Jon Barrenetxea: "La Omloop son más de cuatro horas de estrés"
El de Gamiz-Fika es el único ciclista vasco que participará en la primera gran clásica de la temporada, en la que Van der Poel y Van Aert arrancarán el curso sobre asfalto
Jon Barrenetxea es el único ciclista vasco que participará este sábado en la Omloop Nieuswald, la clásica belga que abre el telón de los adoquines.
Sobre una bici de cubiertas más anchas, de 32 pulgadas, y unas llantas más duras, el de Gamiz-Fika acude a una carrera en la que manda el estrés y la lucha por la colación.
La cita belga servirá como apertura del curso para Van der Poel y Van Aert, dos de los favoritos, entre los que también se sitúan Pidcock, Magnier o Søren Wærenskjold, vencedor de la pasada edición.
¿Con qué idea acude a la Omloop?
—Con la experiencia del año pasado y con las piernas muy fuertes y la idea de conseguir un buen resultado. Al final sé que por piernas podría ser capaz de conseguirlo, pero me falta un poco de experiencia en estas carreras y al final cualquier fallo lo complica todo.
Habla de la experiencia. El año pasado corrió por primera vez. ¿Qué ha aprendido de una clásica así?
—Al final son cuatro horas de estrés, hay curvas que hay que cogerlas como si fueran una meta. Eso, al final, es estrés, que en otras carreras son a 10 km del esprint, pero aquí son las cuatro horas continuas. Luego está tema de pavés, las cotas y gente de mucho nivel. Ahí están Van Der Poel, Van Aert, Pidcock... Siempre hay nivel, pero yo creo que lo que más importa es la colocación y entrar bien abajo en las cotas. Eso determina el resultado final.
En las cotas habla de la colocación, ¿hay que tomar riesgos antes de entrar?
—Sí, sin ninguna duda, al final, lo que te he dicho, como lo que en otra etapa sería el esprint, pues obviamente hay que entrar así antes de las cotas, al esprint y sin miedo.
¿Qué es lo que más le sorprendió la primera vez que corrió y qué cree que tiene que corregir esta segunda vez?
—Que en un momento de la carrea, a 80 o 50 km, depende de donde esté la cota clave, es como si terminas la carrera ahí, y tienes que ir a tope. Hay muchos empujones. Sobre todo lo que más me sorprendió fue el estrés que hay.
Habla de empujones, ¿hay que marcar territorio?
—Hay que tener mucha ambición y las cosas claras, y saber que van a ser cuatro horas de estrés continuo. Si vas con las mismas ganas que el resto, entras tú también, pero hay que ser valiente.
¿Cuál será su objetivo?
—Poder llegar en el grupo, y si tengo que trabajar para algún compañero ayudándole en el esprint final, eso. Si no, intentar conseguir un buen resultado. Si tengo la oportunidad buscaré un buen resultado. Para mí, sería un top 10 en estas carreras.
Van der Poel inicia la campaña en la Omloop, donde también estará Van Aert, Pidcock o Magnier. ¿Qué se puede hacer para poder estar cerca de ellos?
—Existe una peculiaridad de las clásicas es que, por ejemplo, siempre se sabe que hay un momento clave. Si te anticipas en ese momento y vas por delante puede ser que los que disputen la carrera te cojan por detrás y puedas llegar con ellos a la meta. Entonces, sé que igual por colocación y por experiencia no puedo estar con ellos, pero también existe esa opción y bueno, la verdad que no hay que tener miedo en ese aspecto.
La idea sería anticiparse.
—Sí, si tienes la oportunidad. Al final es casi un chollo que se te presente esa oportunidad. Hay muchas veces que se ve que la gente ya se anticipa a ese momento clave de la carrera en las clásicas. Luego llegan por detrás los favoritos y si eres capaz de aguantar después con los favoritos puedes llegar delante.
¿Dónde cree que estará la clave? ¿En qué punto de la clásica?
—Creo que en Molenberg. Ahí entran solo 30 ciclistas sin frenar. Siempre se hace un embudo ahí y eso lo sabe todo el mundo. Si consigues entrar en esa curva delante, tienes mucho ganado.
¿En la curva antes de Molenberg?
—Sí, eso es.
La cuestión es que todos conocen que ahí espera el embudo.
Sí, sí, se vive una locura para entrar ahí. Hay algunos que se adelantan y consiguen entrar por delante, pero es súper difícil y bueno, pues los demás, o te aprovechas de algún equipo o es muy difícil. Al final suele llegara ahí un pelotón de 80 o 100. Si no estás entre los 20 o 30 primeros sabes que vas a tener que echar pie a tierra. Los primeros van a pasar y los demás, no.
¿Cómo es manejar ese estrés en carrera?
—Es una de las cosas que más me cuesta a mí y supongo que a todos los ciclistas. Al final estás toda la carrera constantemente haciendo pequeños esprints que físicamente para el final de la carrera te matan. Psicológicamente tienes que estar muy concentrado. No hay respiro.
No permite desconectar mentalmente.
—Estás todo el rato en tensión, no puedes relajarte. Es una clásica que se corre a pequeños esprints y exiges estar siempre muy bien colocado.
Parte con la idea de hacer un buen resultado, pero supongo que sin una presión extra.
—Al final, los favoritos son los que son. Son ciclistas impresionantes. Al final, incluso en el equipo, no tengo ninguna presión con las clásicas, pero también sé que por mis características hay que saber que hay que aprovechar las oportunidades al máximo.
Las clásicas son su terreno.
—Sí, eso es. Sabemos que son las únicas oportunidades del año en las que igual tenemos libertad absoluta. A pesar de esa presión, hay que saber aprovechar las oportunidades.
¿Cómo es manejarse entre los adoquines?
—Rodar en los adoquines belgas no es tan exagerado como hacerlo en los de la París-Roubaix. En Bélgica se trata, sobre todo, de colocación y de entrar bien, que luego el adoquín en sí. El adoquín de la París-Roubaix es más exagerado. Es mucho más salvaje y ahí sí que los adoquines son parte de la fatiga final.
El adoquín belga es más llevadero, pero sí hay una presión extra en la colocación y en el entrar bien.
—Sí, eso es, al final el adoquine se estira todo y se empieza a romper el pelotón y entonces es eso lo que hace la dureza de la clásica.
¿Le gusta rodar sobre el adoquines?
—Sí, no me disgusta, lo que pasa es que lo difícil es entrar delante. Una vez que entras delante, pues casi casi que en el adoquín te lleva, coges aire y empiezas a sufrir, pero es llevadero. Como entres atrás, al revés. Toca pica piedra.
