El retorno de Mikel Landa al Euskaltel-Euskadi está muy próximo, según ha podido saber DEIA de fuentes de toda solvencia.

El reencuentro entre el ciclista de Murgia y la formación vasca es un deseo de ambas partes y es muy posible que ese anhelo se concrete de cara al curso venidero si las negociaciones, muy avanzadas, fructifican y no existen giros de última hora.

Por el momento, las posturas de ambas partes discurren en la misma dirección. Apenas les separa una pulgada. El trato está hecho a falta de algunos flecos. El futuro de Landa, que no ha podido estar en el Tour por culpa de la caída de la Itzulia, se pinta de naranja.

La ilusión y la esperanza es máxima, aunque quedan detalles por concretar la unión. Existe el apretón de mano, pero resta la firma. La oficialización del vínculo.

El optimismo, en cualquier caso, es irrebatible y parece cuestión de tiempo que compartan una historia que se quebró abruptamente años atrás por causas de fuerza mayor.

Mikel Landa tuvo que dejar el Euskaltel-Euskadi cuando entonces, la estructura, se tuvo que replegar. Desde ese mismo día de 2013, el alavés soñaba con volver a lo que considera su hogar algún día.

Landa rodó de naranja desde 2011 a 2013. La fecha del regreso está más cerca que nunca. En 2027 Landa vestirá de naranja salvo sorpresa mayúscula.

Máxima sintonía

El Euskaltel-Euskadi quiere a Landa y el ciclista vasco está encantando con la posibilidad. La sintonía es máxima. Mikel Landa siempre ha comentado que le gustaría cerrar su carrera deportiva en la formación que le dio la oportunidad de mostrar su talento en el escaparate del ciclismo.

Ese momento está cerca de concretarse. Su llegada obligaría a un refuerzo financiero de la estructura vasca para poder acometer el fichaje, pero ese flanco parece solucionado. El refuerzo de Landa sería sostenible desde el punto de vista económico.

Apuntalado el interés por las dos partes, el círculo que une el destino de ambos está a punto de hacerse realidad. Nunca ha ocultado Landa su pasión por el equipo naranja.

Después de una exitosa andadura en el Astana, Sky, Movistar, Bahrain y Soudal, su última escuadra, el alavés, el ciclista vasco con más impacto en la última década, parece dispuesto a completar su singladura profesional vistiendo de naranja, el color que más le favorece. 

Una larga negociación

En los últimos meses, las posturas se han ido acercando. La finalización del contrato con el Soudal, que ha decidido no renovarle, sitúa a Landa en un escenario distinto y más factible que tiempo atrás.

Además, el Euskaltel-Euskadi, que ahora mismo se encuentra en la lucha entre los 30 mejores equipos del mundo, lo que le colocan la opción de recibir una invitación para disputar una grande por méritos deportivos, es ahora un destino apetecible para el corredor, baqueteado por las caídas en los últimos cursos podría acelerar la operación de retorno.

La llegada de Landa al equipo vasco aumentaría el valor mediático a la estructura debido al efecto que provoca el ciclista alavés, uno de los más queridos. Un imán para la afición.

Esa capacidad de convocatoria en el imaginario colectivo es un elemento de peso para la escuadra vasca. El de Murgia es uno de los grandes referentes del ciclismo vasco. Un emblema. Un símbolo.

Mikel Landa festeja una victoria de etapa en la Vuelta a Burgos de 2011. Efe

Rescate de la Fundación Euskadi

Su valor de marca es indudable y en la estructura vasca son muy conscientes del componente mediático de la operación. Se convertiría en el mascarón de proa del equipo.

Por otro lado, resulta indiscutible la sensación de arraigo y de pertenencia del ciclista con la nave nodriza del ciclismo vasco y lo que representa.

La marea naranja, la capacidad de reunión y el efecto llamada que aún reverbera entre la afición respecto al Euskaltel-Euskadi refuerzan el deseo del ciclista para dar sus últimas pedaladas en la estructura naranja. 

Cabe recordar que Mikel Landa rescató a La Fundación Euskadi y con su efecto tractor convocó a Etxeondo y el refuerzo de la unión con Orbea en 2017, cuando Miguel Madariaga lanzó un S.O.S para salvar la estructura, herid de muerte.

Landa, muy comprometido con La Fundación Euskadi, dio un paso al frente e insufló de vida al proyecto que ahora late en las carreteras.

En ese tiempo, el alavés presidió La Fundación Euskadi de manera honorífica, pero tuvo que dejar ese puesto al ser incompatible con su desempeño como ciclista profesional por conflicto de intereses según los criterios de la UCI. El próximo año, si nada se tuerce a última hora, Mikel Landa liderará el Euskaltel-Euskadi desde la carretera.