parís - La biografía de Louis y Auguste Lumière, que alumbraron el cine hace 120 años, se impone sobre su histórica creación en la muestra que alberga el parisiense Grand Palais, retrato de dos vidas empujadas por el afán de “mostrar al mundo el mundo”. En el verano de 1877, los Lumière, dos adolescentes que veraneaban en la aldea bretona de Saint-Énogat, dieron con una gruta marina cuya oscuridad ofrecía un improvisado cuarto de revelado. Cercados por la marea, juraron no separarse jamás de lograr salir ilesos. “Y así lo hicieron”, confirma a Efe el comisario de la exposición Jacques Gerber.
Han pasado 120 años y, de la fábrica al museo, aún asombra la apabullante modernidad de una producción cinematográfica que la muestra honra con cierta ternura. “Ni renegaron de su hallazgo ni lo subestimaron”, dice Gerber antes de repasar los logros de los Lumière para subrayar la que fue su gran pasión y otro gran éxito comercial: la fotografía en color. - Efe