par en par para presentar la exposición Lee Krasner. Color vivo. Era la primera vez que se organizaba una inauguración de esta talla tras la pandemia y todo estuvo medido y estabulado. De acá para allá y poco más. Sin discursos, sin brindis ni canapeos, sin besos de cortesía ni abrazos de saludo. A la cita no faltaron el consejero Bingen Zupiria, el alcalde Juan Mari Aburto, la diputada Lorea Bilbao, la curator del museo, Lucía Agirre, y los nombres de peso de la entidad patrocinadora, Seguros Bilbao, Iñaki Álvarez, Javier Maiztegui, José Manuel Ereño y José María Zubiria. Se reivindicó medio siglo de trayectoria de la pintora estadounidense, más allá de la sombra de Jackson Pollock y los expresionistas abstractos. A pesar de que su obra fue reivindicada por los movimientos feministas en los setenta en Estados Unidos, el reconocimiento a su trabajo ha sido tardío a este lado del Atlántico. Lo apreciaron Ignaco Sáez, Lengua Obesa, Vicente Reyes, Maite Lozano, Lucía Marzo, Felisa Ramos, Pepa Gandarias, Montse González, Igone Ossorio y un puñado de amantes del arte en fresco, al rojo vivo.

Azkuna Zentroa celebró sus primeros 10 años de vida con toda intensidad en un día recubierto de emoción y cargado de actividades

El baño de color del expresionismo abstracto de Lee Krasner barniza el Museo Guggenheim en un nuevo 'despertar'