Banco de Alimentos de Sestao

Las manos que garantizan el alimento en Sestao

13.10.2020 | 10:42
Jesús García, Begoña Fernández, Conchi Albarrán y Manu Arroyo son el alma del Banco de Alimentos de Sestao.

El Banco de Alimentos de este municipio ha visto durante la pandemia cómo el número de usuarios crecía hasta la cifra de 600 familias

SON tan solo cuatro miembros activos, pero con mucho trabajo, mucho cariño y altas dosis de sacrificio consiguen que, habitualmente, 500 familias de Sestao tengan una alimentación digna. Manu Arroyo, Jesús García, Begoña Fernández y Conchi Albarrán son las cabezas pensantes y las manos que trabajan en el Banco de Alimentos de Sestao, una entidad que a lo largo de la pandemia ha visto cómo el trabajo se les acumulaba. "Habitualmente atendemos a 500 familias, pero desde que comenzó la pandemia han llegado cerca de 100 familias más", explica Manu Arroyo. Ese crecimiento es una muestra más del impacto que está teniendo la pandemia en las familias más humildes, la cara económica de esta grave situación sanitaria.

Cuando en marzo se decretó el estado de alarma, se enfrentaban a un escenario complicado y desconocido no solo a nivel individual, sino también como asociación. "Hay que reconocer que veníamos con respeto, con miedo a poder contagiarnos, pero teníamos que seguir haciendo nuestro trabajo porque era y es muy necesario", reconocen los miembros de esta entidad. Pronto vieron cómo el trabajo se les acumulaba, al punto, de que desde que comenzara la pandemia, cada mes, entran cerca de 20 toneladas de alimentos a este Banco de Alimentos. "Somos solo cuatro personas y, la verdad, es que necesitaríamos una persona más que se encargase de los trámites administrativos. Sin duda alguna, es lo que más trabajo lleva de nuestra labor porque detrás de cada reparto de alimentos que se hace hay muchísimo papeleo", aseguran en sus instalaciones, unos locales en los que descansan los paquetes de pasta, galletas y tomate que, más tarde, garantizarán la alimentación de quienes más lo necesitan.

Para esta entidad el hecho de recibir el Laboral Kutxa DEIA Hemendik Saria fue "toda una sorpresa y una inyección de moral", reconocen. Una sorpresa bien merecida y una dosis de moral que servirá para que Manu, Jesús, Begoña y Conchi sigan trabajando cada día con ilusión para hacer la vida de las familias menos pudientes de Sestao un poquito más fácil. Llueva, nieve, haga sol o haya una pandemia.