Las reinas del calor humano

Bufandas y patucos solidarios en Trapagaran

Ana Mari Vivanco y Raquel Carazo hacen mantas, bufandas y patucos para el centro de día de Trapagaran

05.01.2021 | 00:55
Ana Mari Vivanco, junto a una entrega anterior.

Las dieciséis usuarias y usuarios del Centro de Día de Trapagaran recibirán a lo largo del martes la visita de los Reyes Magos de Oriente que han decidido no esperar a la noche –no vaya a ser que estos mayores se desvelen– para dejarles un regalo muy especial. Se trata de 16 mantas y otras tantas bufandas y patucos hechos por las solidarias manos de la trapagarandarra Ana María Vivanco y de la ortuellarra, pero vecina de Trapagaran, Raquel Carazo, quienes confiesan que "hemos aprovechado muy bien la situación de la pandemia y el confinamiento para darle a la aguja y el hilo y hacerles este pequeño regalo a nuestros mayores".

Fruto de esta dedicación, que ambas desarrollan desde hace décadas, los mayores del centro social podrán mitigar el frío que pueda colarse en los huesos durante las largas jornadas de invierno. "A mí la pandemia me ha venido muy bien porque he tenido mucho tiempo libre para dedicarlo a hacer las mantas para nuestros mayores del centro de día. Me ha mantenido activa y estando ocupada no te acuerdas del dichoso virus", asegura con rotundidad Ana Mari Vivanco alma máter durante muchos años de un nutrido grupo de mujeres que colaboraban asiduamente con misioneros de Perú o del Congo confeccionando vestidos y complementos con los retales que les hacían llegar diversos comercios y particulares de la comarca.

Dependientas

"Ya ni sé los años que llevo con esto. Una vez que los hijos se fueron haciendo mayores empecé a coser y tejer para estas cosas", apunta esta voluntariosa mujer que también ha confeccionado varias muñecas como las que lleva entregando desde hace unos años a una residencia de mayores. Incluso he llegado a hacer cojines especiales para mujeres que sufrieron cáncer de mama y tuvieron que operarse. "Les venía muy bien", reseña esta antigua dependienta de comercio que abandonó su cometido cuando contrajo matrimonio.

Una profesión que comparte con Raquel Carazo, la otra colaboradora en este regalo solidario, natural del barrio de Intxaurdi-Nocedal en Ortuella. "Yo me he encargado de hacer las bufandas y los patucos", desvela esta octogenaria que junto a Ana Mari también ponía su experiencia con la aguja y el hilo al servicio de las causas solidarias en países del tercer mundo. "Sobre todo me gusta hacer patucos para los niños, para que tengan bien calentitos los pies como estos que he hecho ahora para nuestros mayores para que no pasen frío en los pies", subraya Raquel que trabajó como dependienta en uno de los comercios que pasarían a integrarse en el movimiento del que surgió la cooperativa de consumo Eroski. "En una etapa de mi vida necesité ayuda y esta vino de los mayores y desde entonces tengo un gran cariño y respeto por las personas mayores a las que ayudo en lo que puedo", reseña esta mujer que también tiene detalles con el resto de la familia. "A uno le acabo de hacer una bufanda del Athletic para ir a ver al Alavés". Cariño y devoción que no ha pasado desapercibida para los reyes Magos que hoy llevarán al centro de día el regalo de estas reinas del calor... humano.

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