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Willy Uribe recoge en "Cuadrante Las Planas" un reflejo de la sociedad vasca

El escritor bilbaino regresa a la primera persona en un "duro y árido" relato

Willy Uribe recoge en "Cuadrante Las Planas" un reflejo de la sociedad vascaFoto: oskar martínez

bilbao. Avalado por quedar finalista de la pasada edición del Premio Tusquets, Cuadrante Las Planas dibuja una historia donde nada es lo que parece, en la que la "interpretación" personal toma un cariz más importante y, según la perspectiva, unos actos son malvados o entendibles. Su autor, Willy Uribe, se sube a su quinta novela dejando atrás la tercera persona utilizada en Revancha para regresar a la primera porque "la echaba de menos". "Cuadrante Las Planas es volver a la mina, es ir escarbando poco a poco en galerías. Es más trabajo y más implicación. La tercera persona queda más lejana", explica el escritor bilbaino.

El autor reconoce que su última novela es "arriesgada" por el planteamiento en el que se desarrolla. Pero apunta que "hay suficientes claves humanas para que un lector que no conozca Bilbao o la situación vasca pueda interesarle la novela". Y es que tanto Bilbao como Galicia son dos de los escenarios elegidos por Uribe para desarrollar la trama. El porqué de esa conjugación de tierras lo resume el escritor. "Tienen muchos puntos en común y uní apellidos vascos con apellidos gallegos. Los diferentes orígenes me parecían jugosos".

Su protagonista, Sera (sin el fin) Idókiliz Gandiaga se sumerge en un mundo de contradicciones donde desde su nombre hasta su historia tienen diferentes puntos de vista. Esquizofrénico, proviene de una familia desestructurada y donde muchos de los nombres aparecen cortados. "Es una familia a la que le faltan sílabas. La familia con los significados mutilados", afirma Uribe, quien ve en la soledad de su personaje una realidad cotidiana.

Si Bilbao y Galicia son puntos inherentes a la novela, la literatura que embarga a la ciudad de Zadar fue el mejor pretexto para incluirla en su novela. "Tiene presencia fenicia, griega, romana, veneciana", comenta Uribe. Pero también Surámerica y adquiere un papel protagonista con la violencia como telón de fondo que comparte con Bilbao. La kale borroka se traslada al otro lado del Atlántico a través de Los Césares, las mafias que intentan dominar los movimientos personales. "Se toca la kale borroka directamente y las consecuencias que tiene enfrentarse a ella. Al personaje le pasa lo que le pasa porque se ha enfrentado, en teoría, a ellos. La sociedad y la realidad vasca está presente en la novela. Es más, no hablo de otra cosa", dice.

Pero es un libro de interpretaciones que, en ocasiones, es "duro y árido" con unos perros que evocan la maldad humana. "Son los grupos intolerantes que andan por las colinas y bajan a las planas a comer carne humana. En Cuadrante Las Planas, los perros son implacables y que cada uno interprete lo que quiera. Los perros siempre son violentos".

Pensando ya en su próximo proyecto, Uribe mantiene aparcado su trabajo como fotógrafo de surf aunque lo más echa de menos sea "pegarse un buen viaje" donde ir "absorbiendo nuevas ideas y plasmarlas en el papel".