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Dúo vasco-catalán Coderch Malavia

Emociones esculpidas en bronce

El dúo vasco-catalán Coderch Malavia, que ha participado en múltiples muestras, realiza desde 2015 esculturas humanistas "a cuatro manos"

16.02.2020 | 06:16

LA figura humana como punto de partida y una escultura hiperrealista que emana emoción como resultado. Es lo que consigue hacer la pareja artística Coderch&Malavia formada por el catalán Joan Coderch y el guipuzcoano de Oñati Javier Malavia. Desde que se aliaran en 2015, su labor no ha cesado. Ícaro, Penélope, Hamlet? sus obras son a menudo reconocibles, pero no se ajustan a la figura original al cien por cien. ¿Por qué? Porque eso es precisamente lo que quieren conseguir: ir un paso más allá, reinterpretar cada figura y hacer llegar los sentimientos que emanan de cada una de las piezas, siempre de bronce.

Y es que como explican, hay mucha gente que modela de manera perfecta, pero lo que ellos buscan es "dar un paso más". Figuras hiperrealistas cuyo objetivo es tocar "la fibra sensible" del espectador. Así, el punto de partida es siempre el mismo: bocetos y modelos de "carne y hueso" que acaban convirtiéndose en obras contemporáneas. Cuidan hasta el más mínimo detalle, como puede verse en las piezas, pero la estética, explican, no lo es todo.

Además, admiten, tienen otra peculiaridad: la de modelar a cuatro manos. Dos mentes y dos pares de manos y ojos para trabajar en una misma pieza. Eso enriquece cada una de las obras, admiten. "Nos desprendemos de cualquier ego que pudiéramos tener y unimos nuestras fuerzas para conseguir el mejor resultado posible", ya que ambos tienen un objetivo común.

"Llegamos a este mundo del arte en 2015 y nos tiramos a la piscina, a una piscina que ni siquiera sabíamos si tenía agua", destacan. Al principio fue "más complicado", pero "todo acabó saliendo bien". Decenas de piezas en su haber y exposiciones a lo largo de todo el mundo les avalan. Alemania, Italia, Bélgica, Holanda... y un Premio Reina Sofía -por la pieza Hamlet- que encumbra el trabajo que han realizado a lo largo de este lustro.

Y todas se esculpen en un mismo material: el bronce. El porqué de esa elección es claro: por una parte "es la tradición", ya que se considera un material noble y, por otro lado, según los artistas es, "un material con durabilidad y calidad que está por encima de la mayoría de los materiales", aparte de que "te registra cualquier textura y gesto que hagas en el original", reflejando así la sensibilidad que buscan en cada figura. Asimismo, explican que los colores verde o incluso azul que coge el bronce se consiguen a base de ácidos y altas temperaturas a las que someten al material.

Las fuentes de inspiración son tan ricas como diversas. El ballet, el teatro, la literatura... Toda disciplina artística es válida para la pareja de escultores. "Mamamos de otras disciplinas, incluso de la mitología griega. El bagaje que tenemos de ver otras obras de arte es lo que nos sirve de inspiración", inciden. De ahí que muchas veces utilicen el mismo punto de partida que otros artistas. Pero, "para nada está obsoleto". Son interpretaciones más contemporáneas de ideas y conceptos. "Buscamos el mensaje contemporáneo; damos vueltas al mensaje original. Nos documentamos en literatura, ballet... y buscamos contar algo que no se ha dicho". ¿Cuál es su sello? "Conjugar la parte estética, plástica, y el mensaje que emitimos; es un conjunto de todo", subrayan.

¿Un claro ejemplo? La pieza Learning to fly es Ícaro, pero el hecho de llamarla así, apuntan, "la saca de contexto y trata de representar el paso de la niñez o un joven que se convierte en mayor". Y es que la obra "tiene su sentido desde siempre vinculada a la mitología" y ellos hacen una interpretación que "la actualiza al momento que estamos viviendo". Es lo que consiguen con sus piezas. Han sido representadas por otros. pero ellos las sacan de su contexto y la traen a la vida de hoy.

Arte monumental Tras cinco años trabajando mayoritariamente en galerías y museos, Juan Coderch y Javier Malavia se han marcado un objetivo a corto plazo: sacar sus esculturas a la calle. Quieren que todo el mundo pueda acceder a sus obras, porque "las piezas se perciben de forma muy distinta en la calle".

La idea surgió el pasado año en Berlín, ya que sacaron una de sus esculturas a la calle y quedaron maravillados con la respuesta que obtuvieron de la gente. Por eso, zanja la pareja de artistas vasco-catalana, "si todo va bien, a finales de año cumpliremos nuestro objetivo y sacaremos alguna de nuestras piezas a la calle".