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DÍa clave, sobre todo, para no perder", advierte Beñat Intxausti; "determinante", subraya Purito Rodríguez. "Es la etapa que más diferencia dará", añade el catalán, número 1 de la UCI en 2010 y vencedor de la primera jornada de la Vuelta al País Vasco. Tratan sobre la cuarta estación de la ronda vasca, sobre la que enfocan hoy todas las miradas. El gran día, la prueba de fuego para el pelotón. La criba donde los aspirantes a la clasificación general dejarán de serlo o se reafirmarán. Verso sobre el asfalto. Un tramo que discurre entre Amurrio, punto de partida, y Arrate, su santuario, el de la patrona de Eibar, meta y lugar de devotos con sus 556 majestuosos metros de atalaya natural. También de ateos que persiguen una panorámica, el aislamiento o la reflexión, la meditación en el corazón de Euskadi. Unas sensaciones que se asimilan a las que hoy deberán conseguir los que quieran ganar, incluso, robar tiempo con un ojo puesto en la contrarreloj sabatina, el condicionante desenlace. Aislamiento porque la fuga en solitario será obsesión, panorámica para saber leer la etapa, para gestionar los planes y reflexión, para conocer el momento oportuno, para emprender la escapada.

Pero además, la estrategia puede verse empañada por la fortaleza física. Día de brutos más que de pensadores. "Una llegada en grupo a la ascensión de Arrate podría valer, pero será más un día de piernas", anticipa Intxausti, del Movistar, que en la segunda etapa colocó a cinco corredores en la fuga definitiva, que hablaba antes de la etapa celebrada ayer de conservar energías para rendir en la jornada reina. Sumar reservas.

Y es que, "la ascensión se comenzará con una llegada en grupo abajo", adelanta Purito. A partir de entonces, "habrá que agarrarse y ver hasta dónde llegamos", analiza David López. Los equipos trabajarán para defender intereses, hasta que soltarán como madre a pájaro recién nacido a sus líderes para extender las alas e intentar volar.

"Habrá que luchar para procurar ganar tiempo para la crono. Dicen que el maillot de líder da alas, a ver si es verdad", juzga Joaquim Rodríguez, quien, como Samuel Sánchez y uno de los favoritos que es, deberá apostar fuerte, sin mediaciones, obligado después del ascenso a cinco puertos puntuables -Kanpantzar (2ª), Karabieta (2ª), Miota (3ª), Areitio (3ª), Ixua (1ª), San Miguel (2ª)-, con el de Uzartza por delante, de primera categoría, y a 3 kilómetros de los 177 previstos para la llegada a Arrate. "Una cima mítica", como dice Intxausti.

Será la última baza de numerosos. "Mucha gente se la debe de jugar desde abajo", apunta David López, otro del Movistar, quien lanza nombres propios: "Purito y Samu deben de atacar". Estrategia ofensiva, sin economizar. Para el de Euskaltel-Euskadi, testigo de primera mano que colgó el cartel el martes al Radioshack -"tiene todas las de ganar", comparte su director Igor González de Galdeano-, dice que el tipo a tener en cuenta será Chris Horner. "Está muy fuerte", lamenta Samu.

Estarán los lógicos marcajes, pegamento humano, el medidor de fuerzas, un termómetro, habrá espacio para la sorpresa. La opción para la mayoría. "El año pasado ganó Samu aprovechando que no estaba disputando la general", prosigue el de Barakaldo. Una circunstancia que puede invitar al descaro. "Con Valverde era distinto, esta temporada no está y no tenemos un líder claro, pero nos lo tomamos en ese sentido como una cuestión personal que hay que aprovechar", matiza David López. Un puñado de alternativas en lugar de una. Y la emotividad del escenario, lo clásico del mismo, invita a la hazaña. "Ganar allí sería la hostia y más en la Vuelta al País Vasco", cavila el de Movistar. "Será difícil, pero estando delante nunca se sabe. Si todo va normal espero estar delante", amenaza el escalador vizcaino, quien augura "selección" en Arrate.

"Será un día muy duro y diferente, por el calor, pero no creo que llegue un grupo reducido unido. Se disputa la carrera y arriba llegarán los mejores", considera Igor González de Galdeano, director de Euskaltel-Euskadi, el diseñador de planes para Samu Sánchez, para quien será un "día especial". "Es un corredor en disposición de ganar y pelearemos por ello", suma. "Le veo muy bien, no gasta un duro de más. Está corriendo muy inteligentemente, quizás el que más de todos", dice Juanma Garate sobre el ovetense. La formación naranja, por tanto, será iniciativa, pues "todos buscarán marcar diferencias" y, sin embargo, el "Radioshack quizás mantener". Congelar el tiempo.

El caso es que "se van a jugar la victoria entre los hombres fuertes, los favoritos". "No creo que haya sorpresas de fugas desde lejos. Los intereses son muy grandes para todos, porque, además de la crono, es la etapa que queda para marcar diferencias", estima mientras Garate. Al fin al cabo, después de pasar por el santuario, según González de Galdeano, quedará "un grupito de cinco corredores para disputarse la Vuelta en la contrarreloj". Samu, Purito, Horner, Gesink, David López, Intxausti, Tondo, Cunego, los Schleck... Arrate elegirá.