Desde la llegada de las redes sociales, y especialmente de Instagram, el postureo está a la orden del día. Y más aún entre quienes viven de su imagen. Hay que enseñar vidas perfectas en las que uno siempre sale bien, luce una casa espectacular, hace planes divertidos, visita lugares envidiables e incluso disfruta de un trabajo maravilloso. Que todo eso sea real o no ya es otro cantar.

Postureo y descuidos

Porque hay veces que en esas fotos o vídeos que suben se les cuela algún detalle que les delata. Y aunque se den cuenta rápidamente o alguien les avise y borren el post, siempre hay personas, entre tantos miles o millones de seguidores, que hacen la captura a toda velocidad para desenmascarar a esos personajes y sus supuestas vidas perfectas.

La última en caer ha sido Ana Vera Rubio, diseñadora de moda y fundadora de la marca de bolsos Vera Blonde. En su cuenta de Instagram, en la que suma 154.000 seguidores, muestra contenido de moda, de estilo de vida y de su faceta como madre de dos niñas, además de realizar numerosa publicidad. Vamos, que es una influencer más que usa sus redes para promocionarse, lo cual es perfectamente respetable.

Pillada viral

Lo que ya no es tan ejemplar es mostrar contenido falso, como hizo este pasado martes en sus stories de Instagram. Pero la pillaron. Subió un vídeo de los que caducan a las 24 horas simulando estar realizando una videollamada de trabajo. “Poniéndonos al día, Vera Blonde meeting. Por un año lleno de novedades y crecimiento”, escribía superpuesto en la grabación. Y en las imágenes se la veía haciendo como que hablaba (y gesticulaba) con alguien on line en relación a su marca de bolsos. El "meeting".

Pero olvidó un pequeño gran detalle: no quitó el sonido original de la grabación, con lo que salió publicado tal cual fue. Con lo que pudo comprobarse que no estaba hablando con nadie, que todo era falso, puro postureo. Movía la boca y emitía algún susurro para que pareciera una videollamada sin tener que enfocar la pantalla del ordenador, lo que desvelaría la farsa, pero el audio evidenció que se encontraba sola.

Rápidamente la diseñadora borró la historia, pero ya era tarde y había comenzado a circular la captura del vídeo por las redes sociales, donde se la acusaba de engañar a sus seguidores y se convertía en objeto de burlas por el ridículo hecho en su cuenta, en la que siempre muestra una vida perfecta. Hasta que se descubre el pastel.