Greipel, el esprínter amable
André Greipel acaba de conseguir en la décima etapa del Tour "la victoria más hermosa" de su vida frente a su gran rival Mark Cavendish, pero prefiere reservarse lo que piensa del británico y hacer honor a su reputación de esprinter amable.
CARMAUX. "Yo no respondo en los medios, hablo con la bicicleta", aseguró en Carmaux a las insistentes preguntas que le hicieron sobre las provocaciones que le había enviado Cavendish.
El ciclista de la Isla de Man se impuso al alemán en Châteauroux en la séptima etapa por delante de Gripel y no dejó de enviarle dardos envenenados: "he ganado casi sin dar pedales", dijo.
El alemán no quiere entrar al trapo. "Yo no me rebajo a eso, yo hablo sobre la bici. Pero le respeto mucho, ha ganado 17 veces aquí y yo hoy he conseguido la primera victoria, la más importante de mi vida, el momento mas feliz junto al nacimiento de mis dos hijas", aseguró el ciclista de 28 años.
Greipel es la antítesis de Cavendish. Donde el británico pone dinamita verbal, el germano quita hierro, frente al descaro del uno, la discreción del otro.
Así salió el alemán del equipo de Cavendish cuando el de la Isla de Man le ninguneó. "No ganarás ninguna carrera en este equipo mientras yo esté aquí", dijo el hombre que ha dominado el esprint en los últimos años.
Se marchó sin dar portazo, buscó otro equipo y resucitó. No fue suficiente para deshacerse del martillo de Cavendish, que afirmó que solo ganaba en carreras menores.
El duelo echaba chispas aunque era el británico el único que le ponía pasión. "Sólo gana en carreras de mierda", dijo el de Man. "Yo al cincuenta por ciento y él a tope, puedo ganarle", añadió.
"Le gusta mucho hablar de los demás, incluido de mi. Yo me centro en mis objetivos", aseguró hoy el alemán.
Por el momento el marcador está empatado. Hasta este Tour no se habían medido de forma directa y, en los dos sprint que han disputado cuerpo a cuerpo han logrado una victoria cada uno.
El británico aseguró hoy que no pudo ganar porque le faltó equipo, el mismo que tuvo a su disposición en Châteauroux y que le llevó en volandas al triunfo en la ciudad donde había conseguido su primera victoria. Luego llegaron otras 16.
Cavendish es conocido por su aspereza, por la agresividad de sus esprines, por la fuerza de su pedalada.
A Greipel sus directores le reprochan su suavidad casi monacal, su escasa implicación.
"Puede que sea alguien demasiado amable, pero soy como soy. A lo mejor tengo que ser más agresivo, que esa es una cualidad en el sprint. Yo creo mucho en la motivación", aseguró.
El alemán no es tampoco una monja. Cuando tiene que decir algo lo dice alto y claro. Tras la etapa de Châteauroux volvió a su autobús quejándose de que su equipo solo pensaba en Gilbert, que no trabajaba nada para él. "Esto no es un equipo", le oyeron decir. "No lo pensaba, era la adrenalina que llevaba encima", matizó hoy, cuando se deshizo en alabanzas con el Omega.
Al terminar la etapa se abrazó con Gilbert para escenificar que han pasado página. "Ahora tenemos otros objetivos y llevar el maillot verde a París es algo muy complicado para lo que tenemos que trabajar", aseguró.
Gilbert es líder de la clasificación de la regularidad, la prioridad para el Omega. Greipel tendrá que compartir sus ambiciones con las del belga y no es seguro que se le oiga quejarse.