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El ritmo del corazón solidario de Izaskun

La orduñarra dirigirá una sesión benéfica de zumba este sábado a favor de Bihotzez

Será en el polideportivo de Bañueta y participarán sus alumnos de Laudio y Amurrio

08.02.2020 | 20:50
Izaskun del Cerro contagia su energía en cada clase y sesión de zumba que ofrece.

La orduñarra dirigirá una sesión benéfica de zumba este sábado a favor de Bihotzez

Orduña - Deporte y solidaridad. Es el binomio que mejor define a la orduñarra Izaskun del Cerro. Lleva ya seis años impartiendo clases de zumba por varios municipios de Aiaraldea y aprovecha la gran aceptación que está teniendo esta disciplina para colaborar con causas de sensibilización o concienciación como pueden ser "la situación de los refugiados, la promoción del euskera o las enfermedades infantiles", explica. Y así lo va a volver a hacer este sábado con la sesión de zumbathon que tendrá lugar, de 18.00 a 19.30 horas, en el polideportivo Bañueta de Amurrio en favor de Bihotzez, la Asociación de Familias de niños con cardiopatías.

Todo comenzó hace cuatro años en su ciudad. "Uno de mis alumnos tenía una cardiopatía y sus padres formaban parte de Bihotzez. Yo ya acudía como monitora a eventos benéficos que se celebraban en otros lugares y se me ocurrió organizar un acto en el frontón de Orduña para recaudar fondos para la asociación. Fue una jornada muy bonita que incluyó también conciertos musicales y acabamos todos muy satisfechos", recuerda. Tanto es así que el año pasado repitió experiencia en Amurrio "donde llegamos a completar el aforo máximo del recinto de 400 personas" y este sábado llega una nueva edición del zumbathlon solidario bajo el lema Dale ritmo al corazón.

Izaskun se subirá al escenario para dirigir las coreografías y los bailes "junto a los alumnos txikis a los que doy clases en Laudio y en Amurrio y dos equipos de fútbol de Orozko que se han sumado a la iniciativa". Y mientras, el público asistente "podrá animarse a seguir los pasos", explica. La entrada costará 2 euros para los menores de 16 años y 3,5 euros para los que superen esa edad y también se podrá adquirir tique más camiseta por 6 euros. "Todo lo recaudado irá a Bihotzez que destinará el dinero al programa de psicólogos que va a recorrer colegios informando a profesorado, padres y madres y alumnado sobre qué es y qué supone tener una cardiopatía. Y además ayudará a sufragar el piso que tienen en Barakaldo para aitas y amas con niños ingresados en Cruces", precisa.

Con sus clases y sacando el zumba a calles y plazas, Izaskun del Cerro ha logrado enganchar a esta disciplina deportiva cientos de personas de todas las edades ya que imparte cursos a txikis, adultos e incluso, desde este año, a la tercera edad. Esta última experiencia "está siendo fantástica y muy agradable". Son, en concreto, 33 personas de Orduña, "la mayor de 88 años, que no faltan a ninguna clase y que se lo pasan en grande", asegura.

En todos los casos, a través del zumba hacen ejercicio y fortalecen y dan flexibilidad a sus cuerpos mediante movimientos de baile combinados con una serie de rutinas aeróbicas. Pero también sirve para liberar estrés. "Es una hora en la que te olvidas de todo porque gritamos, cantamos, silbamos... Es ir de fiesta sudando mucho". La incursión de la orduñarra en este mundo fue casual. "Cuando mis hijos eran pequeños, los aitas del cole nos organizamos para realizar actividades los sábados con ellos. Cada uno organizaba de manera voluntaria lo que mejor sabía hacer. A mí me gustaba bailar y, aunque no tenía ningún tipo de formación, me animé a hacer coreografías y enseñarlas". Lo más curioso es que "en Otxomaios ganamos un concurso y, tras eso, el Ayuntamiento me ofreció dar clases de baile moderno" que, poco a poco, fue extendiendo a otras localidades y colegios. En 2013, Izaskun decidió acudir a Madrid "para recibir formación como instructora de zumba y, desde entonces, es a lo que me dedico".

Y desde hace unos meses también da rienda suelta a su gran pasión: el piano. "Tengo la carrera hecha y lo he tocado toda la vida, pero de puertas a adentro. Me daba mucha vergüenza hacerlo en público. Si en zumba me vengo arriba, con el piano me sentía muy chiquitina", reconoce. En un evento a favor de los refugiados "me animé a interpretar una canción compuesta por mí mientras una compañera recitaba un bertso" y fue el despertar de una creatividad hasta ahora oculta. "Me siento inspirada. He compuesto 7 temas, ya he dado dos conciertos con amigos músicos y dantzaris y quiero grabar un CD".