Venaria Reale. En Venaria Reale, a un salto de la vecchia Turín, los balcones están vestidos de banderas italianas que ondea un viento cálido y primaveral porque desde hace unos meses se celebran los 150 años de unificación del norte y el sur y Turín, primera capital de Italia, es epicentro de los festejos. Las calles las han invadido los alpini, la infantería de montaña del ejército italiano, que celebra estos días en Turín su aniversario. Un sombrero verde con pluma les identifica. A todo esto, hay globos rosas colgados de las fachadas porque hoy arranca el Giro, que va de eso, de plumas, de alas, de chicos alados tan ligeros como los gorriones. De eso y de un festival de montañas tan duras que hay quien habla de alpinismo, lo que hace gracia a los alpini, y de equilibrismo, funambulismo sin red en algún descenso como el del descarnado Crostis que asusta a todo el mundo pese a que aún no asoma el horizonte de la tercera semana. Asusta incluso a Contador, que hace unos días lo visitó y salió despavorido, lo que da idea del esperpento, pues pocas cosas perturban ya a Alberto, que lo ha vivido todo, se ha repuesto a todo, incluso a la actual sospecha que persiste sobre su dorsal, y llega al Giro como favorito único y aclamado, como cuando aterrizaba en Italia en los años noventa Indurain.
Turín es ciudad de fútbol. De la arrogante Juventus y el dramático Torino. Así que alguien le preguntó ayer a Contador si pensaba ganar el Giro como el Barcelona, enamorando, o como el Real Madrid, racaneando. Fue más preciso: "¿Piensas ganar el Giro atacando como en el Tour de 2009 o aguantando como en el de 2010?". A Contador le resultó entretenida la pregunta pero respondió evasivo que ya se vería, que él se encuentra bien, en forma para ganar pese a que en su última carrera, la Flecha Valona, pedalease fuera de foco. Lo ha hecho siempre en una carrera de tres semanas desde 2007. Ese año ganó el Tour. Al año siguiente el Giro y la Vuelta. Y en 2009 y en 2010, de nuevo el Tour.
La pelota es de Contador en el Giro como lo es del Barça en un campo de fútbol, pese a que se sacuda la presión y señale a Vincenzo Nibali, el joven italiano que ganó el año pasado la Vuelta de Antón que carga a su espalda con el peso de un país que vive y siente como nadie el ciclismo. "Nibali", dijo ayer Alberto, "se ha preparado bien y tiene un equipo muy mentalizado. Hay muchos rivales, pero probablemente sí es el más peligroso, sobre todo porque esta carrera siempre es especial para los corredores italianos".
nibali, kreuziger, rodríguez... "Yo lo que quiero es ganar el Giro", resumió Nibali, siciliano, terroni, cuando le hablaron de la etapa del Etna, el volcán sobre Messina. Hay quien habla también de Scarponi, descomunal toda la primavera, de Kreuziger y de Joaquim Rodríguez, un impulso hecho ciclista. Pocos lo hacen de Menchov, el ruso que ganó el Giro de 2009, que ha llegado con sigilo extremo a Turín y que cuando habla lo hace con la frialdad de siempre, la misma con la que pedalea, para alertar de que el Giro nace en Turín pero se decide en los Dolomitas y en una tercera semana terrorífica. Casi nadie menciona a Carlos Sastre, podio y dos etapas de montaña en 2009, e invisible en lo que va de año.
De Antón sí se habla, y mucho, en Turín. "¿Llega bien?", preguntan, y el chico, que desprende tanta ilusión o más que le propio Giro, vuelve a contar lo del objetivo de la etapa y el ya veremos lo que pasa, "iremos día a día", que es una patada a la pelota del Giro, que es de Contador.
El Giro de los escaladores, de todas maneras, arranca hoy en Turín con una crono por equipos de 19,3 kilómetros en la que el HTC de Cavendish es el gran candidato a esta victoria parcial. Sky, RadioShack, Garmin, incluso Liquigas y Movistar, son otros aspirantes. Euskaltel-Euskadi será el séptimo equipo en tomar la salida. Lo hará a las 16.14 horas.