bilbao. Tocado tras una espectacular vuelta de campana el pasado lunes en el ciclocross de Asteasu, lo que le ha dejado dolorido el codo derecho, una lesión no grave, pero sí incómoda pues los brazos soportan gran parte de la tensión que provocan los baches en la bicicleta, Javier Ruiz de Larrinaga defiende hoy su jerarquía en la Copa de España que ha ganado en sus dos últimas ediciones y que lidera antes de la disputa de la última prueba, hoy en Alcobendas.
"Sigo con molestias, pero es algo con lo que hay que convivir", dijo ayer el alavés, que asume el dolor como inevitable y la agonía como vía exclusiva para ganar su tercera Copa de España consecutiva. Le avala una primera parte de la temporada, ocho victorias, el Campeonato de Araba entre ellas, espléndida coronada por el 20º puesto en la prueba de la Copa del Mundo disputada en Igorre el pasado domingo. Le hace ser prudente, completamente desconfiado, la entidad de sus rivales. El principal, por cercano en la clasificación, seis puntos de margen, es Isaac Suárez, experimentado, táctico y, sobre todo, poseedor de un final rapidísimo, como demostró el miércoles en la prueba internacional de Puente Viesgo, donde dominó al sprint a Egoitz Murgoitio, el otro enemigo de Larrinaga. El abadiñoarra, está a nueve puntos, pero su mayor peligro reside en su espectacular estado de forma. Murgoitio, que se ha pasado gran parte de la temporada corriendo con los belgas en la Copa del Mundo, es el tipo que hace una semana en Igorre se fajó con Nys, Wellens y compañía, llegando a rodar quinto en la tercera vuelta para acabar luego undécimo, el mejor puesto de siempre de un especialista estatal en la Copa del Mundo. Ayer, el de Hirumet, que tiene una salida descomunal, ganó sin oposición el ciclocross de Laudio después de irse en solitario en la primera vuelta y dedicarse luego a "tratar de guardar fuerzas para mañana -por hoy- en Alcobendas, donde saldré, sin duda, a ganar la carrera".